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Escapadas

Umepay: turismo holístico en medio de las sierras cordobesas

Se trata del primer ecopueblo de Córdoba, en el valle de Calamuchita, donde se reciben a viajeros que buscan contacto directo con la naturaleza, vida saludable y comida vegana en uno de los paisajes más cautivantes de las sierras. 

Por Christian Quinteros (Especial).

El verano ya invadió con toda su fuerza caliente esta mitad del globo y se acercan los días en que queremos huir del agobiante asfalto urbano. Las serranías ofrecen muchísimos sitios de escape, pero, en plena temporada estival, salir al encuentro de lugares despojados de turistas resulta toda una odisea.

Buscando alternativas, fui hacia uno de los valles más atrapantes de Córdoba, y guiado por recomendaciones y referencias pude comprobar que aún quedan pedacitos serranos para contemplar y disfrutar en esta época, sin la invasión bulliciosa de viajeros temporarios.

¿Pensaste alguna vez en una estadía dentro de una ecoaldea? La propuesta consiste en rumbear hacia Calamuchita y visitar Umepay. Se trata de un verdadero pueblo escondido entre cerros y lomadas, algo apartado entre Villa Yacanto y El Durazno, donde vive un grupo de familias que compone una población de poco más de 100 personas. Allí, además, se reciben a huéspedes que buscan escaparse del ritmo agitado de la ciudad para entrar en contacto directo con la naturaleza.

Las construcciones en esta ecoaldea se realizan con las técnicas de la bioconstrucción, logrando un bajo impacto del medio ambiente. (Christian Quinteros)

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Apenas ingresamos a Villa Yacanto, donde se encuentra la oficina de turismo comunal, dejamos el asfalto y nos desviamos por un camino de tierra que se abre a la izquierda, el mismo que lleva hacia El Durazno. A partir de allí toca transitar unos 13 km entre tramos rectos y otros con suaves ondulaciones, mientras observamos a nuestra derecha el imponente cuadro del valle y las Sierras Grandes como telón de fondo.

Debemos estar atentos a los carteles que indican el ingreso a Umepay para evitar seguir hacia El Durazno. El rumbo siempre será en sentido Este, hacia la derecha. Llegamos a una tranquera, recorremos unos 800 metros hasta cruzar un vado, y de allí dos kilómetros más hasta una segunda tranquera que da la bienvenida al Centro Umepay, cuyo nombre lo toma del cerro homónimo y que significa lugar para mirar en comechingón, que resguarda en sus pies a este edén serrano.

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Ya adentro de la ecoaldea se empiezan a ver pintorescas construcciones con techos vivos cubiertos con plantas. Son las casas de familia construidas bajo normas y técnicas de bioconstrucción. Avanzamos y la sensación de convivencia armoniosa entre el hombre y la naturaleza se percibe a cada paso. Aquí la regla general es no impactar el medio ambiente. Observamos una huerta orgánica con verduras esplendorosas prolijamente mimetizadas con la vegetación autóctona. Un poco más adelante, una pareja de chuñas de patas coloradas aparece entre los matorrales y atraviesa el camino tranquilamente hasta perderse nuevamente. Nos dijeron que tuvimos suerte, ya que es una especie que se deja ver muy pocas veces.

Espacios de encuentro

El Centro Umepay, un predio de seis hectáreas, es el alma de la ecoaldea y allí pueden hospedarse visitantes que optan por cabañas, trailers o carpas. Un bosque de acacias cobija a uno de los puntos de encuentro del complejo, el comedor comunitario, al que acudimos para desayunar, almorzar y cenar, o para conectarnos al wifi (el único sitio con red habilitado en todo el complejo). Debajo de las copas de estos árboles están las hamacas paraguayas dispuestas a ofrecer un baño de sombra fresca, mientras leemos un libro y reposamos en ellas con el canto de los pájaros que acompaña como una banda sonora relajante.

Otro espacio utilizado para actividades grupales es el inmenso salón construido en adobe, con techo de paja y piso de madera de roble, que desde bien temprano tiene abierta sus puertas con una completa agenda de actividades holísticas, como talleres de meditación, clases de yoga kundalini, sesiones de reiki, masajes sonoros, decodificación, lectura del aura y constelaciones familiares, entre otras prácticas.

A la hora de refrescarnos, el gran atractivo lo ofrece el Río Grande que nos espera para tirarnos en sus playas de arena o sumergirnos en sus profundas ollas de aguas cristalinas, mientras contemplamos el verde intenso de los pinos que cubren completamente al cerro Umepay.

El verano se disfruta en las playas del Río Grande, uno de los más caudalosos de las sierras de Córdoba (Christian Quinteros).

Estadía saludable

El sistema de pensión completa es casi imprescindible en Centro Umepay, no solo por la lejanía donde se encuentra sino porque la comida también constituye un elemento conceptual en este tipo de alojamiento. Todo lo que se prepara es vegano. Se utilizan productos orgánicos casi en su totalidad y algunas materias primas provienen de la propia huerta ecológica. El desayuno es una fiesta de colores y sabores, con variedad de jugos naturales, leches de coco y almendras, frutas de estación, panes integrales, café, y una amplia variedad de yuyos serranos para preparar infusiones.

Para los almuerzos y las cenas hay que estar atento al llamado particular del cocinero o de algún voluntario, quienes convocan a la mesa haciendo sonar un caracol de mar gigante. El sonido se escucha en todo el predio y es el momento en que los comensales se acercan a disfrutar del gran bufete: ensaladas, humus de berenjenas, verduras al horno de barro y sopas, entre otras delicias. Cada uno debe lavar la vajilla y cubiertos que utiliza, una acción de compañerismo y colaboración con la limpieza e higiene.

Para los dulceros, Siembra Dicha es una casa de té ubicada en la primera entrada de la ecoaldea, atendida por Carolina Jagoe (una de las primeras habitantes de Umepay) y Valeria Baigorri, donde casi todas las noches hay shows con música en vivo.

La casa de té que se inauguró hace un año es atendida por Carolina y Valeria. (Christian Quinteros)

¿Cómo nace la idea de esta ecoaldea?

Matías Echeguren, coordinador del centro y uno de sus fundadores, cuenta que la idea surgió de un grupo de amigos, casi todos oriundos del barrio porteño de Liniers. Mientras cada uno trabajaba en diferentes empresas, todos compartían diversas actividades vinculadas con el arte, la meditación y reflexión. Un día decidieron organizarse y cambiar sus rutinas iniciando un proyecto de vida diferente que los trajo a este sector de Villa Yacanto.

Para eso tuvieron que dejar todo en Buenos Aires con la decisión de instalarse en las sierras de Córdoba y organizarse en comunidad. En 2013 empezaron con la construcción del comedor, y luego siguieron el salón y las cabañas. A su vez, fueron levantando las primeras viviendas. Para lograr el concepto de ecoaldea apostaron a cuidar la naturaleza compostando residuos orgánicos y reciclando papeles y plásticos a través de ecoladrillos. Además, implementaron un sistema de tratamiento de aguas y energía solar. “La idea es difundir en cada turista que llega al Centro Umepay una forma distinta de vivir, una opción que tiene en cuenta la naturaleza y el medio ambiente”, afirma Matías.

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Datos útiles

CÓMO LLEGAR. Saliendo de Córdoba por RP 5 se llega hasta Santa Rosa de Calamuchita, y desde allí hay que dirigirse hasta Villa Yacanto (30 kilómetros de asfalto por ruta provincial 228). Desde Villa Yacanto se transitan unos 13 kilómetros por camino de ripio, el mismo que conduce a El Durazno, hasta la primera tranquera que indica el ingreso a Umepay.

DÓNDE DORMIR. Por día: carpa $ 1.250 por persona (baño compartido); cabaña para dos personas $ 6.800, para tres $ 8.100, para cuatro $ 9.600, para cinco $ 10.500, para seis $ 11.500 (todas con baño privado); tráiler (con baño compartido) individual $ 2.300, para dos $ 3.500. Todos los alojamientos incluyen pensión completa.

ACTIVIDADES HOLÍSTICAS. Reiki $ 1.500, yoga kundalini $ 350, lectura del aura $ 1.300, constelaciones familiares $ 2.200 (individual) o $ 1100 grupal, masaje shiatsu $ 1.200.

MÁS DATOS. www.centroumepay.com.

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