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Los cenotes, otro motivo para visitar Yucatán

México, tierra de misterios, civilizaciones milenarias y paisajes únicos, también es hogar de estos pozos ideales para nadar y bucear.

Por Matías Planas (Especial).

Un mar turquesa les da la bienvenida a los viajeros que vuelan miles de kilómetros para sentir la intensidad del Caribe. Ruinas milenarias permanecen de pie esperando la visita de todo aquel que las quiera contemplar y admirar. Los animales deambulan entre la vegetación, que crece al ritmo de un clima que la abraza y malcría. Pero México ofrece aún más: la península también dispone de enormes cantidades de cenotes formados hace miles de años.

La piedra caliza, tan abundante en la zona, se fue erosionando por el antojo del tiempo y las lluvias hasta llenar los numerosos túneles y cavernas del subsuelo que forman los ríos subterráneos. Estos pozos, a veces de gran profundidad, se encuentran interconectados entre sí formando una especie de red oculta que incluso, en algunas ocasiones, se conecta directamente con el mar.

Para la civilización maya los cenotes eran indispensables, no sólo por su importancia como reserva de agua dulce para sobrevivir sino también porque eran considerados umbrales sagrados a otros planos cósmicos. Esto explica la presencia de restos arqueológicos en el fondo de algunos de ellos, como huesos humanos en forma de ofrendas, piezas de cerámica, joyas y hasta fósiles de animales ya extintos.

Las zonas con mayor cantidad de cenotes son el estado de Yucatán, el estado de Quintana Roo y Campeche, sumando una cifra aproximada de 10.000 pozos. Dentro de estas formaciones se pueden encontrar tres tipos diferentes según edad y erosión: abiertos, cerrados y semiabiertos.

DATOS. Información útil para disfrutar de los cenotes en Yucatán.

Los imperdibles

Dzitnup: también conocido como Xkeken, fue descubierto –según cuentan los locales– por un granjero que decidió seguir a su chancho, que volvía lleno de barro incluso en épocas de sequía. Así pudo ver cómo el cerdo se metía en una caverna, que en realidad era un hermoso cenote de aguas cristalinas. Actualmente, para ingresar es necesario bajar por una escalera y, una vez dentro del recinto, lo fantástico se hace posible. Colmado de estalactitas y estalagmitas, este pedacito de otro mundo es especialmente hermoso al mediodía, cuando la luz del sol ilumina el agua turquesa pasando a través del agujero situado en la parte superior de la cúpula.

Parque Dos Ojos: localizado entre Tulum y Playa del Carmen, cuenta con varios cenotes para visitar y explorar. Entre las actividades que ofrece se destacan el snorkel y sobre todo el buceo, ya que uno de los ríos subterráneos más largos del mundo recorre la red de cuevas subacuáticas. La claridad del agua y sus impresionantes formaciones son perfectas para explorar su belleza, que se extiende por 61 kilómetros de largo y 118 metros de profundidad.

Cenote Azul: a tan sólo 20 minutos de Playa del Carmen, es una de las atracciones principales de la zona. El lugar es amplio y el color de sus aguas varía entre un azul profundo y un agudo turquesa, que a su vez combina con el verde intenso de la jungla que lo rodea. El agua, siempre fresca y relajante, es ideal para hacer snorkel y explorar el mundo que existe debajo.

Tajma Ha: también ubicado muy cerca de Playa del Carmen, es uno de los más hermosos de la zona. Es un punto óptimo para practicar buceo, y allí las estalactitas y estalagmitas continúan por toda la cueva como prueba de su historia remota y fascinante. El sol juega a dibujar rayos que danzan en el agua cristalina recreando un mundo azul. Además, es posible presenciar el encuentro del agua dulce y agua salada, llamado haloclina, a poca profundidad.

Lol Ha: se encuentra a 30 minutos de las ruinas de Chichén Itzá. Su entorno es increíblemente frondoso, y el agua, de un intenso color turquesa. La profundidad varía entre los 8 y los 16 metros, por lo que es un perfecto lugar para nadar y admirar las verticales paredes cargadas de vegetación y encanto.

Cada cenote tiene una personalidad propia y un atractivo particular: no hay dos iguales. Otros hermosos ejemplos de este fenómeno son Zací, Kantun Chi, Tak Be Ha, Aktun Chen y Sac Actun.

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