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La cordobesa de Mangue Seco

Hacia el oeste de Jericoacoara y no muy lejos del centro, está el pueblito de pescadores de Mangue Seco, con ríos habitados por cangrejos e hipocampos.

Por Redacción LAVOZ.

Hacia el oeste de Jericoacoara y no muy lejos del centro, está el pueblito de pescadores de Mangue Seco, con ríos habitados por cangrejos e hipocampos.

Quizá como un resabio de la época en que todo se manejaba a través del trueque, en la villa hay que atreverse a regatear. En la calle principal y también en las secundarias, hay tiendas con artesanías y accesorios de muy buen gusto y otras que venden originales y bellas joyas en plata.

Como en el negocio de Natalia, una simpática cordobesa de Villa Allende que lo instaló hace menos de dos años justo frente a Mosquito Blue. “Decidí venir a probar suerte. Si me gustaba me quedaba. Estuve un año, no me adapté y regresé a Córdoba.

Estando allí me di cuenta que extrañaba la vida en la villa. Volví y abrí el negocio. Disfruto de la forma de vida de este lugar. Es tranquilo y muy seguro. Además, tenés tiempo para todo”, concluye mientras nos abandona para atender a unos turistas italianos interesados en sus joyas.

Durante ciertas horas del día se arman puestos callejeros que ofrecen un poco de todo.

Los buggeros, organizados en cooperativa, ofrecen excursiones y paseos. El regateo es aplicable a todas las compras, incluso las excursiones. A la hora de optar, elegimos visitar las lagunas cercanas. El recorrido comienza por la playa y a toda velocidad. A lo lejos me llama la atención un árbol totalmente inclinado por efecto del viento. Lo llaman el “árbol de la pereza” y es uno de los íconos para fotografiar.

Un poco más adelante, nuestro buggy se desvía por el cercano pueblo de Preá y tras avanzar unos pocos minutos más, se detiene en la laguna Azul. Allí abordamos una jangada, que nos cruza a la otra orilla, donde en una construcción de paja nos encontramos con un barcito bien instalado. Sentado en un banco con los pies sumergidos en el agua transparente, me dediqué a saborear un trago contemplando el paisaje. Luego este reparador descanso, una nueva travesía por las dunas que nos adentró en senderos entre arbustos achaparrados y árboles de cajú, para desembocar en la laguna Paraíso, un gran espejo de agua de lluvia absolutamente transparente con un fondo de arena blanca que nos recuerda a la más bella playa del Caribe.

Allí dejamos pasar el tiempo descansando sobre una hamaca de red, ubicada sobre el agua. Nuestra breve siesta fue interrumpida por el llamado a almorzar. En la sencilla barraca del lugar, disfrutamos de un gran banquete de comidas caseras: peixada; róbalo grillado; bolinhos de peixe; tapioca y camarao; arroz, y pollos silvestres con mandioca frita.

En general la gastronomía cubre todas las expectativas. Pizzerías con horno de leña, restaurantes sofisticados o muy simples pero con rica comida, platos con pescado y frutos de mar por doquier. Los bares que están sobre la playa, ofrecen happy hour y menús variados y en temporada están abiertos hasta muy tarde.

La seguridad es una constante, se puede caminar a cualquier hora y por cualquier lugar, con total tranquilidad. Si se quiere prolongar la noche, la movida está en la Rua do Forró. En definitiva, seguridad, naturaleza, deportes, mar, arena, comida y paz, un cóctel atractivo que invita a conocer este paraíso antes que sea invadido por el turismo de masas.

En Fortaleza. En Fortaleza conviven la opulencia con la pobreza. Como en todo centro urbano del continente, los problemas de seguridad están latentes.

El viajero debe saber que es bueno no arriesgarse fuera de los lugares recomendados al turista, para no pasar malos ratos.
La zona del centro está vigilada y en la zona de Praia do Futuro, es conveniente disfrutar las horas de playa en los momentos que hay vigilancia en los paradores y no alejarse de los lugares más concurridos.

Nunca está de más recordar que no es conveniente portar artículos de valor, cámaras fotográficas o celulares.
Teniendo en cuenta estas recomendaciones, sólo queda disfrutar.

Lo que hay que saber

Cómo llegar: Aéreos Córdoba - Fortaleza por GOL desde U$S 534 + impuestos U$S 602; traslado Aeropuerto Fortaleza / Jericoacoara: en ómnibus y jardinheira: U$S 18 por persona.
Paquetes: incluyen aéreos a Fortaleza, traslados, dos noches en Vila Gale Fortaleza con desayuno y cinco noches en Jericoacoara con desayuno.
Temporada baja. Pousada Vila Kalango US$ 1.498.    Hotel Mosquito Blue U$S 1.270 Pousada Blue Jeri U$S 1.154
Temporada alta. Hotel Mosquito Blue U$S 1.798 Pousada Blue Jeri U$S 1.568 Tarifas por persona base doble. Incluye impuestos: IVA DNT, tasas y gastos. (Fuente: líneas aéreas, operadores argentinos y miembros del Comité Visite Brasil).
Contacto. Comité Visite Brasil - Embajada del Brasil, Cerrito 1350, entrepiso, CP C1010AAB, Buenos Aires. Teléfono: (011) 4515-2422. E-mail: turismo@brasil.org.ar 
En Internet: www.brasil.org.ar

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