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Córdoba, la perla más bella de Andalucía

Un recorrido por la ciudad española que dio origen al nombre de la provincia argentina. Preserva un legado histórico trimilenario que tiene cuatro declaraciones Patrimonio de la Humanidad.

Por Paz Casas Nóblega (Especial).

Córdoba es testimonio vivo de la riqueza monumental de las diferentes civilizaciones que la poblaron: romanos, musulmanes, judíos y cristianos, quienes dejaron una profunda huella en el patrimonio, la cultura, las costumbres y tradiciones.

Recorrer esta ciudad española es adentrarse en su historia, sentir su multiculturalidad y palpar el sincretismo de su legado milenario. La Unesco reconoció la importancia universal de sus bienes históricos al otorgarle el título de Patrimonio de la Humanidad a la Mezquita Catedral (1984), al Centro Histórico (1994) y a la Ciudad Califal de Madinat al-Zahra (2018). 

También “La Fiesta de los Patios” (2012) cuenta con la declaración de Patrimonio Cultural Inmaterial, a lo que se suman las distinciones que Córdoba tiene a nivel provincial y nacional: “Los Muros de piedra seca”; las “Tamboradas de Baena”, “La dieta mediterránea” y el “Flamenco”.

Estos reconocimientos, la posicionan en la cima mundial de patrimonio, y es referente internacional junto a ciudades como París y Roma. 

Joyas arquitectónicas

Durante los casi 800 años que los musulmanes vivieron en Córdoba, convirtieron a la ciudad en la más floreciente, culta y poblada de Europa. Los dos monumentos más importantes que construyeron fueron la Mezquita y la ciudad palatina Madinat al-Zahra, sobre la sierra Morena.

La mezquita aljma es considerada única en Europa. Es el monumento más importante de todo el Occidente islámico y el tercero en su tipo, después de la Meca y la Mezquita Azul de Estambul. En su historia se resume la evolución completa del estilo omeya en España, además de sus sucesivas ampliaciones que aglutinan lo gótico, renacentista y barroco de la construcción cristiana. 

Su construcción comenzó en el año 785 y la consagración del templo como catedral se realizó en 1236. En 1523 se construyó la capilla mayor, el crucero y el coro. Dispone de 60 capillas que abrazan el templo en un espacio de 24.000 metros cuadrados, sostenido por 1p.300 columnas bicolores de gran efecto cromático con arcos de herradura. 

La capilla N° 41, llamada Benditas Ánimas del Purgatorio, conserva los restos del escritor Inca Garcilaso de la Vega, quien fuera “hijastro” de Luisa Martel de los Ríos, esposada en segundas nupcias con Jerónimo Luis de Cabrera, fundador de Córdoba de la Nueva Andalucía.

Afuera de la Mezquita Catedral se encuentra el Patio de los Naranjos -el expatio de ablución-. Cobija la famosa Fuente del Olivo que, según la leyenda, concede el deseo de otorgar un novio para muchas mujeres que lanzan su moneda. Actualmente se están realizando excavaciones en el patio, ya que se encontraron restos arqueológicos del siglo V, lo que podría indicar que la mezquita se construyó sobre la base de una antiquísima edificación de un complejo episcopal y no sobre la iglesia de San Vicente, una idea ampliamente extendida a principios del siglo XX. 

Medina Azahara

La medina se encuentra ubicada a los pies de Sierra Morena, a ocho kilómetros de la capital. Se trata de un yacimiento arqueológico que engloba los majestuosos vestigios de la ciudad palaciega edificada a mediados del siglo X por la dinastía de los omeyas para que fuera sede del califato de Córdoba. La grandeza de la ciudad fue diseñada para mostrar y simbolizar el poder del Califa. 

Su tamaño era directamente proporcional al del harén de mujeres que tenía: como ejemplo, en el gobierno de Abderramán III, su harén estaba compuesto de unas 6.300 mujeres con quienes llegó a tener 19 hijos y 16 hijas. 

Después de un próspero período de siete décadas, la medina fue saqueada durante la guerra civil sucesoria de 1009-1010 que acabó con el poder de los califas. Los restos cayeron en el olvido durante más de mil años, hasta su redescubrimiento en el primer tercio del siglo XX. 

Este sitio urbano abarca numerosas infraestructuras -calzadas, puentes y sistemas hidráulicos- así como edificios, elementos decorativos y objetos de uso diario que permiten conocer más a fondo la época de máximo esplendor de la desaparecida civilización islámica occidental de al-Ándalus. 

El antiguo casco histórico

El centro de Córdoba es el segundo más grande de España, con 250 hectáreas, 482 calles, 18 plazas y casi 5.000 edificios que albergan una riqueza monumental, testimonio de las diversas culturas que han vivido en la ciudad. Un trazado irregular con calles, plazas, estatuas, callejas estrechas y adarves, definen característicamente el casco histórico cordobés.

De la civilización judía conserva el barrio más antiguo y hasta el más bello, enclavado en La Judería. Al noroeste de la Mezquita Catedral, su aspecto no difiere mucho del que debió tener el resto de la urbe, con sus patios de flores y sus callejas.

La Calleja de las Flores es un ícono, ya que desde allí puede verse la mezquita. A pasos de este singular enclave se encuentra la más angosta de la Judería: la Calleja del Pañuelo. Se llama así porque tiene la anchura justa de un pañuelo extendido en diagonal. La calle sin salida termina en una pequeña plaza con fuente y naranjos.

Perderse por allí no tiene desperdicio. Avanzando por la calle Judíos se encuentra la Sinagogaí del siglo XIV. Es la única construcción de su tipo en Andalucía y la tercera mejor conservada de la época de toda España. 

La calle Judíos desemboca en la Plaza de Tiberíades, presidida por una majestuosa estatua en bronce en honor a Maimónides, filósofo y médico judío cordobés de 1138, que desde temprana edad se dedicó a estudiar la Biblia y el Talmud, la filosofía, la ciencia y la cultura islámica para convertirse en uno de los grandes pensadores de la Edad Media.

Los patios y sus flores

El clima seco y caluroso de Córdoba obligó a adaptar la tipología de casa popular, centrando la vivienda en torno a un patio que normalmente tenía una fuente en el centro o un pozo. Los musulmanes readaptaron este esquema dando entrada a la vivienda desde la calle a través de un zaguán y colocando vegetación abundante para que sea más fresca. 

Desde entonces, la detallada decoración convirtió a estas casas solariegas en espacios de visita.  

La Fiesta de los Patios comprende dos acontecimientos principales: el Concurso y la Fiesta. En el primero se otorgan premios en función de la ornamentación floral de los patios, rejas y balcones. 

La Fiesta es un concurso en el que durante 12 días los patios se ornamentan con un sinnúmero de plantas como geranios, buganvilla, gitanilla y claveles, con sus aromas característicos y su singular ubicación en las paredes. Conforman un tapizando vivo de la naturaleza.

Pasado y futuro: la Córdoba contemporánea

Córdoba es una ciudad histórica por naturaleza, encantadora por sus legados: de lo romano se destaca el Puente y el Templo Romano; de lo musulmán, la Mezquita, la Medina Azahara y los Baños Califales; de lo judío, el barrio La Judería y la Sinagoga; y de lo cristiano, por el Alcázar de los Reyes cristianos y las 14 iglesias fernandinas.

Sin embargo, existe una Córdoba contemporánea de riqueza artística y arquitectónica. El mejor ejemplo es el Centro de Creación Contemporánea (C3A), dedicado a la producción y creación de artistas. 

También, la renovada Sala de Orive del Convento de San Pablo recuperada para eventos culturales y el Balcón del Guadalquivir, un parque al borde del río desde el cual se puede distinguir el perfil de la ciudad antigua. Por último, el Centro de Recepción de Visitantes, al lado de la puerta del puente Romano.

Otra característica de la Córdoba actual es su exquisita gastronomía, que ofrece numerosos platos y productos con identidad propia como el salmorejo, el flamenquín, el rabo de toro, la tortilla de papa y el sabor dulce del vino Pedro Giménez. 

La cultura taurina continúa fuertemente enraizada a través de espectáculos ecuestres, donde los caballos andaluces bailan al compás del flamenco. Al lado del Alcázar de los Reyes Cristianos, en las Caballerizas Reales, se encuentra este espacio, dedicado a honrar la cultura del caballo.

El flamenco es el arte de excelencia en Córdoba. Existen varios lugares para al baile y la música flamenca, como bulerías, malagueñas, fandangos, soleares o alegrías cordobesas, propias de la ciudad. Es imperdible la visita al Centro del Flamenco el “Fosforito” ubicado en la antigua Posada del Potro, sitio donde se hospedara Miguel de Cervantes y que gracias al encanto de este lugar, fue inmortalizado en su obra más conocida, Don Quijote de la Mancha.

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