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Escapadas

El Durazno, un refugio de paz para escaparse en primavera

El aire de las sierras, el silencio, los bosques y las estrellas: lo necesario para este momento del año, en el que todo reverdece, está en un paraje del Valle de Calamuchita.

Por Matías Planas (Especial).

¿Cuál es el precio de olvidarse de todo por un buen rato? ¿Dónde se esconden la paz y la quietud? ¿El sol y los pájaros?

En el Valle de Calamuchita, un rincón es dueño del silencio, de las estrellas y de los árboles. Tiene un río que le da vida a un pueblo entero mientras serpentea entre las montañas. El Durazno se esconde en un valle; tiene armoniosos aires de comunidad; es agreste y también auténtico.

La primavera es el pretexto perfecto para conocerlo, porque las energías reflorecen y la rutina pide una escapada antes de afrontar la última etapa del año. Cada uno de los 130 kilómetros que lo separan de la ciudad de Córdoba vale el viaje. 

Un puñado de cabañas, algún hotel, un par de campings y tres proveedurías le dan forma a este paraje que descansa a los pies de las Sierras de los Comechingones, muy cerca de Santa Rosa de Calamuchita. 

La naturaleza lo es todo

El Durazno es un destino para caminar a paso lento y sentir el aire aún fresco, adivinar los arboles reverdecer y perder la mirada en la transparencia de las ollas de un río perfecto. El nacimiento de este curso de agua se pierde en algún rincón en las laderas del mismísimo Champaquí, a unos 2.500 metros sobre el nivel del mar, que alimenta con sus aguas de deshielo al cauce que le da nombre al pueblo, o viceversa. Sus aguas típicamente serranas, frías y cristalinas, conservan esa tonalidad verde y transparente tan propia de la zona.

El río es el mismo pero al caminarlo se revelan nuevos rincones en donde hacer una pausa o pasar el día. Pequeñas playas de arena o inmensas piedras, ollas profundas, cascadas e incluso partes de su cauce encajonado y rodeado de pinos reinventan a cada tramo uno de los cursos de agua más lindos de Córdoba.

Después de los últimos mates, el atardecer se desvanece y deja que el paisaje sea azul; las piedras, las montañas y los árboles se tornan fríos para dar paso, de a poco, a una noche limpia y desbordada de estrellas. Desde el momento en que el sol desaparece, la temperatura desciende considerablemente, por lo que se recomienda llevar buen abrigo y así no tener excusa para perderse la magia de las noches. 

ES UN DESTINO PARA CAMINAR A PASO LENTO Y SENTIR EL AIRE AÚN FRESCO, ADIVINAR LOS ARBOLES REVERDECER Y PERDER LA MIRADA EN LAS AGUAS CRISTALINAS DEL RÍO.

Hace tan sólo seis años El Durazno no tenía luz, por lo que los cielos eran aún más oscuros y estrellados aunque, por otra parte, muchos de sus habitantes manifestaban la dificultad de vivir en un lugar sin electricidad. Así, en diciembre del 2013 se inauguró este servicio y se escribió un nuevo capítulo sobre el equilibrio entre la naturaleza y el desarrollo del pueblo.

En este sentido es importante aclarar que, para que El Durazno siga siendo un lugar especial y natural, cada visitante debe ser responsable y preservar el entorno. Hay que evitar ruidos innecesarios, reducir y dejar la basura donde corresponda, cuidar los recursos como el agua y respetar siempre la naturaleza con amor y cuidado. 

La temporada alta normalmente empieza en diciembre y con ella también hay más oferta de servicios. Por otro lado, visitar este paraíso en primavera asegura mayor tranquilidad y desconexión, lo que lo convierte en un destino perfecto para visitar en familia, con amigos o en pareja. Después de todo, la primavera y la naturaleza es todo lo que necesitamos.

Datos útiles

CÓMO LLEGAR: desde la ciudad de Córdoba son unos 135 kilómetros. Hay que tomar la RP 5 hasta Santa Rosa de Calamuchita y desde ahí la RP 228 en dirección a Yacanto. Unos dos kilómetros antes de llegar a esta localidad, desviarse a la izquierda para tomar el camino de tierra y bajar durante ocho kilómetros hasta El Durazno.

CUÁNDO IR: la temporada alta normalmente es en verano. No obstante, la primavera es una excelente opción para hacer una escapada ya que hay menos gente y es una linda época para caminar y también para disfrutar del río y sus aguas.

DÓNDE DORMIR: existen campings, cabañas y un hotel. Los campings cuestan alrededor de 200 pesos por persona y 100 por carpa. En cuanto a las cabañas, una excelente opción es Kalahuasi (kalahuasi.com.ar), con hermosas vistas al río y bajada directa por 2.000 pesos para dos personas por noche (incluye desayuno y cabaña equipada con cocina, heladera, parrilla, etc.).

DÓNDE COMER: algunas alternativas son el restaurante de La Posada del Durazno y el restaurante La Galería. A modo de guía, el menú del día cuesta 300 pesos, al igual que una pizza de muzzarella grande, y un desayuno serrano sale 200 pesos. También se puede merendar con té y tortas en la hermosa Casa de Té Lahuen por 340 pesos para dos personas. 

Los precios son orientativos y se espera que a mediados de octubre se actualice la tarifa de acuerdo con la temporada alta. 

MÁS DATOS: villayacanto.tur.ar

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La Voz.