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Cuaderno de viaje

Las noches de Singapur

Dos veces cada noche, en este país asiático, comienza la magia. 

Por Graciela Cutuli (Especial).

Con puntualidad asiática, dos veces cada noche (a las 19.45 y a las 20.45) en Gardens by the Bay comienza la hora mágica. Suena una música que hace vibrar la cálida atmósfera de estos jardines situados junto a la bahía de Singapur y los Súper Trees (árboles gigantes con estructura de acero y jalonados de millones de pequeñísimas luces led) empiezan a cambiar de color por encima de nuestras cabezas. Si de día estas altísimas estructuras que alcanzan entre 25 y 50 metros de altura nos habían llamado la atención por sus dimensiones, de noche nos emocionan por el etéreo titilar de sus cambiantes puntos de luz.

Un poco más allá, las tres torres del complejo de Marina Bay Sands brillan en la oscuridad: cada una toca los 200 metros de altura y por encima parece flotar una terraza en voladizo de 350 metros de largo -más extensa que la Torre Eiffel acostada- que sobresale casi 70 metros hacia el vacío. A sus pies brillan los pétalos blancos del Art&Science Museum, en forma de flor de loto. Podría ser la escenografía de Avatar.

El mapa 3D de la ciudad-Estado muestra los planes de desarrollo para el futuro. (Graciela Cutuli)

“Pero es realidad -nos dice nuestra guía, Josephine Wee- y lo más sorprendente es que hace apenas medio siglo Singapur era uno de los países más pobres del mundo”. Para contarnos la historia del milagro, nos lleva hasta la sede de la Urban Redevelopment Authority (URA): dependiente del ministerio de Desarrollo, es el ente que planifica el urbanismo de Singapur, donde falta espacio y sobra tecnología. Una maqueta nos da la bienvenida: se ve el bosque de torres que ocupan la pequeña superficie de la ciudad-Estado, donde el 90 por ciento de la gente es propietaria de su casa, y los proyectos con los que aspira a avanzar en el siglo XXI consolidando su poderío económico y educativo.

Un poco más temprano lo habíamos notado. Aunque es domingo por la tarde, en el Starbucks cerca de Marina Bay no hay lugar para los turistas porque está repleto de estudiantes secundarios con sus notebooks, totalmente concentrados en sus ejercicios y lecturas. El resultado está a la vista. Singapur encabeza los rankings mundiales de educación. Josephine lo corrobora. También sus hijos, a estas horas, están completando tareas en inglés y chino, dos de los idiomas oficiales del país junto con el tamil y el malayo.

El Barrio Chino representa una de las culturas dominantes en Singapur. (Graciela Cutuli)

Quedó para la historia aquella nación que a mediados de los años ‘60 tenía uno de los mayores índices de analfabetismo del mundo, la que hace menos de un siglo tenía el rickshaw como principal medio de transporte. Singapur, a la sombra de los Súper Trees y de Marina Bay, viaja rápidamente hacia el futuro.

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