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Escapadas

Las Bandurrias, una cascada perdida en el silencio

A unos 130 kilómetros de Córdoba capital y a 35 kilómetros de La Falda, Characato invita a recorrer sus paisajes silenciosos.

Por Juan Montiel (Especial).

Characato se encuentra en el Valle de Punilla, a 130 kilómetros de Córdoba Capital. Se trata de un pequeño poblado inmerso en la denominada Pampa de Olaen.

El camino de ripio, una vez que se pasa el dique de La Falda y se inicia la parte más agreste del trayecto, es muy peculiar, repleto de pastizales, formaciones rocosas, algunos árboles y nubes muy cerca del suelo. El contexto es ideal para ir despacio o detenerse para tomar fotografías.

El paisaje invita a ir despacio, disfrutar y tomar fotografías. (Juan Montiel)

Cuando el camino se bifurca, hacia la izquierda es posible ir a la capilla Santa Bárbara y la Cascada de Olaen, pero en este caso iremos hacia Las Bandurrias, cascada un poco más lejana y mucho menos conocida.

Characato: un destino silencioso 

Hacia adelante, el horizonte nos regala paisajes majestuosos. Inos kilómetros más y pasamos por el vado del Río Pinto, lo que señala que falta menos. Finalmente, el cartel de ingreso indica que estamos en “Characato, Villa del silencio”.

Allí se encuentran muy pocas casas que no cuentan con energía eléctrica y están resguardadas por el imponente murallón rocoso de sus dos cerros principales: Tres Picos y Characato, que sólo devuelven como suaves ecos el canto de las aves y el correr del río.

Luego de dejar el auto en el poblado, hay que dirigirse por una calle hacia la cascada, aproximadamente a un kilómetro a pie. En el camino de tierra, luego de disfrutar de un paisaje de montañas rocosas, pircas de piedra y una falla geológica, aparecen las cuevas de los comechingones, un conjunto de rocas erosionadas por la acción del viento que las tribus convertían en chozas rupestres durante el verano.

El paisaje rocoso invita a hacer un poco de aventura. (Juan Montiel)

Más adelante, el camino se convierte en sendero, y metros más arriba el imponente paisaje se tiñe de un particular misticismo al llegar a una pequeña capilla: la postal más representativa de la localidad. Unos palos y un sendero que se pierde avisan que el destino está cerca, y se empieza a escuchar el grandioso ruido del agua al caer.

Las Bandurrias es un salto de agua de 10 metros que se precipita a una fantástica olla natural inmersa en un paisaje autóctono peculiar, rodeada de piedras rojizas y vegetación serrana. Ideal para bañarse, por cierto.

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“Chara Cato” en lengua de comechingones significa Tierra de Agua, y hace referencia al serpenteante cauce que atraviesa su corazón. A 1.490 metros sobre el nivel del mar, el pueblo fue fundado como zona de descanso en 1949.

El recorrido hasta Las Bandurrias es precioso y digno de apreciar. (Juan Montiel)

El lugar cuenta con dos hosterías y un almacén donde abastecerse. Cerca de una de ellas se escurre un arroyo que se origina en la cascada Las Bandurrias. En los alrededores de la localidad se encuentran las minas de Oro Grueso, abiertas por los jesuitas en el siglo XVII y que pueden ser visitadas con la ayuda de un guía. En las inmediaciones está Canteras Iguazú, un pueblo fantasma donde se realizaba la extracción de mármol, y a sólo 20 kilómetros hacia el oeste se arriba a la Estancia Jesuítica La Candelaria, construida en el siglo XVII con un valor histórico único.

Characato espera a los visitantes como un refugio de tranquilidad con mil paisajes distintos.

La larga caminata vale la pena para llegar a una cascada inmersa en el silencio. (Juan Montiel)

DATOS ÚLTILES

DÓNDE HOSPEDARSE. Es un destino ideal para acampar. ¿Otra opción? El Hostal Characato a sólo pocos metros de los principales atractivos naturales.

GASTRONOMÍA. Para disfrutar de comidas caseras y abundantes, el Hostal Characato ofrece desayunos, almuerzos, meriendas y cenas realizadas con productos regionales y orgánicos.

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