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"Hacé lo que quieras mientras no molestes", el lema de la Isla Denis

Este paraíso forma parte del archipiélago de las islas Seychelles. Uno de sus fuertes es la biodiversidad, no sólo de las aves. Denis es un santuario de tortugas marinas. Entre octubre y noviembre, se las puede ver saliendo de los huevos y corriendo hasta el mar. 

Por Redacción LAVOZ.

Ya desde la avioneta, Denis se ve como el paraíso prometido: aguas turquesas que dejan ver los corales, de arenas blanquísimas y corazón verde. Esta isla privada, que forma parte del archipiélago de las islas Seychelles, es el lugar para olvidarse de todo, empezando por los zapatos. Son apenas 25 bungalows (todos con jardín y playa privada), un restaurante y lobby donde todos andan descalzos. 

Uno de los fuertes de la isla es la biodiversidad, no sólo de las aves. Denis es un santuario de tortugas marinas. Entre octubre y noviembre, se las puede ver saliendo de los huevos y corriendo hasta el mar. 

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El santuario de tortugas marinas, en Isla Denis.

André Labiche, el guía ecoturístico, suele coordinar salidas grupales para ver el prodigio. El dueño es un ingeniero que ya bordea los ochenta, vive en la isla y se encarga de la producción orgánica de leche, carne, frutas y verduras.

El lema en Denis es “la isla es tuya, hacé lo que quieras, mientras no molestes a los demás”. Esa libertad total permite asomar en el lobby sólo para comer o tomar un trago en el bar.

La cocina es un lujo aparte, en manos de un chef australiano que si estuviera en Londres habría que reservar con meses de anticipación. 

Pero, para quienes tanta libertad los asuste, pueden apuntarse en algunas excursiones de pesca de marlines y peces espada en alta mar -con algunas especies practican pesca y devolución- o buceo de profundidad. Seguro se toparán también con delfines, ballenas, tortugas, atunes y, entre septiembre y noviembre, manta rayas y tiburones ballena.

Si bien la isla es ideal para parejas -se especializan en bodas y paquetes para mieleros- recibe también a familias. 

Vista aérea, Isla Denis.

Los más chicos suelen disfrutar a la par de los grandes de un lugar donde no hay animales peligrosos ni amenazas de ningún tipo y de actividades guiadas para ellos, como paseos en kayak o visitas a la granja y a Tobi, el tortugo de tierra de más de 50 años.

Cuentan con paquetes especiales para luna de miel, otros para pesca deportiva, buceo, otros para relajarse con cruceros al atardecer y tratamientos de spa. Y si los zapatos no son necesarios, el protector solar, anteojos de sol y sombrero se imponen.

Más información:

www.denisisland.com

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