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El Nido del Tigre, el templo budista aferrado a un acantilado

Conocé cómo es este sitio sagrado donde, según la creencia, el impulsor del budismo meditó durante tres años, tres meses y tres horas.

Por Redacción Voy de viaje.

Como si algún ser todo poderoso, por capricho, hubiese decidido la localización más imposible para un monasterio, a 3120 metros sobre el nivel del mar y sobre un risco de piedra, se encuentra Taktshang un monasterio sagrado de Bután que se atreve a desafiar las leyes de la naturaleza, y de la ingeniería.

Suspendido sobre una ladera prácticamente vertical del Valle de Paro, está dividido en varios templos interconectados con escaleras talladas en la roca y su construcción data del año 1692. Sus cúpulas doradas brillan incandescentes entre el verde de las montañas.

El origen del budismo

Este increíble templo fue construido en el lugar donde el Gurú Padmasambhava, quien difundió esta religión en el país en el siglo VIII, meditó, según la creencia, durante “tres años, tres meses y tres horas” para limpiar el lugar de espíritus malignos.

También es conocido como “el Nido del Tigre” por dos razones, la primera porqué allí se encontró una tigresa y la segunda se debe a la leyenda según la cual un felino trasportó volando al Gurú desde el Tibet a este lugar, para que ayudara a los lugareños con sus oraciones.

El ascenso a este lugar sagrado no es para cualquiera; se realiza sólo a pie o mula en una subida de dos horas, además en la visita no se permiten mochilas, cámaras de foto ni zapatos, que hay dejar en la entrada. Pero lo vale, la escenografía del complejo rodeado de vegetación exuberante no podría ser más espectacular e impactante.

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