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España: una tierra con ojos de mar

El color turquesa de las aguas de esta región se repite en las diferentes playas, que aparecen escondidas entre acantilados. Los senderos que van uniendo las “calas”, a través del Camino de Ronda, le agregan el verde de los pinos a esta obra de la naturaleza.

Por Elizabeth Zanni*.

Cuando la temperatura supera los 30 grados centígrados y la humedad hace que los días resulten agobiantes en Barcelona, las playas se atiborran de gente y no queda ni un metro cuadrado donde poner el pareo. Por suerte, llega ese WhatsApp, preguntando: “¿Vamos a la Costa Brava este “finde”?” No lo dudamos y enseguida preparamos la mochila. 

  • MIRÁ. Cinco “calitas” catalanas
La Costa Brava está en la provincia de Gerona, dentro de la Comunidad Autónoma de Cataluña, y ocupa el litoral de la costa desde Blanes hasta la frontera con Francia, en Portbou, abarcando 214 kilómetros. A sólo una hora (hora y media) desde Barcelona, esta región de calas (playas) abruptas, pueblitos pesqueros y pinares que descubren el mar más turquesa y cristalino, es el mejor lugar para escaparse del calor de Barcelona
 
A pie, por el Camino de Ronda

Como casi todas las playas de la Costa Brava son pequeñas, están escondidas entre rojizos acantilados o sólo se accede desde el mar, decidimos descubrirlas a pie, siguiendo unas secciones del Camino de Ronda. Esta ruta de senderos y caminos costeros va bordeando el abrupto litoral, entre pinares y túneles, donde aparecen pequeñas “calas”, acantilados de vértigo donde debemos extremar al máximo las precauciones, pueblitos mediterráneos y mansiones. 

Camino de Ronda. Este sendero permite ir conociendo “calas” en la Costa Brava. Fue creado por la Guardia Civil para controlar la frontera marítima española. (Fotografías de Elizabeth Zanni)

Algunos tramos están muy bien conservados, pero otros son un simple sendero entre los frondosos pinares. Todos están muy bien señalizados. Sirven de paso entre las “calas” y conectan prácticamente todos los pueblos de la Costa Brava, desde Portbou a Blanes. El recorrido fue creado por la Guardia Civil para controlar la frontera marítima española y acceder a las “calas” en caso de naufragio. Aunque la fecha de construcción es incierta, el nombre se hizo popular en los siglos XIX y XX debido a que los carabineros y la Guardia Civil lo utilizaban para realizar “la ronda” y controlar el contrabando.

Hacia Blanes

Nuestro primer día de aventura empieza en el pintoresco pueblito de Tossa del Mar, donde visitamos el castillo medieval asentado sobre un promontorio, a orillas del Mediterráneo. Tras dejar atrás la playa principal, empezamos a ascender y las vistas se vuelven cada vez más impactantes. Entre frondosos pinares, los acantilados nos van descubriendo rincones con “calas” de agua cristalina, donde no hay ni un sólo chiringuito (bar de playa). El verde de los pinos contrasta con el turquesa del agua. Después, a lo largo del camino. 

Reyes de la playa

Al ser la puerta de entrada a la península desde la Europa mediterránea, además de “calas” paradisíacas, esta región de la Costa Brava cuenta con castillos medievales. Durante el recorrido, dimos unas vueltas por el de Tossa de Mar (foto) y Begur. 

Las edificaciones son una muestra del paso y asentamiento de varios pueblos y culturas en esta zona, a través de los siglos.

Datos útiles

CÓMO LLEGAR: aéreo Córdoba-Barcelona en Aerolíneas Argentinas (ida-vuelta), 22 mil pesos. Desde Barcelona hasta las “calitas”, en trenes regionales y, luego, mediante colectivos urbanos. También salen colectivos desde la Estación del Norte (Sarfa). Si bien los pueblitos de la Costa Brava están conectados por transporte público, sugerimos alquilar un auto porque las mejores playas aparecen escondidas entre acantilados, lejos de los centros urbanos. En auto: tomar AP-7 y, luego, las carreteras secundarias y comarcales, entre pueblo y pueblo.

PASEOS: al andar por la zona, podemos conocer el lugar de residencia de Salvador Dalí desde 1930 hasta la muerte de su esposa Gala, en 1982. Hoy, el sitio funciona como la Casa-museo Dalí de Portlligat: entrada, 11 euros; niños hasta ocho años, gratis. 

ALOJAMIENTO: Hotel Aiguaclara (Trafalgar 30): 120 euros; precio por noche, base habitación doble. Airbnb desde 56 euros; precio por noche, base departamento completo para dos personas. 

GASTRONOMÍA: sugerimos el arroz negro -elaborado con frutos de mar como la sepia, el calamar y los mejillones-, las famosas gambas de Palamós y los erizos de mar o “garoines”. Restaurante Hotel Llafranc: Passeig Cypsela, 16-17211, Llafranc.

MÁS DATOS: www.camideronda.com/

Yo estuve allí

Manuela Cerveira (31), brasileña. “Sa Futadera es una de las playas más bonitas de toda Cataluña: aguas limpias y cristalinas. Mejor ir en temporada baja de verano por los barcos. El acceso es un poco complicado, hay que ir en coche. Cuando llegas aparecen unas escaleras enormes, pero que valen la pena subir y bajar, cuantas veces sea, para ver tanta preciosidad”.

Raquel Villar (36), española. “Una gran ventaja de la playa Tossa de Mar es que está justo en el pueblo, teniendo de este modo bien a mano restaurantes, cafeterías y tiendas. Mi recomendación es llegar a media mañana para disfrutar del mar y la playa, comer una buena paella en cualquier restaurante vecino y, después de reposar la comida y cuando ya caiga un poco el sol, subir al castillo y dar un paseo por sus alrededores”.

 

 * Especial

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