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Escapadas

A ambos lados de las Sierras

San Javier, Las Calles y El Durazno son algunos de los puntos que componen este tramo de la Ruta de las Sierras. Gastronomía gourmet y hoteles de primer nivel, una constante en la propuesta.

Por Juan Carlos Lopresti (Especial).

Cada vez que viajamos a las Sierras de Córdoba descubrimos nuevos lugares con encanto, que a veces se encuentran alejados de los centros turísticos más conocidos. Uno de los recorridos que propone la Ruta de las Sierras, iniciativa promovida por un grupo de empresarios locales, incorpora a algunos de ellos.

En San Javier, ubicado en el Valle de Traslasierra, el cerro Champaquí enmarca la naturaleza. El pueblo es muy pequeño, pintoresco y tranquilo, y cuenta con una plaza y una iglesia como centro. A pocas cuadras de allí se encuentra la Bodega Noble, un establecimiento artesanal que funciona desde 2002. Con una plantación de viñedos en una hectárea, se producen unas 20.000 botellas en cada cosecha. Nicolás, su propietario, se encarga de destacar el esfuerzo de un emprendimiento familiar que le permite seguir creciendo a pesar de los vaivenes económicos. Cuenta con venta directa al público, especialmente a los turistas que llegan hasta el lugar, donde también pueden alojarse en una hostería de seis habitaciones dobles.

Muy cerca de allí, Las Calles, en el departamento San Alberto –también en Traslasierra–, es el entorno del increíble hotel Calma Nono, con sus siete suites independientes envueltas por árboles y con todo el confort necesario para disfrutar de una estadía plena de paz y acompañada de gastronomía gourmet. En sus inmediaciones se pueden realizar cabalgatas, caminatas, senderismo y mountain bike hasta llegar al balneario Paso de las Tropas, que hace las delicias de los visitantes con sus cascadas y ollas profundas.  Por la noche, en el hotel –atendido por Pablo, su propietario y anfitrión–, se pueden degustar exquisiteces como quesos con pasta de berenjena ahumada, trucha con maracuyá y salsa de cítricos, y lasaña de cordero con salsa de hierbas. Para chuparse los dedos.

DATOS. Información útil para recorrer las Sierras de Córdoba.

Si el visitante se encuentra en Nono o en los alrededores, un imprescindible es la visita al museo Rocsen. No es fácil describir a este espacio, que cuenta con 50.000 piezas de las más variadas características que incluyen desde colecciones de mariposas hasta momias, pasando por máquinas de fotos y de escribir de todas las épocas, ropas y carruajes antiguos, y un largo etcétera. Su director y fundador, Juan Santiago Bouchon, abrió las puertas de este curioso lugar el 6 de enero de 1969, cuando contaba con pocos elementos. Desde entonces no ha dejado de crecer, permitiendo a miles de alumnos y turistas conocer los más diversos objetos. Debido a que no recibe subvenciones por parte del Estado, se mantiene gracias al cobro de entradas y de donaciones.

Finalmente, cruzando la cadena montañosa de las Altas Cumbres se llega a El Durazno, en el Valle de Calamuchita. Es una pequeña población, surcada por el río homónimo, que en su recorrido ofrece excelentes lugares para refrescarse durante el verano. Allí, en medio de una frondosa vegetación emerge una antigua casa del siglo XVIII, transformada en el moderno hotel Patios del Durazno. Conserva algunas paredes de adobe y partes del piso original y está ambientado con muy buen gusto por parte de sus propietarios, Silvina y Juan Cruz Vázquez. Según cuentan, trabajaron muchísimo para poner en valor la vivienda, donde antiguamente funcionó el último puesto jesuítico de la zona. Con habitaciones dobles, triples y suites, ofrece una gastronomía excelente. Dentro del predio tiene, además, una pulpería donde se desarrolló la primera escuela del pueblo, y una pequeña capilla abierta al público, aún sin cura.

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