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Escapadas

Un mirador natural antes de llegar a la Quebrada del Condorito

Algo oculta, la Quebrada del Batán es uno de los mejores balcones para apreciar las Sierras Grandes, entre caídas de agua y el vuelo de los cóndores.  

Por Redacción Voy de Viaje.

Camino hacia las Altas Cumbres y cerca del acceso al Parque Nacional El Condorito, la Quebrada del Batán es refugio de una gran de vegetación de molles, quebrachos y tabaquillos y uno de los lugares perfectos para observar el sobrevuelo de los cóndores. A unos 86 kilómetros de la ciudad de Córdoba, este rincón brinda un momento mágico en un marco de calma y tranquilidad.

Qué hay que saber

Un pequeño cartel indica que se está en el lugar. Para llegar a la quebrada existe un estacionamiento a la vera derecha de la ruta 34, y desde allí hay que caminar en dirección ascendente siguiendo el cauce del río durante unos 150 metros, hasta hallar la boca de una “cascada escondida”. Resulta habitual encontrar por aquí cóndores sobrevolando en círculos sobre las sierras y las famosas “condoreras” a los costados de las piedras.

Hay que aclarar que no es fácil llegar hasta el interior de la cueva donde desemboca la cascada. Se recomienda ir acompañado de un guía habilitado y llevar calzado especializado, ya que hay que transitar la zona con mucho cuidado por los pronunciados desniveles de piedras y los acantilados propios de la quebrada. En temporada de calor, este embalse en el interior de la caverna es uno de los mejores lugares para refrescarse luego de varias horas bajo el sol.

La caminata por todo el circuito no lleva más que medio día para explorar los alrededores, aunque existe la posibilidad de intensificar la travesía incluyendo un paseo por el Parque Nacional Quebrada del Condorito, uno de los paisajes más emblemáticos de la provincia, o accediendo al camino de los puentes colgantes de Copina. 

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