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Honrar el reloj de arena: el cordobés que va por su tercera vuelta al mundo

Franco Guiñazú es de Río Tercero y lleva 32 países caminados. Dejó la gráfica que fundó en Nueva Córdoba y comenzó una aventura sustentable que se extenderá por más de un año.

Por Milagros Martínez.

Mirar siempre para adelante, disfrutar lo que tenés y no estar pendiente de lo que te falta. Abrazó esta idea para animarse a dar lo que bautizó como su tercera vuelta al mundo. "Viajar te hace valorar la vida", dice Franco Guiñazú, un cordobés que es etiquetado como bicho raro por soltar todo y desafiar cualquier mandato.

Emprendedor por naturaleza, le dio vida a una gráfica en Nueva Córdoba. Lo que empezó como algo pequeño, hace diez años, llegó a funcionar con 16 empleados y un socio. Franco vendió su porcentaje de la empresa y desocupó los departamentos que gestionaba para un tío por Airbnb, como parte de las decisiones que permitieron darle un vuelco a su rutina.

"Dejar una empresa que me da la posibilidad de una muy buena vida me da miedo, pero me escucho a mí mismo y es lo que quiero". Me pregunto: ¿voy a seguir trabajando ocho horas? ", reflexiona, tirando la pelota para todos. El cordobés leerá lo que compartió en sus últimos días en la ciudad, desde Sídney: puso un pie en ese punto de Oceanía el pasado 14 de febrero, para comenzar una gira que se "bancará" con ingresos generados durante el recorrido.

Por su espíritu inquieto que siempre busca aprender, estudió sommelier y su idea es tocar los puntos más importantes en relación con la producción de vinos: Francia, Australia, Sudáfrica y Estados Unidos. Tiene planificado trabajar en los viñedos de cada país durante tres meses, intercalados con un buen tiempo de descanso para poder descubrir y conectarse con otras realidades.

Abrazos y decisiones a flor de piel 

Mientras viaja en "bondi" desde Río Tercero, comparte anécdotas de gente que lo ayudó y asegura que podría estar toda la tarde sonriendo al revivirlas. Un día, haciendo dedo en París para llegar a Bordeaux, un hombre lo subió a su auto y en el camino le preguntó dónde se iba a hospedar. "Le conté que todavía no sabía. 'Te doy mi departamento. Me estoy yendo de vacaciones con mi esposa ', me dijo. Y yo no lo podía creer. Me dice: 'Volvemos en una semana. Cuando te vayas, tirás la llave en el box de las cartas y ya está". Me conocía hace media hora. Te encontrás con gente increíble así todo el tiempo", cuenta.

El celular de Franco recibe notificaciones de amigos a cualquier hora de la madrugada. Desde distintos puntos del globo le escriben para preguntarle cómo está, le llegan postales o regalos a su casa y ese cariño es lo primero que menciona para responder por qué le gusta tanto viajar. Con 32 años lleva 32 países recorridos y siente que su proyecto en Córdoba cumplió un ciclo. 

 

"Hace diez años comencé a conocer algo del mundo y supe que había más que un empleo de ocho horas y más que una empresa exitosa. Ambos te guían hacia una rutina que puede terminar en la sexta década de nuestras vidas. No está mal, habrá quien disfrute de la cotidianeidad del trabajo. Pero, para los que queremos disfrutar el presente, también hay otra forma, otro camino ", asegura.

Es de las personas que eligen andar livianas de equipaje en todo sentido, para descomprimir las preocupaciones y conectarse con los lugares. Ese estado le permite tomar decisiones "más a flor de piel". Si no le gusta un destino o si tuvo una mala experiencia, no duda en cambiar el rumbo. Para él, viajar es como "una barrita con todos los cereales", una experiencia "súper nutritiva".

Las cicatrices más lindas 

Hay que animarse a cuestionar mandatos y salir de la zona de confort para abrir camino a la sorpresa. "Heredamos muchas costumbres y a veces está bueno dudar un poco sobre si realmente estamos haciendo lo que nos gusta", dice el viajero, buscando incitar a otros a dar el salto.

En su primera vuelta por el mundo no tenía smartphone ni Google Maps. Compraba tarjetas de teléfono para comunicarse y pasó por muchos momentos de angustia. "Me acuerdo de cuando estuve en Japón y quería subir al monte Fuji. Iba caminando solo y pensaba: si me pasa algo acá, soy tan indefenso como un nene, una hormiga. Pero fue buenísimo con el tiempo. El beneficio vino después ", cuenta. 

Esta primera aventura fue un choque, un aprendizaje crudo porque tuvo que enfrentarse con muchas frustraciones. Ya en la segunda vuelta, logró adaptarse mejor a los cambios y pudo disfrutar más. Sobre la nueva ruta, dice convencido:

"Voy a bajar las expectativas para aceptar y disfrutar lo que el universo, de alguna manera, me vaya dando".

Como esas estrategias que surgen en una partida del TEG, la odisea comenzó en Sídney (Australia) para subir al sudeste asiático hasta Corea del Sur y Japón. Después, cruzará a China para abordar el tren transiberiano, pasando por Mongolia y Kazajistán hasta Rusia. Más tarde, visitará Europa del Este, con dirección a Francia y la idea es cruzar África por el Nilo hasta Sudáfrica. Luego irá a Canadá y de ahí a Estados Unidos, para regresar finalmente a la Argentina por tierra. 

Uno de los desafíos más lindos será terminar de escribir su libro a bordo del transiberiano. Al regresar, lo suyo no va a ser borrón y cuenta nueva: "No podría empezar de cero ni aun proponiéndomelo. Cargo conmigo experiencias, aprendizajes, marcas y cicatrices. De cero se empieza una vez; cuando llegamos al mundo. Ese día se da vuelta nuestro reloj de arena. El tiempo se va restando. No por eso hay que salir desesperado a querer hacer todo, pero hay que aprovecharlo. No quedarnos con el 'a lo mejor un día lo hago' ", invita.

Como en el TEG, países conquistados. Primera vuelta al mundo: Sudáfrica, Kenia, Egipto, España, Grecia, Turquía, India, China, Japón, Tailandia, Australia, Nueva Zelanda, Chile, Argentina.

Segunda vuelta al mundo: Nueva Zelanda, Australia, Malasia, Indonesia, Myanmar (Birmania), Filipinas, Emiratos Árabes, Israel, Palestina, Jordania, Francia, Italia, España, Chile, Argentina.

Otros Viajes: Bolivia, Brasil, Perú, Panamá, Costa Rica, México, Estados Unidos, Inglaterra.

Para seguir sus aventuras. En Instagram: @franguina. Contacto: f.guinazu.somm@gmail.com

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