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Descubrir Valparaíso, a pie

Se dice de esta ciudad portuaria que es una de las más lindas de Chile. Y se puede conocer a tiempo, caminado. 

Por Juan Manuel Pairone (Especial).

“Eres un arcoíris de múltiples colores”, arranca la letra de La joya del Pacífico, el vals peruano compuesto por Víctor Acosta y Lázaro Salgado y dedicado con devoción a Valparaíso. Popularizada en los años ‘70, la canción se transformó en un himno popular que es sinónimo de la identidad bohemia y artística de la ciudad.

Hoy, el tema es parte del itinerario de uno de los walking tours gratuitos (con propina a discreción) que se pueden conseguir fácilmente en la Plaza Sotomayor, la principal del barrio Puerto. El paseo, que dura aproximadamente tres horas, es un vistazo rápido por la sinuosa estructura de Valpo y una aproximación “para principiantes” a algunas de las costumbres locales.

Valparaíso es conocida por sus cerros y espectaculares vistas. (Bahía Flores)

Se trata de una opción atinada en una ciudad donde caminar cuesta arriba, entre los más de 40 cerros que la conforman, es parte necesaria de la experiencia. El recorrido con guías permite entender toda la lógica del funcionamiento en niveles. Desde el nivel del mar, atravesando la angosta y ajetreada calle Prat a bordo de uno de los trolebuses clásicos que perduran en el centro. Así hasta llegar a la Plaza Aníbal Pinto, para subir unos metros hasta el Ascensor Reina Victoria. Efectivamente, aquí los ascensores son parte de la rutina y no precisamente dentro de edificios sino en plena calle. Por unas monedas se sube y se baja como un trámite más de la vida cotidiana. Así se conecta “el llano” con la Valparaíso construida en altura en forma de anfiteatro natural de cara al mar.

Esa fisonomía propia la convierte en un laberinto de caminos y atajos posibles, que permiten ir rápidamente de un lugar a otro pero también invitan a preguntarse “¿cómo llegué hasta acá?” cada dos por tres. Igualmente, perderse no sería un problema. Seguramente eso signifique terminar en una postal inesperada o encontrarse con algunos de los más fantásticos grafitis y murales gigantes que pueblan las paredes de los cerros Cordillera o Alegre. Y ahí, una vez más, Valparaíso volverá a demostrar por qué es “un arcoíris de múltiples colores”: una ciudad hecha canción que no para de sorprender en cada recoveco.

Caminar entre los cerros de Valparaíso es una excelente alternativa para descubrir la ciudad. (Bahía Flores)

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La Voz.