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Argentina

Venas abiertas en el corazón de la selva

Desde el corazón del parque hay dos senderos de selva: el llamado La Gruta es el más sencillo y parte del centro de servicios con rumbo sur, hasta encontrar una cueva en la piedra, después de unos 800 metros.

Por Redacción LAVOZ.

 

Desde el corazón del parque hay dos senderos de selva: el llamado La Gruta es el más sencillo y parte del centro de servicios con rumbo sur, hasta encontrar una cueva en la piedra, después de unos 800 metros. El nivel de dificultad es mínimo y se circula, tanto de ida como de vuelta, por el mismo camino.

La selva muestra miles de especies que sobreviven en conjunto, se complementan, se superponen, compiten pero, sobre todo, cada una de las plantas muestra sus estrategias para alcanzar la luz del sol, alimento fundamental.

Un canal abierto en la vegetación guía al visitante, el cielo desaparece, los pájaros animan el camino con su color y trino. Puede que toque observar el paso de alguna pandilla de ardillas o de coatíes.

El otro sendero se denomina Chachi y está estructurado en forma de “O”. Es más extenso que el anterior y de exigencia media.

A mitad de su recorrido se abre un desvío hacia un mirador al río Uruguay, como un pequeño balcón, donde descansar y obtener vistas de la selva con infinito horizonte.

Sorprenden los enormes árboles de ibira pita, anchico, cedro y caña fistola, que superan los 30 metros de altura y varios metros de diámetro y constituyen la capa selvática llamada emergente. Bromelias, orquídeas y enredaderas, con flores de variados colores, usan estos árboles para alcanzar la altura y con ello la luz.

Lo distintivo en este sector selvático, son los helechos arborescentes o chachí, que se asemejan en su estructura a las palmeras y se presentan como pequeños conjuntos.

El sendero está correctamente señalizado, así como las especies arbóreas más importantes.

Realizar el recorrido constituye una experiencia inigualable, para conocer las especies y comprender la armonía del ambiente de la selva tropical.

La caminata finaliza en un punto cercano al lugar de partida, en el centro de servicios.

El paseo propone una relación directa con el ambiente selvático misionero y todos sus componentes de flora, fauna e hídricos.

Las dificultades de acceso, mantenidas hasta 2009 cuando se asfaltó la ruta provincial 2, y el relieve de sierras bajas con laderas de fuerte pendiente, mantuvo aislada parte de la región y aseguró su conservación.

Los Saltos del Moconá, únicos en su tipo por ser paralelos al cauce del río, agregan un plus de belleza y adrenalina a la visita.

El sector costero del río Uruguay en Misiones está poco explotado turísticamente y ofrece un entorno natural para aquellos que gozan de las actividades al aire libre, en ambientes rústicos.

 

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