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Córdoba

Ischilín: por los caminos del norte

A lo largo de 47 kilómetros, una jornada de cicloturismo por caminos serranos. Donde antes predominaba el monte natural, hoy se observan vastas extensiones de soja y, a lo lejos, el horizonte de cerros. Casonas de vieja estirpe abandonadas y pueblos olvidados.

Por Gustavo Rebord, especial.

El nuevo desafío cicloturístico tuvo como meta el norte de la provincia de Córdoba y se concretó una jornada con amenaza de tormenta.

El recorrido se inició en la Plaza de Armas del Ischilín Viejo, donde se encuentra el algarrobo abuelo.

Con rumbo fue hacia el norte por el camino que conduce a Deán Funes, entre extensos arenales y lodazales que dejaron las intensas lluvias de los últimos tiempos. 

Después de recorridos cuatro kilómetros se giró hacia el este con dirección a Avellaneda donde comenzó una suave subida que preludia las sierras de Ischilín. 

Se trata de enormes rocas de granito que acompañan al monte serrano cuando a lo lejos se observan algunas viviendas construidas en piedra bajo una hermosa arboleda. En el punto más alto en el horizonte se dibujan las sierras que se proyectan hasta los llanos denominado Depresión de Deán Funes en cercanías de la ruta 60.

Una bajada, otro desvío y se pasa por el pueblo El Estanque, todo construido con piedras grises. 

Tras superar las sierras aparecen pequeñas praderas, con soja y maíz. Parece una frontera, cuando la montaña cede lugar el hombre arrasa con el monte y siembra la polémica soja. Un enorme algarrobo resiste la tendencia de la tala y hacia el norte de divisan las sierras de Macha con cerros en forma de cono.

Los Pozos

Al borde de la ruta 60 se encuentra Los Pozos, pueblo que tiene una vieja estación de tren con fachada de ladrillo, explanada con mesas y bancos tallados en piedra y un viejo buzón amarillo del Correo Argentino de otros tiempos.

Llega el turno de conocer Villa Alicia y para ello se toma un camino, totalmente abandonado, que avanza de forma paralela a la ruta y las vías. 

Aparecen casonas flanqueadas por enormes eucaliptos y entre ellas destaca el solar denominado Cruz Mojada, al estilo de un castillo de piedra “jibarizado”, término utilizado en arquitectura para señalar aquellas obras que copian un estilo y lo hace en tamaño reducido.

Después de sortear varias lagunas que ocupan toda la calzada se arriba a Villa Alicia. Una casona centenaria de muy buena arquitectura italiana, con horno, aljibe, piedra de afilar a pedal y cantidad de herramientas que se oxidan a la intemperie, da la bienvenida. 

En la calle, un fantástico tala protege la ermita con la imagen de la Virgen del Valle, fue el sitio elegido para almorzar. No tardó en acercarse el dueño de casa con su hija para saludar a los viajeros. Contó que en febrero siempre se hizo una fiesta a la Virgen con músicos y baile pero al fallecer don Barrios, principal impulsor del encuentro, nadie sigue con la tradición. 

Y en el generoso “parte informativo” del pueblo destacó la instalación del Centro de Rehabilitación Fazenda destinado a la atención de jóvenes con adicciones cuya llegada produjo cierta movilidad en el solitario paisaje.

De nuevo en marcha a lo largo de dos kilómetros se encuentra un tambo desde donde parte un camino a Ischilín. 

Entre los barriales, plantas “espinas coloradas” plenas de frutos y flores rojas le ponen su encanto al lugar.

Más allá, un monte natural con hermosos algarrobos, quebrachos, talas y chañares recrean el ambiente típico serrano, de los escasos que se mantienen y escaparon a la tala indiscriminada.

Más adelante unos corrales y nuevo cambio de dirección al sur para cerrar el circuito trazado. Los truenos rompieron el éxtasis que produce el rodar por parajes silenciosos y se largó una lluvia torrencial.

Los últimos 17 kilómetros hasta llegar al punto de partida en Ischilín fueron bajo una intensa lluvia.

Mojados y llenos de barro se concretó una vez más el circuito serrano por el norte cordobés.  

Lo que hay que saber

Circuito: con partida y llegada en Ischilín, tiene forma de “O”.

Distancia recorrida: 47 kilómetros por distintos tipos de suelo, arena, barro, y camino serrano. 

Recomendación: llevar agua porque los habitantes de la zona toman agua de pozo y hay muchas plantaciones de soja, que no hacen aconsejable la ingesta. 

Travesía. En el recorrido se encuentran caseríos, fincas y estancias a las cuales se puede recurrir por consultas o ayuda. Señalización; en todos los cruces. 

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La Voz.