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El Pan de Azúcar y una panorámica imperdible

El ascenso a este cerro, ubicado en las Sierras Chicas, se puede hacer caminando, en bicicleta o en aerosilla.

Por Redacción Voy de Viaje.

El primer pensamiento que viene a la mente al escuchar el nombre “Pan de Azúcar” es que tiene relación con el modo en el que antiguamente se comercializaba este alimento. En ese sentido, no se está tan errado: visto desde el sur, el cerro muestra una particular forma cónica. Por su parte, los pueblos originarios lo habían bautizado como “Supaj- ñuñu”, que significa “seno de virgen”, por el aspecto que adquiere desde ciertos ángulos.

Para llegar hasta este punto de las Sierras Chicas existen dos caminos: desde Cosquín o desde Villa Allende. Si se elige el primero, se debe tomar la ruta nacional 38 hacia el norte, a unos 300 metros del puente sobre el río Cosquín. Desde esta ciudad hay alrededor de ocho kilómetros para recorrer.

Lo que hay que saber

Para emprender el paseo hay que considerar que el cerro tiene 1.260 metros de altura. Vale la pena subirlo a pie, aunque también se puede ascender en bicicleta o sobre una aerosilla, de trayecto corto pero con una elevación notoria. No importa qué alternativa se elija: la panorámica desde la cima permite apreciar hacia el oeste gran parte del Valle de Punilla y hacia el este, la ciudad de Córdoba. Desde ese punto, donde está emplazada una cruz de hierro de 14 metros, es inevitable no fijarse en los caminos que se arman en la tierra y en los paisajes serranos que se despliegan a la lejos.

Vale aclarar que el ascenso es totalmente gratuito a menos que se quiera utilizar la aerosilla, que tiene un costo de 200 pesos por persona.

En la base del cerro hay una confitería y un restaurante, y se puede visitar el monumento a Carlos Gardel en el museo del tango. En esta temporada, generalmente están abiertos los días viernes, sábados y domingos.

Mitos y leyendas

¿Qué cuentan los lugareños sobre las leyendas de este lugar? Muchos aseguran que se ubicaron estatuas de vírgenes junto a la cruz de hierro de la cima y que progresivamente fueron desapareciendo. En cuanto a los relatos sobre los pueblos originarios, afirman que el cerro está marcado por su sangre, especialmente, por la de Camin Cosquin y Cosco-Ina, una pareja que protagonizó una trágica historia de amor. Y también están los que dicen que la energía en este punto es muy similar, por su misticismo, a la del cerro Uritorco.

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