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La serie del cordobés que viajó en moto a Brasil y vivió en una favela

Matías Villarruel Vercesi viajó en moto dos meses para llegar a Río de Janeiro. Su travesía quedó inmortalizada en una serie que muestra los mejores paisajes de Latinoamérica y la realidad de sus habitantes. 

Por Voy de Viaje.

En noviembre de 2019, Matías Villarruel Vercesi, un fotógrafo y filmmaker cordobés, emprendió un viaje por Latinoamérica en “el demonio rojo”, una moto del año ’92 heredada de su abuelo. Influenciado por las películas Into the wild y Diarios de motocicleta, Cabeza, sobrenombre con el que lo conocen todos, se aventuró rumbo al norte para probar que nada es imposible. Sin conocimiento alguno sobre mecánica y con un presupuesto ajustado, su idea no sólo era viajar sino también mostrar que realmente uno puede hacer lo que se proponga. “Lo único que hace falta es creer”.

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El plan era simple: disfrutar del camino, conocer personas nuevas, improvisar y filmar los eventos afortunados y los no tanto de la travesía para luego plasmarla en una serie que ya está disponible en las redes sociales. Así nació el blog Viajá con Cabeza, un juego de palabras entre el apodo de su creador y la manera de viajar, pensando. Aunque según Matías, eso es algo que no lleva mucho a la práctica ya que a la hora de tomar decisiones se guía más por su intuición y lo que siente en el momento.

“Viajar solo y en moto es como flotar. En ese preciso instante, no existe nadie más que la ruta y yo. No existe el miedo, los peros, el tiempo. Se trata de un momento para pensar, reflexionar, entender, preguntar y responder. Es un tiempo para conocerme”, afirma el cordobés. 

 
 
 
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Hace un tiempo que comencé con este proyecto, a viajar y mostrar desde mi perspectiva todo lo que voy aprendiendo y conociendo. . Dejé todo para cumplir este sueño, pero antes de empezar, primero me perdí a mí mismo, perdí mi esencia , yo no era yo, toqué fondo y algo que me acuerdo es que quería dormir días o meses y despertarme cuando me sintiese mejor. . En ese momento no sabía bien cuál era mi propósito o porqué quería viajar, estaba en medio de una batalla constante entre mi cabeza y mi corazón, lo que si sabía es que en algún momento me tenía que volver a poner de pie y seguir adelante. . Hoy, años después del comienzo, sé cuál es ese propósito, darle voz a aquellos que no la tienen, mostrar otras realidades y generar una comunidad que tenga empatía, que sea algo contagioso, una comunidad que quiera ayudar al otro sin esperar nada a cambio y sin banderas políticas, mostrar lo que los medios de comunicación no muestran, generar conciencia. . Elegí poner la voz @pepe.mujicaok porque es alguien al que me gusta mucho escuchar, me gusta su filosofía de vida, pueden estar o no de acuerdo con su forma de pensar pero es alguien que respalda lo que dice con sus actos y no solo hala por hablar. . Espero que les guste y es el comienzo de varios videos de este estilo. . La música es original y hecha por @panchorevolok . . Gracias @plaza_motos @montironi.fiat @montironi.ford @bagualoficial por acompañarme en este viaje y bancarme desde el principio. . . . . . #viajaconcabeza @voydeviajeok @eldocetv @tripinargentina @visitargentina @visitperuofficial @visitchilecom #ig_latinoamerica_ #moterosespaña #moteros @hondamotosargentina @hondamotosbr @djiglobal @dji_official #argentinosporelmundo @visitjujuy #travelphotography #travelvideo #viajeros #viajerosporelmundo

Una publicación compartida de Matías Villarruel Vercesi (@viaja_con_cabeza) el6 May, 2020 a las 4:05 PDT

Matías cree que lo más difícil, en muchas circunstancias, es empezar, por eso asegura que comenzar el viaje escoltado por su hermano (lo acompañó desde Córdoba hasta La Rioja) alivianó mucho la partida. A partir de Chamical, Cabeza siguió solo rumbo al norte argentino. Pasó por Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy, y desde allí cruzó a Chile por el Paso de Jama, bordeó la costa del Pacífico durante 228 kilómetros desde Tocopilla hasta Iquique y cruzó hacia Perú por Chacalluta. Una vez en el país incaico se dirigió hacia Lima, luego a Cusco, Aguas Calientes, Machu Picchu, Puno y el Lago Titicaca entre otros. Atravesó Bolivia hacia Brasil para dirigirse hasta Río de Janeiro. El 4 de enero de 2020 pisó tierra carioca.

La propia travesía 

En destino. Matías llegó a Brasil pero al poco tiempo la pandemia por coronavirus lo obligó a regresar. (Matías Villarruel Vercesi)

Para Cabeza, la idea de viajar solo es el autoconocimiento, de entregar su cuerpo y alma al universo al mismo tiempo que el universo se entrega a él. Se trata de deconstruirse, derribar mitos y barreras y conocer cómo es el mundo allá afuera, sus personas y costumbres. “En distintas partes del universo, ante una misma situación, la gente reacciona de manera diferente. Hay muchas verdades a lo largo y ancho del Planeta, y al mismo tiempo cada persona es un mundo”, opina. 

La travesía de Matías se tradujo en un poco más de ocho mil kilómetros. Durante todo ese recorrido, “el demonio rojo” demostró ser la más fiel de las compañías. A pesar de su larga edad, la moto no sufrió grandes daños durante el camino. En dos oportunidades se le empastaron las bujías y en otras dos se cortó el cable del embrague. La altura fue el principal enemigo del vehículo. En el desierto de Atacama, a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, la moto no encendió. 

Su moto fue su apoyo y guía. Según el cordobés, uno de los momentos más lindos del día era cuando llegaba el atardecer y el ocaso dibujaba su silueta, la de la mochila y la moto en la sombra del asfalto. 

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De Córdoba a la favela 

Atravesando las Salinas Grandes, en Jujuy. (Matías Villarruel Vercesi)

Durante toda su estadía en Río de Janeiro, Cabeza vivió en Cantagalo (canta el gallo), una favela ubicada entre Ipanema y Copacabana. Ya había estado en ese mismo lugar, años atrás, filmando un documental que aún se encuentra en etapa de postproducción.

“La vida allí no es como todos piensan. Se puede vivir bien y es seguro. Todas las comunidades tienen códigos de convivencia: no se puede robar, está prohibido agredir físicamente a otra persona, correr de noche o meterse con la pareja de otro”, relata.

Todas estas leyes son impuestas y controladas por la facción del crimen organizado de cada favela. Si no se cumplen hay consecuencias. “Entonces, por respeto o por miedo, los habitantes de las comunidades cumplen con las reglas, lo cual hace que vivir allí sea muy seguro”, explica Matías. 

Mientras vivió en la favela, el fotógrafo cordobés ejerció su profesión, vendió empanadas en la playa y realizó recorridos por Cantagalo para que los turistas puedan vivir esa experiencia desde adentro.  

La idea de Matías era continuar con su moto rumbo al Amazonas, pero la pandemia por coronavirus interrumpió sus planes. Sin posibilidad de trabajar para generar dinero y sin una visión clara de cómo seguiría todo, Cabeza decidió dejar su motocicleta en un galpón en Cantagalo, al cuidado de dos amigos de la comunidad, y volver a Córdoba.

Datos útiles

La serie. La travesía de Matías ya se puede ver en su blog Viajá con Cabeza, Instagram, IGTV, Facebook y en YouTube. En todas las redes figura con ese nombre. 

Experiencias. Durante su viaje, Matías se sobrepuso a dificultades como casi morir de frío al acampar con su carpa en el Paso de Jama, a 4.200 metros de altura, o ser interceptado en Iquique, Chile, por manifestantes y militares. Hoy, todas esas historias son anécdotas de las que aprendió algo. 

Documental. El trabajo de Matías en las favelas de Brasil se encuentra en etapa de posproducción. Rugby é nossa paixão (El rugby es nuestra pasión) es un documental observacional que muestra cómo personas simples, con acciones simples como enseñar rugby, ofrecen una oportunidad y esperanza a niños y niñas de diferentes favelas, quienes al aprender los valores del deporte pueden optar por elegir un camino diferente y alejarse de la violencia y el narcotráfico.

Matías es cordobés, fotógrafo y filmmaker.

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