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Córdoba

La villa donde el tiempo se detuvo

Villa del Valle de Tulumba. En la traza del Camino Real al Alto Perú, entre antiguas casonas coloniales y la principal calle empedrada, se evocan cinco siglos de historia.

Por Redacción LAVOZ.

Tulumba se encuentra a 150 kilómetros al norte de la ciudad de Córdoba y al llegar el visitante comprueba que la historia y el tiempo se detuvieron en esta villa.

La imagen del pueblo muestra que la mayoría de las construcciones tienen origen colonial. Antiguas casonas y calles atesoran en su existencia numerosos episodios que hoy son importantes capítulos de la historia provincial y nacional.

Es que entre esos muros de adobe, angostas y altas veredas se registraron no pocos acontecimientos durante las luchas por la organización nacional.

Del mismo modo, tuvieron ocasión de conocer a fray Mamerto Esquiú, al granadero José Márquez y en tiempos más recientes al suboficial primero Mario Enrique flores, héroe desaparecido en la guerra de Malvinas.

Visitar Villa Tulumba es una vivencia inolvidable por tratarse de un pueblo lleno de historia, tradiciones que mantiene su aspecto virreinal e invita a disfrutar de la naturaleza y la calidez de su gente.

Atractivos turísticos. Santuario Mariano Diocesano. El templo, situado en el corazón de la villa, parece regir con sus imponentes muros y torres los destinos de Tulumba. El acta para su construcción como la colocación de la piedra fundamental fue realizada por el fray Mamerto Esquiú, en 1881 y al año siguiente se puso mano a la obra que se culminó 10 años más tarde.

El interior del templo cuenta con importantes piezas de valor histórico y artístico, como la tricentenaria imagen de la Virgen del Rosario, patrona de la villa; el Cristo articulado de rostro mestizo, una imagen de la Virgen Dolorosa, y el famoso tabernáculo que perteneció originalmente a la Compañía de Jesús y luego a la Catedral de Córdoba.

Se destacan el sagrario, con el monograma de la Compañía de Jesús, los ángeles de  rostros europeos y mestizos, columnas salomónicas con capiteles corintios y una primorosa decoración con la sagrada custodia, centro de todo el conjunto ornamental.

Hoy preside la única nave con crucero cuyos diseños fueron trazados por el arquitecto Ángel Mauret.

Al costado sur, se levantó un monolito en homenaje a Esquiú, bajo el tala secular donde el que fuera obispo enseñaba religión a los fieles.

La imagen de Nuestra Señora del Rosario de Tulumba es una talla que pertenece al siglo XVII y tiene en sus brazos al Niño Jesús.

Se mantiene la antigua capilla que en 1680 ya existía y erigida también en honor a la Virgen del Rosario. Su construcción fue realizada por Antonio Ataide, primer poblador de la villa.

En la visita es recomendable conocer la casa de la familia Reynafé. En el casco histórico tulumbano se levanta la antigua casona cuyos miembros tuvieron gran participación pública en Córdoba, y a ellos se les adjudicó la muerte de Facundo Quiroga en Barranca Yaco.
No se trata de la casa natal de los hermanos Reynafé, sino que fue mandada a edificar por el entonces gobernador de Córdoba, Vicente Reynafé. En la actualidad se encuentra en manos privadas, en muy buen estado de conservación.

En un punto que ofrece una imagen panorámica del valle se encuentra el Cristo de los Granaderos, primer monumento de carácter religioso levantado en el país, en honor a los Granaderos del Regimiento a Caballo del general San Martín, caídos en el Combate de San Lorenzo, entre los que se encontraba José Márquez, natural de Tulumba.

Ermita del Cerro. Hacia el este, a unos cinco kilómetros del pueblo se encuentra la Ermita del Cerro, donde se venera la imagen de la Virgen del Cerro. La imagen está tallada en un solo bloque de piedra y fue obra del escultor Bernardo Bouts y fue donada por Armando Zavala Sáenz. La festividad de la Virgen del Cerro se realiza todos los años en enero.

La Plazoleta Granadero José Márquez se inauguró en 1942, en homenaje al Granadero Tulumbano, y en el lugar se realizan los actos centrales de todas la festividades y actos patrios.

Llama la atención el viejo solar que alberga a la Oficina de Información, el Centro Artesanal Rafaela Calvimonte y la Secretaría de Cultura y Turismo.  Se trata de una casona, de mediados del siglo XVIII, una de las  más antiguas de Tulumba. Cuenta con paredes de 80 centímetros de ancho, de adobe crudo, techos de caña y paja sostenido con cabriadas de madera de algarrobo, en perfecto estado de conservación. Finalmente, la casona familiar del padre Hernán Benítez forma parte del acervo histórico tulumbano. El sacerdote adquirió notoriedad por ser asesor y guía espiritual de Eva Perón.

Como una columna vertebral, el arroyo Suncho atraviesa Tulumba y su curso cuenta con el balneario municipal que es aprovechado por residentes y visitantes cada verano. Infraestructura para acampar y para disfrutar de días de campo están dispuestas para disfrutar de la tranquila naturaleza tulumbana.

Informes

Municipalidad de Villa Tulumba Teléfonos (03521) 46-9020 y 155-25089.
E-mail: turismo@tulumbaargentina.com
En Internet: www.tulumbaargentina.com

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