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Aventura

Atacama es mucho más que un desierto

Entre Los Andes y el Pacífico, dunas, volcanes, salares, lagunas, minas, flora y fauna confluyen en el punto más seco del planeta.

Por Mario Rodriguez (Especial).

Invitados por el Sernatur, Servicio Nacional de Turismo de Chile, llegamos a la ciudad de Copiapó para conocer el desierto de Atacama, el lugar más árido de la tierra. 

Mar seco

Al norte de Copiapó, después de cruzar en el camino minas de cobre, oro, hierro y otros minerales –explotadas por megaempresas o por pequeños emprendimientos familiares–, arribamos al Puesto 1.

Aquí se termina la tierra firme y comienza el Mar de Dunas, compuesto por más de 300 kilómetros cuadrados de montañas de arena. Antes de entrar a “jeepear” en el gigantesco “arenero”, hay que desinflar los neumáticos de las 4x4 para facilitar la tracción. Navegar en estas montañas móviles –siempre que el conductor sepa lo que hace–, adivinar los caminos y trepar y bajar pendientes imposibles mientras el piso parece desplazarse es una propuesta muy divertida. 

 
 
 
Ver esta publicación en Instagr Sep, 2019 a las 12:24 PDT

El número once

Nos ponemos serios y vamos camino a la mina San José, donde 33 mineros quedaron atrapados durante 70 días. Jorge Galleguillos, el minero número once en ser rescatado, nos recibe en el centro de interpretación. Se presenta, señala los hitos marcados en el predio y los enumera y detalla como el guía más avezado (“el punto dos es la entrada a la mina, el tres es el punto del rescate”, y así).

Le sigue su relato personal de la experiencia, la relación con sus “compadres” antes y después del rescate y una broma sobre la película de Banderas, a la que califica de mala. Responde nuestras preguntas y nos muestra sus tesoros: las cartas de sus seres queridos, enrolladas en un tubito, tal como le llegaban. “Nos vemos en la superficie”, alcancé a leer. Se saca el sombrero y se suma a la foto grupal de despedida.

El recorrido nos lleva entonces a la zona costera, cuyas playas pueden verse desde la ruta que corre paralela a la costa. La elegida en la zona, Bahía Inglesa, tiene arena blanca, agua turquesa y la infraestructura necesaria, y es uno de los balnearios más frecuentados a la hora de vacacionar en el norte de Chile.

 
 
 
Ver esta publicación en I6 Sep, 2019 a las 2:36 PDT

Los seis miles

Muy temprano empieza la excursión que nos lleva hacia el este en busca de las montañas más altas del país, todas por encima de los seis mil metros. Para afrontar el posible malestar en altura, Carlos, nuestro guía, nos recomienda desayuno liviano y mucha agua de a sorbitos durante el trayecto.

A los pocos kilómetros de recorrido quedamos envueltos en la densa camanchaca (ver aparte), muy común durante las mañanas. El ascenso es suave y no parece que vayamos subiendo –mención aparte para las rutas de la zona: de asfalto o de tierra, son impecables–. La primera parada es en las ruinas de Puquios, un floreciente pueblo minero que durante el siglo XIX llegó a tener 5.000 habitantes y ferrocarril. Abandonado en los años ’30 por la caída de la minería, hoy sólo quedan en pie gruesas paredes de adobe y mucha historia entre montañas de colores.

Sobre los 1.800 msnm, La Puerta es un verdadero oasis con abundante vegetación y arroyos que distribuyen mansamente el agua en la zona. Ideal para aclimatarse y comer algo a la sombra de los pimientos. Después, los árboles desaparecen por completo.

El camino sigue su ascenso por el desierto; sólo nos cruzamos con Don Juan y sus más de 50 cabras. El lugareño nos señala el lugar adonde las lleva a pastar pero, francamente, sólo vemos tierra y piedra. A los 3.000 msnm, la vega Las Juntas es la última parada con agua y vegetación abundante. La subida es más pronunciada hasta el Portezuelo Maricunga, sobre los 4.100 msnm. El lugar es un balcón panorámico que permite observar el Nevado Tres Cruces de fondo y, más cerca, el intenso turquesa de la laguna Santa Rosa.   

Ubicada en la depresión de los salares y conocida por su población de flamencos, esta laguna posee aguas de alta salinidad con bofedales y vegetación baja en su costa. Es refugio de numerosas aves y en la zona se pueden ver además guanacos y vicuñas.

 
 
 
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En las alturas

Para llegar a la laguna Verde, destino final del itinerario, atravesamos el Salar de Maricunga con el volcán Copiapó de fondo, y reiniciamos el ascenso hasta los 4.300 msnm, donde el camino sigue el trayecto del río Lama.

Un poco más arriba, el Tres Cruces nos regala una postal única con vicuñas pastando en la base. A esta altura hay que moverse con cuidado y no correr ni pararse de golpe (lo digo por experiencia). Sigue un llano sobre una ruta recta y asfaltada, con nieve en las orillas, y el imponente volcán Ojos del Salado a la vista. Luego de una amplia curva en bajada, el asfalto parece sumergirse en las aguas de la laguna.

Azules, turquesas y verdes se combinan para colorear esta laguna salobre. La sal, entre otros minerales, se acumula en la orilla formando una costra blanca, esculpida por el agua y el viento, que resalta aún más el color del agua. También en la orilla hay pequeñas piletas con aguas termales rodeadas de pilares de piedra que ofrecen reparo a los que se animan al baño.

Después de las fotos y los videos llega el momento de contemplar, de mirar de verdad. A pesar de nuestra incredulidad, este lugar es real, y no hay mal de altura que pueda cambiar eso. 

 
 
 
Ver esta publicación en InOct, 2019 a las 8:25 PDT

Qué es la “camanchaca”

La camanchaca es una densa capa de nubes rastreras o bancos de niebla que proceden del Pacífico y se internan entre los valles y las quebradas en el norte de Chile.

Están compuestas por diminutas gotitas de agua tan livianas que no precipitan, por lo que se desarrolló un sistema de mallas plásticas llamadas “atrapanieblas” que facilitan la condensación y permiten captar diariamente entre dos y diez litros de agua por metro cuadrado de red; un verdadero “diluvio” en Atacama, considerado el desierto más seco del mundo.

Atrapaniebla también es la marca de una cerveza artesanal de la zona, obviamente elaborada con el agua obtenida por este método, pero esa es otra historia. 

Datos útiles

CÓMO LLEGAR: Latam ofrece vuelos a Copiapó con escala en Santiago desde 690 dólares.

EXCURSIONES: la ruta de los seis miles dura 12 horas e incluye el traslado desde/hasta el hotel en vehículos 4x4, guía, agua y picnic, opción full: 110 dólares por persona. La excursión Dunas de Atacama y mina San José dura 10 horas e incluye el traslado desde/hasta el hotel en vehículos 4x4 y almuerzo, opción full: 80 dólares por persona. El costo de los paseos puede variar según los servicios incluidos. Ambas con Alaya Tour Operador.

DÓNDE DORMIR: en Antay Casino hotel, desde 93 dólares en base doble con desayuno.

MÁS DATOS: sernatur.cl.

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La Voz.