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Playas

Nueva Zelanda también es un destino de playa

Muy pocos imaginan que este país del Pacífico tiene arenas doradas y mares transparentes. 

Por Noelia Maldonado.

Llegar a Nueva Zelanda y no pasar por sus playas es un pecado. Al ser una isla, tiene costas por todos lados. Hay arenas doradas, marrones y hasta negras. Acá, dos playas muy distintas pero súper recomendables.

La primera es Piha, que no pertenece estrictamente al distrito de Auckland pero casi. Se encuentra a media hora del centro de la ciudad y es una de las elegidas por los surfistas. Su arena es negra y, si uno le acerca un imán, verá cómo los minerales volcánicos se pegan al artefacto, cubriéndolo por completo.

PAISAJES INCREÍBLES. Nueva Zelanda, un país con todos los paisajes.

Piha tiene anchas extensiones de arena y, en el medio, una roca que la caracteriza. Esa montaña rocosa, llamada “Lio Rock” por su parecido con el cuerpo de un león, es –en términos científicos– el cuello erosionado de un volcán que entró en erupción hace 16 millones de años. Antiguamente se podía escalar el lugar, pero ahora está prohibido debido a los riesgos que conlleva.

Bosque y mar

Por otro lado, el Parque Nacional Abel Tasman se encuentra en la isla sur de Nueva Zelanda, cerca de la pequeña ciudad de Nelson y de la mediana Christchurch. 

Para los aventureros, la mejor opción es alquilar una bicicleta eléctrica que le permita pedalear sin problemas desde Nelson hacia la zona de Tasman, a unos 40 kilómetros, un camino con lagos y bosques de ensueño. Luego puede continuar hasta el puerto de Kaiteriteri en auto y desde ahí tomar los catamaranes que lo adentrarán en el parque marino.

El sendero costero Abel Tasman Track demanda entre tres y cinco días. Se sube a pie entre cabos y bosque nativo para ver una serie de playas hermosas de arena dorada. Los caminos se pueden recorrer en cualquier época del año, pero en verano la temperatura puede trepar hasta los 30 grados.

Para ver menos visitantes, habrá que llegar hasta la parte de Totaranui, hacia el norte del parque, que es menos frecuentada. Los pequeños cruceros podrán dejar al viajero en las diferentes bahías que tiene la reserva; muchas de ellas, provistas de campings o lodges de lujo como el Meadowbank Homestead Awaroa, que se autoabastece de energía y cuida el medioambiente a la vez que brinda servicios de excelencia con comida a base de mariscos y pescados.

La perla del lugar es hacer kayak desde la bahía Tonga hasta la Bark, un paseo de una hora a través de un paisaje que además de aguas transparentes puede incluir el avistaje de delfines, lobos marinos o rayas en los fondos bajos del mar.

A los que no tengan tales exigencias, el barco podrá dejarlos en algunas de las bahías más impresionantes y deshabitadas, y pasarán el día en un estado de relax absoluto. Se recomienda reservar con anticipación. Para más información sobre el parque, clic acá

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