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Madrid, siempre maja

La capital española tiene un encanto especial, que invita a recorrerla a pie, plano en mano, ojos alertas y cámara fotográfica preparada.

Por Juan José Erramouspe (Especial).

Visitar Madrid en enero tiene un sabor muy especial, como a un salto en el tiempo, entendido éste tanto como lapso o condiciones climatológicas.

En la primera acepción, es volver a encontrar una ciudad que cambia pero sin alardes, porque sigue siendo la misma urbe amigable, contenedora, linda, cosmopolita y acogedora de siempre, pero más limpia, moderna, remozada y adornada.

En cuanto al clima, salir de Córdoba con 36º C y llegar a la capital española con algunos grados bajo cero, no deja de ser un alivio. Una semana con esas temperaturas, justo a mitad del tórrido verano nuestro, es como recibir un empujoncito para llegar al otoño.

Y para que lo dicho sea una auténtica experiencia, nada mejor que caminar Madrid. Claro, no podrá el viajero recorrerla toda a pie, pero con la inestimable ayuda del excelente sistema de transporte madrileño, sí puede hacerlo.

El Metro de Madrid, que se combina con líneas de ómnibus, es una completa red que recorre el subsuelo de la ciudad como un sistema venoso, por el que circulan millones de pasajeros diariamente, de un extremo al otro y hasta a sitios más lejanos en la periferia madrileña.

Y, por si fuera poco, en las estaciones Atocha y Chamartín –inmensas, modernas, ordenadas y semejantes a hormigueros humanos– se pueden hacer combinaciones con el sistema ferroviario, trenes de cercanía o el AVE (Alta Velocidad Española). Utilizar los tres medios de transporte (subterráneo, ferroviario y ómnibus) lleva a preguntarse: “¿porqué ellos pueden y nosotros no?”. La respuesta queda flotando.

Bueno, pero ahí está Madrid, “vamos a por ella”. La ciudad tiene algunos íconos que no se pueden obviar, como la plaza Cibeles, con su fuente, donde tradicionalmente celebran sus triunfos los hinchas del Real Madrid y los madrileños festejaron la Copa del Mundo 2010.

Flanqueada por cuatro importantes edificios: el Palacio de Buenavista (cuartel general del Ejército); el de Linares (hoy Casa de América); el de Comunicaciones (antes sede de Correos y ahora sede del Ayuntamiento de Madrid) y el Banco de España.

Ubicada en la confluencia de las avenidas Paseo del Prado y de Alcalá, sirve de punto de referencia para visitar otros emblemas de Madrid, como el Museo del Prado, la Puerta de Alcalá y el Parque del Buen Retiro.

La caminata puede proseguir por la calle de Alcalá hacia el edificio Metrópolis, de estilo francés, donde a modo de “y” griega, se abren la arteria citada y la Gran Vía. Por cualquiera de ellas es válido continuar caminando, para arribar al centro de Madrid.

Si se opta por la calle de Alcalá, a poco de andar se topará con la Puerta del Sol, otro de los símbolos y puntos de reunión de madrileños y visitantes. Allí se encuentra la famosa estatua del Oso y el Madroño (un árbol), que forman parte del escudo oficial de Madrid. Del otro lado, está el edificio de la Presidencia Autonómica.

La zona es como un gran shopping a cielo abierto, con profusión de tiendas y este no es un dato menor. Las grandes marcas, como El Corte Inglés o Zara, al igual que la mayoría de las tiendas, realizan al menos tres liquidaciones de temporada, por lo que es normal conseguir muy buena ropa y calzado, a precios muy convenientes.

Desde la Puerta del Sol, una corta caminata nos lleva hasta otro ícono madrileño: la Plaza Mayor. Es un rectángulo de 130 metros de largo por 94 metros de ancho, completamente cerrada por edificios de viviendas de tres plantas y 237 balcones sobre la plaza. Tiene nueve puertas de acceso, la más conocida de las cuales es la del Arco de Cuchilleros.

Si baja las escaleras por esta puerta, se encontrará con la cava de San Miguel y la calle de Cuchilleros, zona eminentemente turística. En el número 17 de esa calle se encuentra el restaurante Sobrino de Botín fundado en 1725 por el francés Jean Botín y según Guinness, el más antiguo del mundo.

La Plaza Mayor es como la torre de Babel: allí escuchará hablar distintos idiomas; verá familias sacándose fotos; artistas callejeros ofreciendo sus actos (como “El hombre invisible” leyendo el diario).

El rectángulo de la Plaza Mayor encierra una serie de bares en los que es absolutamente recomendable entrar para hacer un alto, tomarse un café o, si la hora lo justifica, pedir una tapa (exquisitos bocadillos) con una caña (vaso de cerveza).

A pocos pasos, el Museo del Jamón abre las puertas de uno de sus locales, en la calle Mayor a una cuadra de la Puerta del Sol, para brindar un espectáculo de colores, sabores y perfumes. Dos cañas, un plato de jamón de bellota y pan para dos, 8,40 euros. Casi como para almorzar.

Y además del Palacio Real, la Plaza de Oriente, los Jardines de Sabatini y cientos de sitios más para conocer, a pie o ayudado por el Metro, hay una visita de domingo a la mañana imperdible: el Mercadillo El Rastro.

Es como un gran “mercado de pulgas” a cielo abierto, en la zona de la Ronda de Toledo, sobre la Ribera de Curtidores y la plaza Del Campillo. Cientos de quioscos con lo que se pueda imaginar, desde antigüedades, mobiliario y adornos, hasta ropa nueva y usada. No será extraño escuchar a una gitana a grito pelado: “¡Llevad los carcetines!”.

Una breve visita a Madrid que, si la planifica bien, le rendirá mucho. Hasta podrá darse una vuelta por alguno de los destinos turísticos cercanos, como Segovia, a poco menos de 90 kilómetros de Madrid y 27 minutos de viaje en el AVE.

 

Lo que hay que saber

Pasaje Aéreo. Con Iberia, vuelo directo desde Córdoba a Madrid, desde U$S 1.260 más impuestos. La aerolínea lanzó la promoción “El empujón de Iberia”, destinada a jóvenes de 11 a 26 años y estudiantes de 27 a 31 años, que les permite permanecer hasta un año en el destino a una tarifa menor a la normal. Mayor información en las agencias de viaje o llamando al (011) 4131-1001.
AVE y Renfe. La Red de Ciudades AVE (que están unidas por los trenes de Alta Velocidad Española) y Renfe Operadora, ofertarán a partir de la próxima primavera (21 de marzo) un bono internacional con tarifa plana, para turistas extranjeros, que les permitirá viajar en todas las líneas de Alta Velocidad del país a precios muy competitivos. Los bonos podrán ser de siete, 14 ó 21 días y, además, ofrecerán descuentos en hoteles, restaurantes, comercios y espacios culturales de las ciudades de la red.
Para comer. En el paseo de Las Acacias 50, Arganzuela (estación Pirámides del Metro), “La mar de bien” ofrece abundantes porciones de lechón ibérico a 12 €; jamón ibérico, 16 €; gambas al ajillo, 10 €; tabla de ibéricos, 18 €, o morcilla de Burgos, 5,50 €. En San Bernardo 40, Noviciado, el restaurante Boñar de León cobra 1 € la caña y la tapa va gratis. Con 2 € se puede cenar. Además, descubra al mozo cordobés, de Villa María, y se llevará una sorpresa.

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