Buscar Buscar Enviar por email Enviar por email Menu Menu Red de sitios Red de sitios Reloj Reloj Reloj Reloj Twitter Twitter WhatsApp WhatsApp Facebook Facebook Pinterest Pinterest Instagram Instagram Instagram Instagram Tumblr Tumblr Google+ Google+ Reproducir video Reproducir video Pausa Pausa Ver Ver Expandir Expandir Video Video Imagen Imagen Lista Lista Compartir Compartir Enviar Enviar Anterior Anterior Anterior Anterior Siguiente Siguiente Siguiente Siguiente Cerrar Cerrar Cerrar Cerrar Voy de Viaje Voy de Viaje En Familia En Familia En Pareja En Pareja Con Amigos Con Amigos Solos Solos En Avión En Avión En Auto En Auto Tips de Viaje Tips de Viaje Gastronomía Gastronomía Exóticos Exóticos Ciudades Ciudades Playas Playas Teens Teens Cuaderno de Viaje Cuaderno de Viaje Bus Bus Crucero Crucero Aventura Aventura
Mundo

Amboise habla de Leonardo Da Vinci

La historia de la villa medieval Amboise, a 26 kilómetros de Tours, sobre el río Loira, está íntimamente ligada a los últimos días de Leonardo Da Vinci, quien vivió allí hasta su muerte el 2 de mayo de 1519.

Por Redacción LAVOZ.

La historia de la villa medieval Amboise, a 26 kilómetros de Tours, sobre el río Loira, está íntimamente ligada a los últimos días de Leonardo Da Vinci, quien vivió allí hasta su muerte el 2 de mayo de 1519.

El castillo ubicado sobre el casco antiguo, fue residencia de los reyes de Francia en los siglos XV y XVI, pero su construcción como fortaleza es del 503.

Equipado con mobiliario y tapicería de Flandes, cortinas de Damasco y alfombras de Turquía, fue conocido por muchos monarcas y sus cortes.

A la muerte de Carlos VIII, Francisco I se hizo cargo del lugar y agregó dos grandes torres circulares, con rampas cubiertas en caracol para permitir el ingreso de caballos y carretas desde el río, hasta la parte más alta del castillo a 200 metros.

El entorno es medieval, calles muy angostas con numerosos comercios de regionales.

Clos Lucé

A 400 metros está el castillo de Clos Lucé, antigua residencia fortificada con torre vigía.

Fue adquirido por Carlos VIII en 1490 y equipado con mobiliario del siglo XV.

Durante 200 años fue residencia de verano de los reyes de Francia. Lo más impactante es el hermoso jardín con lagos que posee. Allí residió Leonardo Da Vinci, invitado por Francisco I en el otoño de 1516. Con el galardón de “Primer pintor, arquitecto e ingeniero del rey”, el artista dio rienda suelta a su creatividad de la que ideó el primer carro de asalto y el primer automóvil; un puente giratorio; barco de paletas, una máquina voladora, un helicóptero y el paracaídas, cuyas maquetas en tamaño real están expuestas en el parque.

Francisco I quedó fascinado con la creatividad de su huésped y le asignó una renta principesca de 700 escudos de oro al año y construyó un túnel desde su castillo hasta la residencia del artista, solo para estar con él y conversar sobre los temas que más les apasionaban a ambos, y además organizaban fiestas y espectáculos con distinguidas figuras de la época. 

Al recorrer el amplio y frondoso parque se asiste a animaciones con actores, dibujos, cuadros y montajes, mientras se escuchan las reflexiones de Da Vinci a través de paneles sonoros. El espacio se divide en dos edificios de dos plantas que rodean a una torre esquinera con escalera caracol. 

Todas las instalaciones del castillo pueden ser visitadas, incluso la habitación que ocupó Da Vinci, en la que destaca una cama de estilo renacentista, color rojo, con techo y cortinas, y una chimenea decorada con el escudo de Francia.

Hay una gran sala donde el artista recibía a las personalidades que consta con mobiliario de madera, tapices de Flandes asientos recubiertos de cuero y baúles. Del mismo modo, se recorre la cocina con utensilios de cobre, latón y estaño, y una gran chimenea de piedra donde la cocinera le preparaba las comidas a Leonardo que era vegetariano. 

Entre un laberinto de habitaciones y rincones, se baja a un sótano de cuatro salas donde se exponen los inventos de Da Vinci. Hay un total de 40 máquinas diseñadas con 500 años de anticipación.

Lo interesante es que todas las maquetas que se exponen fueron realizadas por IBM sobre los dibujos originales y construidas con los materiales de la época. 

La visita que no deja de sorprender, se complementa con varias animaciones en 3D que muestran el funcionamiento de aquellos inventos.

Lo que hay que saber 

Cómo ir. Desde París en tren de alta velocidad TGV a Tours, donde se contratan las excursiones.

Gastronomía. Ciudad y región cuentan con muy buenos quesos y vinos. 

Recomendación. Conviene hospedarse en Tours y desde ahí hacer excursiones diarias. 

2016. Todos los derechos reservados.
La Voz.