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Escapadas

Una ventana al paraíso en Buenos Aires

Sierra de la Ventana tiene una historia de más de un siglo vinculada al turismo. Cómo aprovechar el encanto natural de su sistema montañoso y sus ríos y arroyos en una escapada al sur de Buenos Aires.

Por Pipi Yalour (Especial).

El sur de la provincia de Buenos Aires tiene un polo turístico cada vez más sólido, conformado por Sierra de la ventana y Villa Ventana, en un sistema montañoso de enormes paisajes y con numerosas y variadas actividades para disfrutar en un viaje.

Además, la localidad tiene una historia de más de un siglo, atravesada por el nacimiento de los ferrocarriles: el 17 de enero de 1908 se fundó Sierra de la Ventana en una aglomeración habitada por ingleses que trabajaban en la construcción que hasta un día antes se llamó Villa Tívoli Argentina.

La historia del lugar tuvo desde los orígenes un contacto con la actividad turística: en 1911 se inauguró el primer complejo hotelero de Sudamérica, el Club Hotel de la Ventana, con salón de fiestas, sala de música para conciertos, agua caliente y fría en todas las habitaciones, jardines, instalaciones deportivas y otras características de lujo. 

El 9 de julio de 1916, se realizó allí un festejo por los 100 años de la independencia argentina, con la presencia de personalidades de renombre como la infanta Isabel de Borbón, el príncipe Eduardo de Gales, el presidente de Brasil y políticos argentinos. 

De todos modos, la historia de este lugar tan emblemático, no fue feliz: en 1920 se cerró, años después volvió a abrir y actualmente se encuentra destruido. 

Una de las características más llamativas de Sierra de la Ventana es su cancha natural de golf, que sigue en funcionamiento: los primeros nueve hoyos se inauguraron en 1936; y los nueve restantes, en 1951.  

Caminatas y trekkings

El circuito del golf es un plan muy simple, y con poca dificultad para hacer en una hora. El recorrido tiene cuatro kilómetros, y durante la caminata uno tiene vistas tanto a la cancha como al río Sauce Grande. La recomendación es aprovechar la mañana o la tardecita, para contar con buena luz y apreciar mejor los paisajes.

Un plan para todo el día (pero con mayor nivel de dificultad) es la caminata hasta la Fuente del Bautismo en la estancia Cerro Colorado: es un paseo espectacular para personas con buen estado físico que disfruten de la naturaleza. El encuentro es a las 11, en la localidad vecina de Villa Ventana, y el descenso alrededor de las 19. En el medio, se realizan varias paradas para zambullirse en los piletones de agua y almorzar. Sólo es posible hacerlo con guía. 

En el parque provincial Tornquist hay varios atractivos: los cerros De la Ventana y Bahía Blanca. El primero reviste bastante dificultad técnica. Son seis horas de trekking para llegar a 1.134 metros sobre el nivel del mar, donde está “la ventana” que le da nombre a la zona: un agujero de ocho metros por 10 en la piedra. Hay opciones intermedias menos exigentes, como el sendero de los piletones naturales que dura dos horas y no requiere de tanto esfuerzo. 

Subir al cerro Bahía Blanca también dura dos horas y el esfuerzo físico es intermedio. Para ingresar al parque, hay que sacar turno online y completar una declaración jurada.

Probablemente, el cerro Tres Picos sea el más desafiante, y se ingresa a través de la estancia Funke. Si bien uno puede subir y bajar en el día, lo recomendable es pernoctar en los refugios y zonas de acampe. Allí se puede ver cada día el estado de los senderos y encontrar el formulario para inscribirse.

La recomendación es siempre llevar agua, protector solar y gorro, porque el clima puede resultar cómplice o ser estorbo cuando nos aventuramos a salir de trekking. 

Junto al agua

Por el pueblo pasan el arroyo San Bernardo y el río Sauce Grande, y en sus márgenes hay cuatro balnearios para disfrutar con amigos o familia. 

El dique San Bernardo es un balneario pequeño con espacios designados para utilizar como fogones. El agua suele ser cristalina y los adultos hacen pie incluso en la parte más profunda. Tiene árboles alrededor y sombra. Ojo, el parador sólo abre por la tarde. 

Después están El Dique, La Hoya, y Los Angelitos, a la vera del Sauce Grande. La Hoya tiene mucha sombra, mesas con bancos, sectores con agua cristalina y una cantina, ideal para pasar una tarde en familia.

En El Dique hay un sector designado para bañarse y nadar, y otro para usar los pedalines o kayaks que se alquilan. Alrededor hay carros de comida al paso. La mención especial se la lleva la bondiolita de cerdo que preparan en “El Torito”. 

Por último, Los Angelitos está al final del paso del río por el pueblo, en el barrio parque golf. Es especialmente popular a partir del mediodía: el ambiente es ameno, el agua tiende a ser calma y la vista muy bonita.

Regionales

Si uno visita Sierra de la Ventana, no puede dejar de aprovechar su gastronomía, e incluso llevar regalos regionales. Los Quesos de Campo Udi se consiguen en supermercados y almacenes. Producen sardo, fontina, paté gras, chubut, provoleta, entre otros. Se puede visitar el tambo e incluso comprar ahí. 

Además, la comarca tiene una muy buena oferta en términos de chocolatería. Los alfajores de chocolatería Sozzani y los de Mulquidú son exquisitos, y los más característicos del lugar.

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