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La aventura de dos argentinos: una odisea por toda América

Carolina y Facundo equiparon una combi VW y comenzaron juntos el sueño de muchos: unir la Patagonia con Alaska.

Por Luis Alberto Zárate.

Luego de un viaje a Florianópolis, y antes de tener que volver a la rutina universitaria, el 2013 encontró a Carolina Carou y Facundo Astutti, dos argentinos picados por el bichito viajero, listos para concretar un nuevo desafío. Así, decidieron armar una combi VW y realizar juntos el sueño de muchos: unir la Patagonia con Alaska. Después de todo, América del Norte no parecía tan lejos.

Sin mucho preámbulo, pusieron manos a la obra y comenzaron la odisea. “En Brasil nos encontramos con las combis VW y fue amor a primera vista. Al verlas caímos en la cuenta de que si la acondicionábamos con lo necesario, era una solución económica y sencilla a la hora de trasladarse, dormir, comer y refugiarse”, cuenta Facundo.

Tras comprar un furgón modelo 82 nacional, le agregaron las ventanas y lo camperizaron (dotar a un vehículo de los recursos para poder habitar en el mismo) por completo para convertirlo en su futura casa. “Realizamos toda la mecánica y electricidad a nuevo, así como también la chapa y pintura, que estaban muy deterioradas. Ampliamos la cabina para pasar hacia atrás sin tener que bajar e hicimos giratorio el asiento del acompañante para tener más espacio. Para nosotros, ahí comenzó la odisea. Por eso bautizamos así a la combi”, resume Carolina.

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El mundo kombinauta les dio vuelta la cabeza. Las historias de otros viajeros, sus consejos y los infinitos destinos posibles impulsaron a esta pareja a jugársela e ir por todo. “Durante la restauración de Odisea decidimos hacer valer tanto esfuerzo y llegar lo más al norte del continente, uniendo así la Patagonia con Alaska. El plan era subir bordeando la costa del Pacífico y luego regresar por la costa del Atlántico”, relata el chubutense.

Luego de dos años y algunos meses de trabajar duro, con la ayuda de la familia y los amigos, finalmente el 22 abril de 2018, a las 22, comenzó la aventura. Al día de hoy, llevan recorridos unos 25 mil kilómetros en ocho países, entre los que se encuentran Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá y Costa Rica.

Sustentables. Los viajeros aprendieron a hacer manualidades para poder costear el viaje. (@odiseaporamerica)

Viaje autosustentable

Caro y Facu costearon el comienzo de este desafío con sus ahorros, pero sabían que ese capital no duraría para todo el viaje y que deberían generar ingresos. Aprendieron a realizar artesanías, técnica que fueron adquiriendo en el camino, primero haciendo pulseras y luego pintando cuadritos.

“Después fuimos creciendo con las técnicas en macramé y filigranas en acero inoxidable. Otros viajeros artesanos nos enseñaron y también adquirimos conocimientos mediante tutoriales por Internet. Y de a poco fuimos sumando al puesto nuevas creaciones. También nos gusta mucho la fotografía, entonces sacamos fotos postales del viaje y las ofrecemos a voluntad para todos aquellos que quieran dejar su aporte”, explica Carolina.

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En el viaje, surgieron trabajos temporales, como ayudante de albañil, lavacopas, vendiendo pescados y pintando cuadros para un hostel. Cada oportunidad que se les presenta es buena para generar ingresos y aprender cosas nuevas.

Paisajes

Con cada kilómetro recorrido, los viajeros conocieron paisajes increíbles que fueron cambiando su manera de percibir el mundo.

“Las experiencias en cada lugar son muy personales y la sensación que te dejan depende de cómo lo viviste, si conociste a alguien, si pasó algo en particular, incluso del clima”, confiesa Carolina.

Facundo agrega: “Nuestra preferencia a la hora de elegir los destinos es el contacto con el mar. Aunque también, si el lugar nos interesa, nos vamos a la sierra o selva. No tenemos una ruta marcada y la idea es conocer la mayor cantidad de países del continente sin tiempo ni ruta definida. Alaska es nuestro primer gran objetivo, luego no sabemos qué va a pasar”.

Caro y Facu ya llevan recorridos unos 25 mil kilómetros en ocho países. (@odiseaporamerica)

Sueño realizado

El viaje ya superó las expectativas de estos dos aventureros, al punto de convertirlo en una forma de vida. Tienen ganas de seguir conociendo y recorriendo países, mientras aprenden y se van autoabasteciendo.

“Por supuesto que no vivimos en un mundo de fantasía. Esto tiene sus desafíos, nos tuvimos que adaptar y trabajar sobre muchos aspectos: convivencia, cuidado de la naturaleza, comodidades, tolerancia, prejuicios”, explica Facundo.

Para Carolina, en tanto, no son los mismos que salieron hace más de dos años. “Evolucionamos y aprendimos muchas cosas que ni nos podíamos imaginar. Es nuestra forma de vida y aunque hay momentos duros, siempre nos quedamos con lo positivo, que es muchísimo”, subraya.

Una pandemia en el medio del viaje

Cuando en marzo último se declaró en el mundo entero la pandemia por coronavirus, Carolina y Facundo estaban en Playa Bochinche, al norte de Jaco. Recuerdan que pasó la policía avisando que las playas se iban a cerrar, que el gobierno decretaba estado de emergencia nacional cerrando las fronteras y sitios públicos. “Nos dijeron que busquemos un sitio alejado y seguro. Nosotros no estábamos muy informados ya que no teníamos Internet. Volvimos unos kilómetros y fue así como después de ser sacados de dos lugares llegamos a playa Banderas y nos quedamos ahí ocho días. Los oficiales fueron muy amables, nos visitaban todos los días facilitándonos agua y frutas”, relatan.

Luego fueron aumentando los casos de Covid-19 y se tomaron medidas más estrictas de circulación y control. “Algunos visitantes que no aguantaban quedarse en su casa consideraran injusto que estemos allí, sin entender nuestra situación, y comenzaron a enviar fotos a las autoridades. Eso nos obligó a movernos a otro sitio más alejado. Pero por suerte se acercó un vecino muy amable y sin conocernos ni pedir nada a cambio, nos invitó a quedarnos en una casa con todas las comodidades”, cuenta Caro.

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Desde hace unas semanas están en el lado Caribe del país, donde la situación está muy tranquila. Allí conocieron a unos compatriotas que les brindaron un espacio frente a la playa para que puedan instalarse.

Datos útiles

Vivir viajando. Para los chicos, este estilo de vida es muy sencillo de llevar. Es económico y te da la posibilidad de aprender infinidad de cosas. Las costumbres, las comidas, la música y las danzas, las actividades, la pesca.

Ayuda. La comunidad viajera es muy solidaria, siempre aparece alguien con quien compartir, no importa la raza, religión, bandera o color, todos están en la misma y comparten muchos pensamientos y formas de ver la vida.

Recomendaciones. Para todos los que están pensando en aventurarse, y por algún motivo aún no se animan, el consejo de estos argentinos es que no esperen más. Para los que viajan o les gustaría viajar con su vehículo, también para mochileros, recomiendan usar la aplicación IOverlander, que brinda información para parquear en lugares seguros, dónde armar la carpa, conseguir agua, mecánicos, wifi, supermercados, lavandería. Tiene la ventaja que se puede usar off line. También aconsejan viajar livianos, con lo necesario. Las mejores experiencias son las que surgen por casualidad.

Los chicos. Pueden seguir sus redes sociales en la cuenta Odisea por América.

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