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Guía práctica para viajar (y ahorrar) en Cuba

Si bien la isla está asociada a los all inclusive y a presupuestos abultados, se puede adaptar a todo tipo de bolsillos.

Por Candelaria Panadero (Especial).

Para hablar de presupuestos en Cuba, primero hay que hacer una aclaración sobre el cambio monetario. Desde 1994, el Gobierno del país dispuso la doble divisa, prohibiendo el uso del dólar americano.

Por un lado está el peso cubano, denominado también moneda nacional o CUP, con una cotización menor (respecto del dólar) que su compañero de mercado, el CUC, creado para el turista (también es llamado divisa o peso cubano convertible). Hoy en día, tanto cubanos como extranjeros comercializan con las dos divisas.

Salvada esta situación, va a depender de con qué moneda se hagan las transacciones para calcular los gastos. Hay comercios que sólo reciben la moneda nacional, otros las dos y algunos sólo el CUC: estos últimos son los que ofrecen mayor variedad de productos a un valor internacional.

La sugerencia es manejarse con ambas monedas según convenga. Personalmente, le recomiendo utilizar más el peso nacional.

DATOS ÚTILES. Información útil para disfrutar de Cuba.

De la guagua al tren

El transporte público en Cuba es de lo más variado. Olvídese de horarios y puntualidades, pero sepa que va a llegar a destino y gastando menos de lo que pensaba. 

Para moverse dentro de las ciudades la opción más económica son las guaguas, con un costo de menos de 50 centavos por pasaje (0,25 CUP). Son pequeños colectivos con un recorrido y paradas determinadas. 

También hay taxis compartidos; autos antiguos de la década del ’60 y el ’70. Generalmente cruzan grandes avenidas de inicio a fin subiendo y bajando pasajeros en el trayecto. Y si bien su valor es más elevado, la frecuencia también es mayor. 

Para hacer distancias cortas se puede utilizar una bici-taxi por un valor de 36 pesos aproximadamente (1 CUC). Es un carro traccionado por una bicicleta que abunda en los centros de las urbes. Los taxis particulares circulan constantemente por la ciudad, y generalmente la tarifa se acuerda con el conductor.

Ahora, si la idea es recorrer la isla de oeste a este –se lo recomiendo–, el abanico de opciones en cuanto a medios es tan diverso como visitantes lleguen al país. Hay empresas de transporte especializadas en turismo que cuentan con una gran flota de colectivos de última generación. Para viajar a través de ellas es necesario reservar el costoso boleto con anticipación en una agencia de viaje.

Otra opción más asequible son los colectivos de línea, que abarcan todas las ciudades del mapa de la isla. El único problema con este medio suele ser la disponibilidad de asientos: se debe ir mucho tiempo antes a la terminal a comprar el pasaje, ya que ir sobre la hora probablemente no sea una buena experiencia. 

Luego existe lo que en Cuba se llaman “camiones”, que están adaptados para el traslado de pasajeros. Su recorrido inicia en las terminales de ómnibus y suelen tener más frecuencia que los colectivos de línea por el mismo precio.

Finalmente, es una tarea casi ineludible transitar en tren la patria que engendró a artistas como Celia Cruz o Silvio Rodríguez. El antiguo ferrocarril cruza la isla de punta a punta y es una excelente opción para experimentar otra faceta cubana.

Más allá de Varadero

Reconozco y admiro las blancas playas de Varadero y las cristalinas aguas de Cayo Santa María. Sería necio no prestarle un par de flashes a tal maravilla natural. Sin embargo, el itinerario por el país de Fidel puede ir por otro carril, para alegría de la billetera, más económico.

Sólo dos colectivos urbanos de dos pesos argentinos cada uno conectan el Aeropuerto Internacional José Martí con la Habana Vieja. Perderse por los callejones de este barrio detenido en el pasado, Patrimonio de la Humanidad, es tarea obligada. A cada paso, la capital le va relatando algún pasaje de la controversial historia cubana.

Además, en pocos minutos sobre una guagua habanera se pueden visitar bellísimas playas en los alrededores de la capital; Mar Azul por dar un ejemplo.

Santa Clara, en tanto, es una ciudad del centro de la isla que debe incorporarse al itinerario del viaje, ya que por sus calles se asoma la historia. Otro punto clave en el movimiento encabezado por Fidel Castro y, previo a ello, en la Independencia de Cuba, es la ciudad ubicada en el lado oriental de la isla: Santiago de Cuba. Y si de épocas coloniales se trata, Trinidad es un buen lugar para tomarse un descanso. A pocos kilómetros de esta pequeña ciudad se encuentra la reserva natural Topes de Collantes, un parque que se llevará más de una foto.

Para el final del recorrido queda lo mejor: Viñales. Extensas laderas y una ciudad colonial conforman un sitio perfecto para concluir un viaje por este interesante destino.

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