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Cuando Oaxaca se viste de gala

Este distrito es el de mayor pluralidad étnica de México. Una mirada a la cultura local desde sus coloridas fiestas y tradiciones.

Por María Cruz Mercado Luna (Especial).

Por las calles de Oaxaca, mezcladas en el clima húmedo y cálido, retumban voces y tonadas diferentes, entre ellas muchas lenguas nativas. Algo que hace único a este estado es que en su territorio coexisten 16 grupos etnolingüísticos diferentes.

 “Eso es lo que me gustaría que el mundo sepa de mi Oaxaca, que todos conozcan su riqueza cultural”, cuenta Jhovany, un fotógrafo local que retrata esos momentos en que todos los pueblos se hacen uno y la gente se junta a festejar: las fiestas patrias.

“En nuestro país y sobre todo en este estado nos gusta reflejar nuestra cultura por medio de la música y la danza; eso es lo que intento mostrar en mis fotografías”, explica. Piensa un segundo y agrega, con voz orgullosa: “Eso me gusta, mostrar un poco de lo mucho que tenemos”.  

Otro orgullo para el estado oaxaqueño fue haber sido elegido este año como el mejor destino turístico del mundo, en una votación de los World Travel Awards, considerados "los Oscar del turismo mundial". Quienes votaron destacaron el patrimonio cultural del destino y la presencia de las raíces precolombinas y coloniales.

Su identidad indígena está presente en todas partes, empezando por su nombre, que proviene de la palabra nahuatl “Huaxyacac”, que significa “en las puntas o sobre la nariz de los guajes”, unos árboles típicos de la zona.

Guelaguetza

El fotógrafo destaca que el mes de julio es, para él, el mejor momento para ir, ya que se celebra la Guelaguetza, una fiesta antigua originada en la época colonial. Guelaguetza es una palabra zapoteca que condensa en un par de letras el acto de recibir sin esperar reciprocidad, de dar por el simple hecho de compartir con el otro. Cada comunidad suele cerrar su espectáculo ofreciendo regalos y artesanías a los presentes.  

Esta celebración se hace todos los años a partir del primer lunes de julio y por varios días. Se festejan diversas actividades, ferias de comida, espectáculos de música y por supuesto desfiles. Los participantes llevan trajes típicos y adornan su pelo con flores y cintas. Todos, hasta los más pequeños, se visten y toman lugar en la danza.

A pesar de su nombre indígena, esta cita anual es en honor a la Virgen del Carmen, de origen católico. Esto se debe a que Guelaguetza, como muchas otras fiestas populares, es resultado de la unión de tradiciones españolas e indígenas, que se mixturaron años atrás y siguen siendo conservadas por los oaxaqueños. Es costumbre que los festejos sean el primer día de la semana, ya que hay una creencia popular de que los lunes son los días más propicios para los ritos festivos.

Esta expresión cultural única es considerada una de las mayores celebraciones folclóricas del continente americano, además de ser un momento que hermana a todos los pueblos del distrito. Este año, como la mayoría de los eventos multitudinarios, el festejo fue trasladado al ámbito virtual, y el público pudo seguirlo a través de la pantalla. Por ahora, las fotografías de Jhovany Caballero nos permiten viajar y conocer, como él dice, “un poco” de lo mucho que tienen.  

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