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Escapadas

Doce amigos, tres perros y dos días de acampe en Los Gigantes

Un fin de semana de caminatas en compañía de mascotas en un macizo de millones de años de antigüedad. Una experiencia compartida entre cóndores, el río y bosques autóctonos.

Por Evelina Quinteros (Especial).

Somos 12 amigos y tres perros en el refugio de Casas Nuevas en Los Gigantes. La milanesa sobresale del plato y la gaseosa fresca baja por la garganta como el mejor premio luego de dos días en la montaña.

Doña Felipa, propietaria del lugar, nos recibe con su calidez de siempre. Sin duda, esta es la mejor forma de coronar la salida a uno de los macizos montañosos más antiguos en la Reserva Hídrica de Pampa de Achala.

A oscuras

Es viernes por la tarde. Después del trabajo, cargamos las mochilas en los autos y nos abrigamos con capas de ropa térmica e impermeable como una lasagna, una sobre otra. Parece que nos mudamos, pero en realidad nos vamos a pasar un “finde” entre amigos, conectados con una naturaleza agreste y exuberante. 

El plan es salir de noche guiados por los conocedores de la zona. Linternas frontales, fila india y a comenzar el trekking y la escalada. Lola, Indara y Tina no se nos separan: son las amigas perrunas que incorporamos al viaje. Son ellas las que observan algo en la oscuridad y corren hacia allá: ¡es un zorrino! Menos mal que las llamamos rápidamente y se libran de una escena desafortunada. 

Nuestro ritmo de caminata marca dos horas hasta llegar al nacimiento del río Yuspe. Son cinco kilómetros desde que partimos hacia el norte. En el lugar conocido como “Los Tres Mimbres” instalamos las carpas y bajo un sauce mimbre armamos una especie de comedor: las piedras son nuestros asientos, las latas de atún quedan a un costado y, más lejos, un guiso calentito se empieza a cocinar en un pequeño mechero. Vale recordar que se trata de un área natural protegida, donde está prohibido prender fuego, y esta es la única manera de calentar la comida.

Hasta ese momento, los que conocemos el lugar por primera vez no logramos tomar dimensión de dónde estamos. Se ven nítidas las estrellas y nos desafiamos a identificarlas; es hora de descansar y las piernas piden meterse en la bolsa de dormir.

Postales rocosas

La verdadera función es cuando amanece: el sol cae intensamente sobre la carpa y la ansiedad es la que abre el cierre. Afuera un gran escenario rocoso nos abraza, hay niebla y cae una llovizna, se siente el olor a pasto fresco y el sonido del río como un tintineo. Estamos a 1.800 de los casi 2.400 metros de altura que tiene su pico máximo, el cerro Mogote. 

Después de una rica picada, el objetivo es ir hasta la Quebrada de la Retamilla. Así, desenchufamos las cámaras y celulares de nuestro “parque solar” y partimos. En este paseo, la idea no es graduarnos de trekkineros sino disfrutar de un recorrido juntos, una caminata de cuatro kilómetros con subidas y bajadas y panorámicas que parecen extraídas de un documental de National Geographic. Lo hacemos en dos horas mientras un par de cóndores dan un espectáculo con su vuelo en el cielo. 

En el trayecto, nuestras mascotas se divierten: chapotean en el río y juegan entre ellas, y creo que no extrañan para nada la vida de departamento.

¡Llegamos! Se ven pequeñas cascadas, vertientes y más valles, donde algunos caballos y vacas se asoman a chusmear y donde el agua fresquita de un arroyo nos revitaliza los pies. Consejo: mucho protector solar. La clave: detenerse a contemplar la calma bajo los tabaquillos o los maitenes. Damos fin a otra jornada. 

A las 10 del día siguiente emprendemos el regreso, que tiene como aliciente el almuerzo en lo de Felipa. Ya cansada del trekking y con hambre, deseo: “Ojalá haya milanesa y una gaseosa fría”.

Datos útiles

CÓMO LLEGAR: Los Gigantes está a 80 kilómetros de Córdoba capital. En auto desde Tanti se puede ir por un camino sinuoso de tierra hasta el refugio. Allí se cobra estacionamiento (150 pesos por auto, por día) y no se abona ingreso. En colectivo se llega con la empresa Sarmiento: sale lunes, miércoles y viernes (405 pesos el pasaje).

DÓNDE COMER: en el refugio Casas Nuevas se come abundante y rico. El menú ronda los 150 pesos (imperdible la milanesa con papas fritas). Hay mermeladas, licores y postres de entre 60 y 100 pesos. Para subrayar: impecable la atención de los dueños. 

DÓNDE DORMIR: si no se desea acampar, Casas Nuevas ofrece bolsas de dormir o habitaciones. Los precios van de 250 a 500 pesos por persona dependiendo del servicio. 

CUÁNDO IR: otoño y primavera son las mejores estaciones para visitar este rincón natural, cuando no hace ni mucho frío ni mucho calor. Pero cada época del año ofrece una mística particular gracias a los colores del paisaje. 

MÁS DATOS: cordobaturismo.gov.ar.

Plan de reforestación

El biólogo Daniel Renison lleva a cabo una reforestación que comenzó hace 22 años en Los Gigantes, una zona donde la susceptibilidad ambiental es muy alta.

“Aquí se pierden muchos suelos y la vegetación se recupera lentamente. La idea con la reforestación es retener los suelos y potenciar la productividad de la zona, ya que de ellos sale el agua que alimenta los ríos de Córdoba”, dice Daniel.

No sólo se trata de replantar árboles nativos sino también de investigar las causas del faltante: los fuegos y la ganadería son algunas de ellas. 

Este trabajo se hace con la iniciativa pública/privada de Acción Andina a través de la Asociación Civil Ecosistemas Argentinos y con los gestores de Global Forest Generation y Asociación Ecosistemas Andinos que financia a todos los países andinos en los que hay bosques de altura. 

La tarea se replica también con otros grupos en el Camino de las Altas Cumbres, la Quebrada del Condorito y el Champaquí. 

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La Voz.