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La increíble historia de la misteriosa “madame” en La Cumbrecita

De científica a psíquica. En el pueblo vivió y está enterrada la viuda de Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina. También era médica y curó heridos en el frente de batalla durante la Primera Guerra Mundial.

Por Patricia Veltri (Especial).

En una austera cruz de madera sobre una lápida del cementerio de La Cumbrecita se lee “Madame A. Carrel / 15-2-1877 / 2-2-1968”. Allí descansan los restos de Anne Marie Gourlez de la Motte, en rigor su nombre completo, nacida en Francia. Vivió en el pueblo peatonal del Valle de Calamuchita desde 1955 hasta 1968, cuando murió a los 91 años. Cuando se estableció allí, ya era viuda de Alexis Carrel, Premio Nobel de Medicina en 1912.

El pequeño y encantador pueblo de las Sierras Grandes de Córdoba se ubica a 120 kilómetros de la capital provincial y está construido sobre la ladera de un cerro a 1.450 metros sobre el nivel del mar. Tiene la fisonomía de una aldea alpina, según la diseñó Helmut Cabjolsky (h), primogénito del fundador de La Cumbrecita, a partir de un campo de 500 hectáreas vírgenes.

De a pie

Para ingresar al pueblo se debe cruzar un puente peatonal de madera que atraviesa el angosto Río del Medio. No está permitida la circulación de vehículos, por eso la actividad principal de este sitio netamente dedicado al turismo de naturaleza se basa en los paseos a pie.

Hay 12 senderos perfectamente delineados que inician en el casco del pueblo y atraviesan los bosques de abedules y las diversas especies de coníferas que sembraron los Beherens, pioneros y familiares del fundador. En cada sendero se pasa por hitos que hacen a la historia de La Cumbrecita.

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Uno de esos caminos para hacer un trekking conduce hasta El Peñal, el punto más alto con mirador panorámico y próximo al cementerio. En ese campo santo que no está abierto al público, cercado por pircas de piedra, están enterrados todos los pioneros de La Cumbrecita. Cerquita de la tranquera de acceso, asoma la cruz en la tumba de Madame Carrel.

Una revolucionaria

La cruz en la tumba Madame Carrel. (Dirección de Turismo de La Cumbrecita)

Anne de la Motte había nacido en la Bretaña en 1877 y se había recibido de médica, asistiendo a la universidad vestida de varón porque por aquellos tiempos la medicina no era asunto de mujeres. Era nieta de un general de Napoleón y a los 33 quedó viuda del marqués de la Marie, de quien heredó el título nobiliario. Conducía autos, cazaba a caballo y mientras estudiaba Medicina había hecho los cursos de enfermería de la Cruz Roja.

En 1910 fue a agradecer un milagro a la Gruta de la Virgen de Lourdes (Francia) y allí conoció en un encuentro casual a Alexis Carrel, quien ya era una eminencia como médico. Tres años después, en diciembre de 1913, se casaron.

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Aunque se habían establecido en Nueva York, durante unas vacaciones en Francia los sorprendió el inicio de la Primera Guerra Mundial en 1914. Carrel recibió la orden de incorporarse al ejército francés y Anne Marie lo siguió para ponerse al frente de batalla; montaron un hospital de campaña donde ella asistió al esposo y ofició de enfermera. Por ese desempeño, ambos recibirían del gobierno francés la Medalla Militar y la Cruz de Guerra. Y el rey de Bélgica los condecoraría con la Cruz de Isabel.

La mayor parte de los años posteriores los vivirían en los Estados Unidos. Aunque dedicados a las investigaciones científicas, paralelamente se interesaban en los fenómenos sobrenaturales y Anne de la Motte profundizaba su fe religiosa. En 1944 Alexis Carrel falleció en París.

Poco se sabe sobre los pasos de su viuda hasta que recaló en Argentina. Primero se estableció en Buenos Aires, donde trabajó como enfermera voluntaria en el Hospital Fernández, entre 1945 y 1954. Integró el grupo fundacional del Servicio Sacerdotal de Urgencia. Esto la había vinculado con religiosos de Córdoba. No está claro tampoco la razón que la llevó hasta el recién fundado pueblo del Valle de Calamuchita, pero lo cierto es que en 1955 se instaló en una habitación del primer piso del Hotel Cumbrecita, y allí vivió siempre, en un cuarto con tocadiscos, repleto de fotografías y libros que leía en cuatro idiomas. Casi no tuvo vida social.

Pese a que en ocasiones asistió al médico suizo del pueblo por entonces, Wirtz von Leven, en rigor se dedicó a desarrollar misteriosas facultades sobrenaturales que le permitían hacer tratamientos sanadores y le daban un poder de médium. Recibía pacientes de diferentes puntos del país, que se alojaban en el mismo hotel mientras duraban esos tratamientos.

Una Madame

Camino al cementerio y al Peñal. (Dirección de Turismo de La Cumbrecita)

El Hotel Cumbrecita es uno de los hitos por donde pasa el sendero que conduce al mirador El Peñal. Es, también, la primera construcción que se levantó, con paredes de adobe inicialmente, con ocho habitaciones para recibir a las primeras familias de origen centroeuropeo que llegaban de visita y algunos de los cuales comprarían lotes para poblar el lugar.

De esos tratamientos quedaron testimonios de personas que aseguran haber sido curadas a partir de las visiones de Madame Carrel, como la llamaban, que en estado de trance lograba visualizar el esqueleto de sus pacientes como un aparato de rayos X y así diagnosticar.

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Madame Carrel falleció el 2 de febrero de 1968, a los 91 años, en un hogar para ancianos de Villa General Belgrano. Fue una de las primeras mujeres médicas, condecorada por su trabajo en el frente de batalla salvando la vida de heridos de guerra, colaboró escribiendo la historia de la Medicina junto a su marido Premio Nobel, vivió en las grandes capitales del mundo y en una extraña parábola apagó sus días como psíquica en un remoto y apacible pueblito de uno de los más bellos rincones serranos de Córdoba.

Ingreso al cementerio La Cumbrecita. El lugar, casi oculto, no está abierto al público. (Dirección de Turismo de La Cumbrecita)

Habilitada para residentes 

La Cumbrecita tiene habilitado el ingreso de residentes de todas localidades del departamento Calamuchita. Contempla la posibilidad de recorrer a pie los senderos señalados con cartelería, comer en restaurantes, hacer compras en locales de regionales y souvenirs. Aún no se habilitó el alojamiento en hoteles y cabañas. Tampoco visitas guiadas en grupos.

Los paseos abarcan atractivos como el casco histórico, el balneario la Olla, la cascada, la capilla ecuménica y el lago de las Truchas.

Los planos en papel para realizar trekkings no se entregan por protocolo de bioseguridad, pero los visitantes los pueden descargar de la página web www.lacumbrecita.gov.ar.

Al ingreso se toma la temperatura a cada visitante. Además, es de uso obligatorio el tapabocas en todo momento, tanto al aire libre como al ingreso a los locales comerciales.

Hay que presentar DNI con domicilio en Calamuchita. Se puede ingresar en grupo familiar pero no como grupo social.

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