Buscar Buscar Enviar por email Enviar por email Menu Menu Red de sitios Red de sitios Reloj Reloj Reloj Reloj Twitter Twitter WhatsApp WhatsApp Facebook Facebook Pinterest Pinterest Instagram Instagram Instagram Instagram Tumblr Tumblr Google+ Google+ Reproducir video Reproducir video Pausa Pausa Ver Ver Expandir Expandir Video Video Imagen Imagen Lista Lista Compartir Compartir Enviar Enviar Anterior Anterior Anterior Anterior Siguiente Siguiente Siguiente Siguiente Cerrar Cerrar Cerrar Cerrar Voy de Viaje Voy de Viaje En Familia En Familia En Pareja En Pareja Con Amigos Con Amigos Solos Solos En Avión En Avión En Auto En Auto Tips de Viaje Tips de Viaje Gastronomía Gastronomía Exóticos Exóticos Ciudades Ciudades Playas Playas Teens Teens Cuaderno de Viaje Cuaderno de Viaje Bus Bus Crucero Crucero Aventura Aventura
Mundo

La elección de un nombre

Es tanta la importancia del nombre que hasta puede (dicen) marcar la personalidad del bautizado. 

Por Redacción LAVOZ.

Elegir un nombre puede ser un proceso encantador o muy traumático. Es tanta la importancia del nombre que hasta puede (dicen) marcar la personalidad del bautizado. En Costa se lo tomaron muy seriamente y convocaron a 40 mil agentes de viajes para votar y elegir cómo se llamaría este navío. 

La elección recayó en Costa Favolosa. En español, fabulosa deriva del latín fabulosus, que da que hablar, algo excesivo, increíble, como ocurre en las aventuras y en los hechos narrados en las fábulas.

Y algo de eso hay en este enorme barco: es excesivo, metros y metros de pasillos (dicen que suman más de 3 km) que conectan las habitaciones (camarotes en la jerga marina) y los diferentes espacios del barco. Bares y salones enormes; piscinas, y cubiertas, que demandan varios días de recorrer y conocer, para ubicarse sin error.

En este enorme parque de diversiones flotante, la gente hace cosas que normalmente no acostumbra: come de más; va al gimnasio, para borrar la culpa que comer le provoca; se excede en los ejercicios, o se tira del enorme tobogán gigante una y otra vez, luego de pasar horas al sol. En ese ritmo desenfrenado no importan las consecuencias, sólo la inmensa felicidad de hacerlo. 

Cuentan con la complicidad de la tripulación que no dice que no a casi nada. Uno siente que puede cometer pequeñas transgresiones y ellos lo permiten, aunque en realidad, lo tienen todo controlado. No hay tripulante con el que uno se cruce, que no despliegue una instantánea sonrisa. Sonríen cómplices todo el tiempo, cordiales y amables y siempre atentos a que nada nos falte.

Sin duda, la actividad más intensa en el crucero es comer. Todo el tiempo, a toda hora, en varios lugares simultáneamente, hay una variedad importante de comidas esperándolo. Cuando uno embarca, se le asigna un turno de comedor y un número de mesa, para cenar en uno de los dos restaurantes principales. 

Allí será atendido por una legión de camareros, italianos y filipinos en su mayoría, que van trayendo uno a uno los platos de los siete pasos de su cena. 

Para quienes lo prefieran, también está la opción más informal y que es la más elegida para almorzar: el bufet Ca d'Oro, en el puente 9. Una variedad de ensaladas, entradas, pastas, carnes y postres al alcance de la mano, aseguran un servicio rápido que permite volver apresuradamente a las cubiertas para tomar sol o, simplemente, dejarse llevar en una siesta marina.

En el bufet hay pizza durante todo el día y por la tarde la posibilidad de tomar un té o unos bocadillos en el sector “paninoteca”.

La opción gourmet más formal, en tanto, es en el restaurante “Club Favolosa”. Con un pago adicional, se pueden elegir platos como: jamón ibérico Pata Negra; ensalada Caesar con langostas; chuleta de ternera lechal con hueso; lubina a la sal, y una impecable degustación de postres.

En el barco, cada cual elige su rutina; hay para todos los gustos. Para los más indecisos, todos los días se recibe en el camarote una guía impresa con el programa de actividades. Es una importante ayuda para elegir las excursiones, los diferentes espectáculos y que aconseja sobre qué vestimenta usar.

Desplegados por todo el barco, hay 10 bares y cafeterías, donde todas las noches se presentan diferentes show musicales. 

En el puente 5, la disco “Etoile” invita a bailar hasta que el cuerpo aguante y para los que no pueden mover los pies sin enredarse fatalmente, tienen a disposición clases de tango personalizadas.

Las piletas y los jacuzzis, distribuidos entre los puentes 9 y 11, se llenan con agua de mar todas las noches. Un cuerpo de animadores organiza diariamente juegos, competencias, actividades deportivas y baile.

El que quiere cortarse solo tiene a disposición cancha de tenis y básquet; mesas de ping pong; simuladores de F1 y de golf, y gimnasio con equipos de última generación.

2016. Todos los derechos reservados.
La Voz.