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¡Mágico! Un paseo por los Estudios de “Harry Potter”

Londres (Inglaterra). Sumergidos en el universo mágico de la saga cinematográfica, grandes y chicos se dejan llevar, paso a paso, por los personajes, los objetos y los escenarios de la historia. Todo está preparado con especial atención en los detalles, desde la salida en tren hasta el paseo por el parque temático. 

Por Graciela Cutuli*.

Parece magia, pero no. Es realidad y en 3D. Basta tomar un tren desde Londres –que no será el Hogwarts Express pero bien podría serlo– para llegar en poco más de una hora, combinación mediante, a los estudios donde se filmaron las ocho películas de la saga. 

Warner logró aquí, si no magia, casi un milagro: la conversión de Leavesden, un suburbio londinense que sobrevivió la crisis industrial de la década de 1970, en un centro de peregrinación turística que atrae a miles de visitantes todos los años. El secreto lo tiene un niño, mago para más datos. Porque fue aquí, en este viejo centro metalmecánico que fabricó aviones y motores para la Segunda Guerra Mundial, el punto de partida de la serie cinematográfica basada en los libros de la escocesa J.K. Rowling, que cautivaron al mundo.

Negocio de recuerdos. El parque cuenta con una gran variedad de souvenirs, desde la colección de varitas (réplicas exactas de las usadas en las películas) hasta túnicas, libros que muerden, búhos blancos de peluche o pociones mágicas (Graciela Cutuli).

Un viaje mágico en cinco estaciones:

1 La partida

Tomamos el tren en la estación de Euston, para luego bajar en Watford Junction y subir a un bus que ponen los propios estudios Warner, responsables de haber conservado el set tal como se utilizó durante las filmaciones para abrirlo al público y las visitas. La decisión fue como un toque de varita mágica: no hace falta tener la bola de cristal de Albus Dumbledore, el anciano mago director de Hogwarts, para adivinar a dónde van esas legiones de pasajeros que calzan remeras con el color bordó y dorado de la casa Gryffindor.

2 El lugar

Admirar a Harry Potter implica entusiasmarnos con el abundante merchandising que nació en torno a los personajes: desde la colección de varitas que son réplicas exactas de las usadas en las películas, hasta túnicas, libros que muerden, búhos blancos de peluche o improbables pociones mágicas... Todo se puede encontrar, por supuesto, en el negocio de recuerdos del Warner Bros. Studio Tour The Making of Harry Potter, tal el pomposo nombre de este parque temático. Pero lo mejor es lo que está justo antes, cuando se recorren –salón tras salón– los decorados de las películas, que van desde la casa de la familia de Ron Weasley, el mago pelirrojo, hasta la oficina de Dumbledore, la casita de Hagrid y las aulas de Hogwarts, cada cual con su misterio particular.

3 La magia

La apertura de los estudios no estaba inicialmente en los planes de Warner: fue la necesidad de conservar los objetos para la filmación de la sucesión de películas, y sobre todo el entusiasmo de lectores y espectadores, lo que dio pie a la idea. El comienzo de la visita recuerda el inicio de las novelas: allí está la escalera, con su correspondiente hueco, donde dormía el pobre Harry cuando estaba alojado con sus tíos, los desagradables Dursley. 

No hay que esperar casi nada para que aparezca uno de los platos fuertes del paseo: el comedor mágico de Hogwarts, aquel de las velas flotantes, donde todo está listo como esperando que comience la cena. Era donde un asustado niño, que empezaba a descubrir el mundo mágico, se sometía al ritual del “sombrero seleccionador” para ser destinado a la casa Gryffindor. No falta nada, no hay un detalle que no haya sido pensado: están los escudos de Gryffindor, Ravenclaw, Slytherine y Hufflepuff; están las estatuas de los profesores de Hogwarts; están la chimenea de piedra, las gárgolas, los ventanales góticos, las máscaras de los personajes. Quien se haya quedado con la intriga sobre algunos efectos especiales, habrá llegado al lugar perfecto para tener una respuesta sobre esta -nunca tan bien llamada- “magia del cine”.

4 Los personajes

Los entendidos disfrutarán cada sala y cada vitrina. El Ford Anglia volador de los hermanos Weasley; la moto de Hagrid con la que llevó a un Harry Potter bebé a casa de sus tíos; los trajes del baile de gala de Hermione; el dormitorio de Harry y su amigo Ron en Gryffindor, desordenado como el de cualquier adolescente por muy mago que sea; el fascinante despacho del profesor Dumbledore, con sus objetos salidos de tiempos remotos y los 800 frascos donde guardaba sus recuerdos; la caótica casita de Hagrid; la infinitamente rosada oficina de la malvada Dolores Umbridge en el Ministerio de la Magia; la puerta de la Cámara de los Secretos.

(Graciela Cutuli).

5 La despedida

Totalmente sumergidos en el universo mágico, completamente olvidados de su condición de meros muggles (en el mundo de Harry, así se llamaba a los humanos sin habilidades mágicas), grandes y chicos se dejan llevar paso a paso hacia Diagon Alley, la calle en diagonal donde se venden las varitas a los magos, y sueñan con capturar alguna snitch (pelotita) con las escobas voladoras. Poco antes de salir, la última maravilla es la reproducción del negocio de Ollivander y sus miles de cajas de varitas mágicas: ¿cómo resistir la tentación de probar una para ver si también nosotros somos elegidos por una de ellas y dejamos mágicamente atrás nuestras vidas de muggles para descubrir la ruta que lleva a Hogwarts?

Platos mágicos

Considerando la fama lluviosa de Londres, es una bendición que el recorrido sea cubierto. Pero el tour incluye una parte al aire libre, el Backlot, donde es posible subirse al bus nocturno de tres pisos que aparece en el tercer volumen (Harry Potter y el prisionero de Azkaban) y Privet Drive, la calle donde estaba el chalet de los Dursley. Aquí también hay instalaciones para hacer un alto y comer... o tomar una butterbeer o “cerveza de manteca”, muy popular en los bares del pueblo mágico de Hogsmeade.

(Graciela Cutuli).

¿Para quiénes?

Para todas las edades. El recorrido atrapa por el cuidado puesto en la recreación de cada escena de las películas, que requirió, incluso, el rescate de antiguos oficios. Para quienes las vieron y las disfrutaron, es la ocasión de descubrir los secretos detrás de la filmación y asombrarse con la auténtica magia que envuelve a los personajes.

¿Para qué?

Para pasar un día diferente en Londres. La enorme popularidad de Harry Potter gana en profundidad cuando se lo puede “visitar” en su propio ambiente, ya que los libros están impregnados de una atmósfera británica que aquí resulta aún más tangible.

¿Por qué?

Porque la saga de J. K. Rowling ya es un clásico de la literatura juvenil contemporánea y en el recorrido de los estudios se aprecia, además, el saber artesanal que aún existe en el mundo del cine, más allá de los efectos digitales. ¿Un ejemplo? Cada etiqueta de los frascos de pociones en Hogwarts fue escrita a mano.

Artesanos del cine. Una de las sorpresas que encontramos durante el recorrido es ver que cada etiqueta de los frascos de pociones en Hogwarts fue escrita a mano (Graciela Cutuli).

¿Cómo?

El aéreo Córdoba-Londres ronda los 21 mil pesos, aunque se pueden encontrar mejores precios en promociones puntuales. Debido a la alta demanda, las entradas al parque temático se venden sólo por la web, con una fecha y hora precisas. Se consiguen en el sitio www.wbstudiotour.co.uk. Con entradas que oscilan entre las 27 libras (de cinco a 15 años) y las 35 libras (mayores de 16), no es un paseo económico, pero la experiencia vale la pena. Para una familia de dos adultos más dos niños, o un adulto más tres niños, hay paquetes por 107 libras en total. El pasaje en tren hasta Watford Junction (20 minutos desde Euston) cuesta unas 10 libras ida y vuelta (14, en horario pico). Para sacar la cuenta: por estos días, una libra equivale a 20 pesos argentinos. Para descansar en Londres, sugerimos alojarse cerca de la estación St. Pancras-King’s Cross, la que tiene el carrito de Harry Potter. Está cerca del Museo Británico y permite conectar fácilmente con toda la ciudad. Los portales www.hoteles.com y www.booking.com son ideales para buscar hospedaje en las cercanías de los principales puntos turísticos.

Plus

El andén de las fotos

En la estación King’s Cross de Londres, una de las principales de la ciudad, fue recreado el andén 9 y ¾, donde Harry Potter se lanzaba con su carrito hacia la pared para entrar en el mundo mágico y encontrar el Hogwarts Express, que lo llevaría hasta la escuela. Entre los numerosos pasajeros que circulan por el lugar siempre hay filas de chicos y grandes para sacarse fotos.

The Making of Harry Potter 

Este parque temático sorprende por cada detalle del trabajo artesanal realizado para recrear el mundo del personaje y su impecable ambiente británico. Pero es un set de filmación como tal, sin juegos, montañas rusas ni efectos especiales como los que pueden esperarse en el parque temático de Universal (Orlando), que también se inspira en las aventuras del niño mago.

(Graciela Cutuli).

Los libros

Visitar los estudios y conocer las películas resulta una motivación más para leer los libros de Rowling (siete y no ocho, ya que la versión fílmica requirió dos capítulos para relatar la complejidad del último volumen). Además, este año recobrará actualidad gracias al estreno de una secuela de la saga, Harry Potter y el niño maldito, que se estrenará el 30 de julio en el teatro Palace Londres.

(123RF).

Hogwarts

El final de la visita nos permite apreciar la maravillosa maqueta del castillo de Hogwarts, iluminada con fibra óptica, que se usó en la filmación de los exteriores de las ocho películas. Casi 90 artesanos trabajaron en la realización de la obra, que supera los 50 metros de ancho y cuyas torres se inspiran en el castillo de Alnwick y la catedral de Durham.

(Graciela Cutuli).
 
*Especial

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