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Escapadas

Tras las huellas del cura Brochero

A un año de la canonización del Cura Gaucho, repasamos algunos de los lugares en los que se pueden conocer sus milagros y obras.

Por Gustavo Scarpetta (Especial).

El lunes 16 de octubre se cumplirá un año de la canonización de José Gabriel Brochero, el primer santo que nació y vivió en Córdoba. Desde su inmensa obra en Traslasierra hasta los lugares en donde trabajó en la Capital, la provincia conserva recuerdos de su vida. 

Primeros pasos

La primera parte de la vida de José Gabriel Brochero se puede conocer en el Museo Casa Natal del Cura Brochero (villasantarosa.gob.ar/museo-casa-natal-cura-brochero), situado en Villa Santa Rosa de Río Primero. El cura nació un 16 de marzo de 1840 a siete kilómetros de esa localidad, en un paraje llamado Carreta Quemada, y fue uno de los diez hijos de Ignacio Brochero y Petrona Dávila.

Hizo la escuela primaria allí, y de su infancia quedó una anécdota destacable: se dice que uno de sus amigos cayó en el río Suquía y que Brochero se arrodilló y levantó sus brazos pidiendo ayuda a Dios. En ese momento, apareció un gaucho y salvó al niño milagrosamente. Para los habitantes de ese entonces, ese hecho fue una demostración de la fe del pequeño.

En la ciudad

Con sólo 16 años, Brochero llegó a Córdoba para ingresar al Seminario Nuestra Señora de Loreto, que se localizaba en 27 de abril y Obispo Trejo –cerca de la actual Plaza del Fundador–.Terminó ordenándose en 1866, y también estudió Filosofía en la Universidad de Córdoba, donde se hizo amigo de Miguel Juárez Celman, quien luego sería un apoyo importante para él.

Fue designado ayudante en la Catedral de Córdoba, donde trabajó hasta 1869, cuando fue nombrado vicario de San Alberto. Así, finalizó una estancia de 13 años en la Capital.

Su lugar

La historia del cura Brochero en Traslasierra comenzó el 18 de noviembre de 1869, cuando el Obispo Ramírez lo designó vicario del Curato de San Alberto. En esa zona marcada por la pobreza, Brochero construyó iglesias (como la de San Vicente o Las Rosas) y viajó innumerables veces a Córdoba para pedir por la región, gracias a lo cual consiguió obtener caminos, correo y banco. También pensó en la educación, fundando el Colegio Tránsito de María –inaugurado en 1880–, y en obras, como el canal de irrigación que llevó agua de Panaholma hacia la futura Villa Cura Brochero.

Para conocer su inmensa obra, un plan recomendable es pasar por el Museo Brocheriano, que está abierto al público de martes a domingos. Dispone de visitas guiadas y se pueden confirmar horarios al (03544) 471451 o (03547) 421303. Emocionante.

De hombre a santo 

En 1898 Brochero volvió a Córdoba, donde fue designado canónigo por el Cabildo. Vivió en Av. 24 de Setiembre y Pringles, en el actual barrio General Paz, que en esa época se denominaba “Pueblo General Paz”. Por sus nuevas actividades, visitó a los presos en la cárcel San Martín. Ya muy enfermo, regresó a Villa del Tránsito (actual Villa Cura Brochero), donde falleció el 26 de enero de 1914, ciego y con lepra.

La historia marca que el 14 de septiembre de 2013 se desarrolló la misa de beatificación, donde el papa Francisco lo describió como “un pastor con olor a oveja” que se hizo “pobre entre los pobres”. La campana que envió de regalo puede verse en el Museo Brocheriano. Finalmente, el 16 de octubre de 2016 Francisco lo canonizó en una ceremonia histórica para nuestra provincia. 

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