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Ciudades

La Lima de Vargas Llosa

“Ahora, la ciudad es como un plano/ de mis humillaciones y fracasos”. El verso es de Borges pero bien podría aplicarse a los personajes del premiado narrador peruano.

Por Graciela Cutuli (Especial).

Los pasos del viajero lector resuenan inexorablemente sobre los pasos de los personajes literarios que lo precedieron: tal vez por eso, quien recorra Lima y haya amado las novelas de Mario Vargas Llosa no podrá sino caminarla tras las huellas de sus protagonistas, en una suerte de rayuela que atraviesa barrios, bares y avenidas de una ciudad en constante transformación. 

Lima –la trama urbana donde se entretejen La ciudad y los perros, La tía Julia y el escribidor, Conversación en la Catedral– está lejos hoy de aquella ciudad “pequeña, segura, tranquila y de mentira” que conoció Vargas Llosa, y de la que diría luego: “Vivíamos en compartimentos estancos. Los ricos y acomodados en Orrantia y San Isidro; la clase media de más ingresos en Miraflores, y la de menos en Magdalena, San Miguel, Barranco; los pobres, en La Victoria, Lince, Bajo el Puente, el Porvenir. Los muchachos de clases privilegiadas a los pobres casi no los veíamos y ni siquiera nos dábamos cuenta de su existencia”. Pero hay lugares donde aquella Lima perdura: en las páginas de los libros y la imaginación de los lectores.

La Lima literaria tiene uno de sus ejes en Miraflores, el barrio de clase media-alta donde creció Vargas Llosa y donde están ambientados la novela Los Cachorros y el cuento Día domingo. “Miraflores aparece por todas partes y en casi todas las épocas de mi vida”, reconoció el escritor. Los personajes de Los cachorros también van a playa La Herradura, al sur de Chorrillos, donde aún existen algunos bares de los jóvenes de los ’50, aunque rodeados de un entorno cambiado para siempre.

DATOS. Información útil de Lima.

Otro de los ejes es el colegio militar Leoncio Prado, en el distrito de La Perla, escenario de dos años de la escuela secundaria de Vargas Llosa y sobre todo de su primera novela, La ciudad y los perros. Perros que no eran sino los alumnos del primer año, el escalón más bajo de la pirámide estudiantil, que salían los fines de semana a pasear por el Parque Central de Miraflores y el hoy desaparecido Parque Salazar (donde actualmente se encuentra el centro comercial Larcomar). El protagonista de la novela también visita barrios limeños que gozaban entonces de reputación más dudosa: “Después de cruzar los rieles del tranvía Lima-Chorrillos se halló en medio de una muchedumbre de obreros, sirvientas, mestizos de pelos lacios, zambos que se cimbreaban al andar como bailando, indios cobrizos, cholos risueños. Pero él sabía que estaba en el distrito de La Victoria por el olor a comida y bebida criollas que impregnaba el aire, un olor casi visible a chicharrones y a pisco, a butifarras y a transpiración, a cerveza y a pies”. Volviendo al centro de la ciudad, la plaza San Martín, el Campo de Marte y las alamedas de Barranco también se vuelven ámbitos de nostalgia de la mano de la pluma maestra del escritor.

Sin embargo, hay pocos lugares más buscados por los lectores de Vargas Llosa que el bar La Catedral, donde charlan durante horas –y cientos de páginas– el zambo Ambrosio y Santiago Zavala. Allí, donde Zavalita se preguntaba “cuándo se jodió el Perú”, hoy hay puestos de comida callejera y edificios derruidos entre terrenos baldíos. El bar –que abrió sus puertas en la década del ’50 en una zona cercana al río Rímac– no es más que un terreno vacío, pero la conversación que allí tuvo lugar aún resuena en el Mapa Literario de Lima, que lo cuenta entre sus puntos emblemáticos. La Lima de Mario Vargas Llosa tal vez sea intangible, pero se la puede tocar también en la Universidad de San Marcos, donde el escritor estudió Letras; el hotel Maury, famoso escenario de la creación del pisco sour; y la Casa de la Literatura Peruana, en el centro histórico de la ciudad.

Hoja de ruta

En el sitio web de la Casa de la Literatura peruana se puede descargar un archivo con el Mapa Literario de Lima, que sitúa textos clave, librerías, editoriales y otros actores de un panorama cultural esencial en América latina. Textos de Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique, José María Arguedas o Julio Ramón Ribeyro tienen así su propia “brújula” dentro de la capital peruana. El objetivo es que limeños y turistas se conviertan en “lectores” de la ciudad.

Museo de libros

La Casa de la Literatura Peruana es uno de los museos más nuevos de Lima. Funciona desde hace menos de una década en la antigua Estación de los Desamparados, de donde sigue saliendo un tren hacia Huancayo, en medio de los Andes. Aquí hay una biblioteca exclusiva sobre Vargas Llosa y numerosos textos, imágenes, libros, audios y videos sobre grandes firmas de la literatura peruana, de César Vallejo a Ciro Alegría.

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