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Córdoba

A pedalear hacia la historia

Tres días en bicicleta por la zona serrana del norte de la provincia de Córdoba. Un recorrido que atraviesa ambientes de monte chaqueño, palmares, llanuras cultivadas, lagunas y salares, y que incluye dos áreas provinciales protegidas. 

Por Gustavo Rebord (Especial).

La partida es la posta Inti Huasi, sobre el Camino Real, en el cruce de rutas provinciales 18 y 16. En el lugar se encuentra la estancia del mismo nombre, antigua posta enfrentada a un establecimiento agrícola. 

El viento y el sol, en alianza desde el norte, exigen esfuerzo al rodar por la ruta de asfalto en permanente subibaja y, más adelante, presenta los clásicos palmares. En el kilómetro 12, la posta Santa Cruz, de interesante arquitectura y ambientada con el rústico mobiliario de época, es una interesante alternativa para visitar. Continuamos la marcha y poco más adelante comienza el camino de ripio, con los molestos serruchos. Sin embargo, la tranquilidad de los parajes solitarios permite un andar relajado.

En el camino se pasa por la abandonada fábrica Alpargatas, aquella que utilizaba la fibra de las palmeras del lugar y, más adelante, sorprenden pequeñas lagunas y bañados con patos. 

A 10 kilómetros se arriba a San Pedro Viejo, antigua posta hoy transformada en hotel, donde se impone detenerse para recorrer y contemplar los hermosos edificios históricos, donde destaca la capilla del siglo XVII.

Un estanque refleja su perfil entre matas de paja y sauces, mientras gansos y patos disfrutan de su territorio en un paisaje para contemplar y descansar.

Proseguimos hasta San Pedro Norte, distante cinco kilómetros, donde recorremos la silenciosa plaza y la iglesia, que tiene la particularidad de estar orientada hacia el sur y mantiene en una eterna sombra a la fachada.  

Otra curiosidad es el cementerio local, que tiene una tumba orientada hacia la Meca donde descansan dos hermanos musulmanes, antiguos mercaderes de principios del siglo pasado y cuyas historias dan origen a numerosas e interesantes leyendas, que muchos lugareños siempre muestran disposición a narrar a los forasteros. 

Hacia Caminiaga

De nuevo en camino, se toma el desvío hacia Caminiaga donde inicia el cruce de las llamadas Sierras del Norte y reaparece el monte serrano entre caminos de tierra colorada.

Luego de 20 kilómetros de pedaleo, arribamos a la humilde plaza de Caminiaga donde el quiosco de madera “Julio el grande” tiene protagonismo. Como buena plaza de pueblo es lugar de reunión de vecinos que, mate de por medio, se alertan por la llegada de los ciclistas pero enseguida están dispuestos a conversar. Cuentan que la comuna rescató de la ruina una casona de adobe, de más de 200 años, ubicada al lado de la iglesia y que a simple vista deja ver los materiales y el sistema de construcción utilizados por los antiguos colonos.

De nuevo en camino, se presenta una trepada protegida por pircas de grandes molones de granito gris, de ambos lados, y a la distancia se divisan unos cerros cónicos cubiertos de vegetación, que parecen volcanes. 

Las subidas son exigentes, pero la vista de magníficos algarrobos premia el esfuerzo. Es la parte más alta de ese tramo.

Como es característico en las sierras de Córdoba, hay un cambio de vegetación entre el faldón serrano occidental y el oriental. Parece una línea demarcada y empieza la bajada hacia Cerro Colorado. En ese punto las laderas se cubren de bosque de un árbol de tronco muy liso, color gris, llamado mato, mientras se bordea el río Los Tártagos.

Llegamos a Cerro Colorado luego de 62 kilómetros en bicicleta. La Reserva Cultural Natural Provincial Cerro Colorado, tiene diversos atractivos para distintos tipos de turismo. Allí pernoctamos en una cabaña donde cansancio y silencio se conjugan para dormir profundamente.

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