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Las vacaciones de película

Como en aquel recordado “Crucero del amor” de la TV en la década de 1970, hoy las vacaciones a bordo de un navío de esas características pueden ser así de glamorosas, pero mucho más accesibles. En este caso, desde Buenos Aires pone proa hacia Brasil y Uruguay.

Por Adolfo Díaz*.

A fines de los ’70, una serie de televisión ambientada en un crucero de lujo conquistaba legiones de seguidores. Se llamaba el Crucero del amor (The love boat en su versión en inglés). Las historias románticas y divertidas se sucedían en un entorno entre lujoso y kitsch y bastante alejado de las posibilidades de la mayoría de los televidentes, pero eso estimulaba su imaginación y su deseo.

Fue esta serie la que decidió la vocación del capitán Massimo Pennisi, un siciliano cincuentón y, según lo cuenta, lo decidió a ingresar a la escuela de Marina Mercante.

Massimo se imaginaba paseando, bronceado, por la cubierta del barco, relacionándose con los pasajeros, tomando sol o haciendo deportes. Mucho de todo eso es hoy su vida a bordo. 

Claro que también es su responsabilidad todo lo que sucede en el barco; desde la navegación segura, la dirección de más de 1.000 tripulantes y el velar por el confort de los pasajeros.

Desde hace cinco años Massimo es capitán de las mayores naves de Costa; en este caso, del Costa Favolosa, uno de los dos barcos más grandes y modernos de la compañía. 

Pequeña guía crucerista

Lo primero que debemos aprender al abordar el crucero es familiarizarnos con algunas palabras exclusivas del ambiente náutico, conocidas para muchos pero para otros no tanto: el largo del barco se llama eslora (el Favolosa mide más de 290 metros); el ancho es la manga (en este caso 36 metros), y los pisos se llaman puentes, 17 en el Favolosa aunque sólo 13 son usados por los 3.800 pasajeros.

Imaginemos que juntamos a todos los habitantes de la localidad punillense de Tanti y los llevamos a dar un paseo a bordo de esa mole flotante. Esa es la cantidad de gente que interactúa en estas naves, entre tripulantes y pasajeros. 

Jugando a comparar, el volumen del barco equivale a más de 3.900 ómnibus; que tiene una potencia instalada que podría alimentar de energía a una ciudad de 50.000 habitantes, y que en su construcción se utilizó tanto acero como el necesario para levantar cuatro torres como la de Eiffel.

Alternativa accesible

El concepto básico de los viajes de crucero es el de disfrutar. Encontrar relax y entretenimiento sin tener que desplazarse demasiado y sin el trastorno de acarrear y desarmar valijas más que una vez.

Antes tenían acceso a este tipo de vacaciones sólo las personas de alto poder adquisitivo, pero hoy se ha popularizado y está al alcance de muchas familias de clase media.

El ritmo de crecimiento de la industria de cruceros, a nivel mundial, es del 8.5 % anual durante los últimos 20 años, el más alto de toda la actividad turística internacional. 

Actualmente se estima en más de 16 millones de pasajeros al año, que utilizan estos servicios. 

Comparado con otras alternativas, las vacaciones en crucero son más accesibles que otras en tierra. Incluyen transporte, alojamiento, comidas y entretenimiento en el precio final lo que, de por sí, en épocas de economías flacas es muy conveniente.

*Especial

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