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Corredor turístico a descubrir

En el estado de Jalisco, la costa mejicana del Pacífico reserva sorpresas al turista interesado en descubrir nuevos destinos. Desde Puerto Vallarta hacia el sur, en el corredor llamado Costalegre, hay rincones con alojamientos increíbles, de alta gama y casi exclusivos.

Por Juan José Erramouspe (Especial).

Al sur de Puerto Vallarta, en la costa del Pacífico mejicano, hay una región conocida como Costalegre, un corredor turístico con playas vírgenes y poblados pintorescos, que está conformada por seis zonas: Bahía de Navidad, Bahía de Tenacatita, Costa Careyes, Babía de Chamela, Costa Majahuas y Cabo Corrientes. Playas; selvas y montañas; caletas; esteros e islas dan el entorno de belleza natural que ese corredor, casi exclusivo, guarda como un selecto secreto.

Punta Serena. Así, en la Bahía de Tenacatita, se sorprenderá con las villas y el spa de Punta Serena, de la marca Bluebay, un todo incluido como para pasar unos días lejos de la rutina. Recomendable: un masaje al aire libre escuchando el ruido de las olas y el canto de las aves.

Luego sigue Costa Careyes, cuyo nombre deriva de la tortuga carey. Allí, en la punta de una escarpada península, entre las playas Teopa y Careyitos, se levantan dos castillos, Sol de Oriente y Sol de Occidente. Rodeados de piscinas infinity como anillos de agua, los castillos cuentan con vistas al mar, costas, playas y montañas desde las habitaciones.

Castillos y casitas. Una góndola eléctrica lleva a los huéspedes a una pequeña playa privada con palapas (quinchos). Incluye una suite dentro de una torre ubicada al borde del acantilado.

Ambos castillos tienen las mismas comodidades: un total de seis habitaciones; siete baños completos; terrazas para tomar sol; dos comedores; áreas de lounge; sala de cine y TV; acceso por góndola a playa privada; helipuerto; staff doméstico completo; aire acondicionado; wi-fi de cortesía, y vigilancia las 24 horas. La tarifa varía desde los U$S 4.000 por día y se alquila todo el castillo completo.

El complejo también ofrece una aldea, Casitas de las Flores, con casas pintadas de colores pastel; a pasos del club privado y restaurante de Playa Rosa, y pequeñas piscinas o jacuzzis en sus terrazas. Cada casita, de una a cuatro habitaciones, cuenta con cocina y servicio diario de camarera y conserje. Desde U$S 400 por día.

Finalmente, hay tres bungalows de playa, frente a la Bahía Careyes, a U$S 320 por día.

Alamandas. Ese es el nombre de una flor silvestre nativa, de color amarillo, que se esparce por los 6.000 metros cuadrados del hotel boutique de lujo y que le da su nombre: Las Alamandas, ubicado en la región de Costalegre, entre Manzanillo y Puerto Vallarta,

Son siete hermosas y lujosas villas privadas, pintadas con tonos rosa mejicano y naranja y diseñadas por la propietaria del lugar, Isabel Goldsmith-Patiño.

Cada una de estas villas es única, con particulares estilos y colores, además de los detalles de su decoración, con artesanías y piezas de arte mejicano, que su propietaria busca, encuentra y compra personalmente.

Amplias y sombreadas terrazas privadas, amobladas con sofás, hamacas y mesas, permiten planear lectura, siesta o simple descanso contemplativo, con el océano de fondo.

Cada suite cuenta con su jacuzzi y un párrafo aparte merecen los baños, grandes, casi hasta la exageración, con pisos estucados, como casi ya no se ven por nuestras coordenadas. Las bañeras también son grandes, muy grandes, casi como la zona de duchas.

Las siete villas tienen capacidad para un máximo de 42 huéspedes. Robert De Niro es un asiduo visitante del lugar, a tal punto que llevó e hizo instalar su propio gimnasio.

Temas: #Playa #México
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