Buscar Buscar Enviar por email Enviar por email Menu Menu Red de sitios Red de sitios Reloj Reloj Reloj Reloj Twitter Twitter WhatsApp WhatsApp Facebook Facebook Pinterest Pinterest Instagram Instagram Instagram Instagram Tumblr Tumblr Google+ Google+ Reproducir video Reproducir video Pausa Pausa Ver Ver Expandir Expandir Video Video Imagen Imagen Lista Lista Compartir Compartir Enviar Enviar Anterior Anterior Anterior Anterior Siguiente Siguiente Siguiente Siguiente Cerrar Cerrar Cerrar Cerrar Voy de Viaje Voy de Viaje En Familia En Familia En Pareja En Pareja Con Amigos Con Amigos Solos Solos En Avión En Avión En Auto En Auto Tips de Viaje Tips de Viaje Gastronomía Gastronomía Exóticos Exóticos Ciudades Ciudades Playas Playas Teens Teens Cuaderno de Viaje Cuaderno de Viaje Bus Bus Crucero Crucero Aventura Aventura
Escapadas

Un vistazo rápido a Salta, el corazón del norte argentino

La capital provincial es un punto estratégico para conocer diferentes paisajes de Salta, Jujuy y Tucumán. También es una joya colonial enclavada entre cerros con una riqueza cultural única.

Por Redacción Voy de Viaje.

Para quien no haya estado en Salta o para aquellos que hace mucho no la visitan, el impacto inicial es similar. Una nueva versión de la ciudad que funciona como nodo central de esa región natural y cultural bautizada como “norte argentino” tiene como protagonista al turismo nacional e internacional.

Sus calles, sus hoteles, su aeropuerto, su terminal de ómnibus y sus principales atracciones están atravesadas por diferentes lenguas que se cruzan en el murmullo colectivo cotidiano. Alemanes, franceses, españoles, estadounidenses y visitantes de nacionalidades varias tienen tanta presencia como cordobeses, porteños, neuquinos o misioneros. El ya clásico eslogan “tan linda que enamora” se traduce incesantemente, todos los días. Que Booking la haya nombrado como una de las 10 ciudades para conocer en 2020 no es casualidad.

Hacer base

Por su ubicación estratégica y su riqueza histórica, la capital salteña funciona como un punto de partida ideal para recorrer otras variantes del extremo norte del mapa nacional. Quien quiera ir a Jujuy y sus pueblos en plena Quebrada de Humahuaca, recorrer las viñas de Cafayate, o visitar San Miguel de Tucumán o Tafí del Valle tiene en Salta una excelente base de operaciones.

Y eso no es todo. Por su aeropuerto y su conexión aérea con Córdoba (tres aerolíneas vuelan actualmente la ruta: Flybondi, Jet Smart y Aerolíneas Argentinas), la ciudad en la que los taxis respetan los colores y el motivo general de la tradicional bandera roja oscura y negra que caracteriza a la provincia es un destino obligado para quienes estén buscando opciones fronteras adentro para las próximas vacaciones. Su clima fresco incluso en verano y su infraestructura hotelera, gastronómica y de entretenimiento constatan esa afirmación.

Sea como sea, si el plan es moverse desde la capital salteña y sólo hay disponibles pocas horas en la ciudad, se puede alcanzar a entender el encanto de esta perla apostada sobre y entre los cerros del Valle de Lerma. En apenas un día y medio, un vistazo rápido a Salta alcanza para vivir parte de sus principales atracciones, saborear sus comidas típicas y disfrutar de su encanto colonial.

 

Un plan posible

Todo arranca en el centro de la ciudad, más específicamente en la plaza 9 de Julio, la principal. De entrada, sus cuatro cuadras lindantes regalan una postal automática: las veredas están completamente abovedadas y constituyen un paseo único a nivel nacional. La iglesia Catedral corona el 360° visual con una imponencia majestuosa.

A unos metros de allí, sobre la calle Bartolomé Mitre se encuentra el Museo de Arqueología de Alta Montaña. Se trata de uno de los más sofisticados del país por su particular función: debe mantener las condiciones de temperatura de los famosos Niños del Lullaillaco, los tres cuerpos de niños incas que fueron encontrados en el volcán del mismo nombre y que se momificaron naturalmente al estar enterrados a 6.739 metros de altura desde algún momento entre fines del siglo XV y principios del XVI.

El recorrido guiado es apasionante por la historia de los tres protagonistas –un niño de siete años («El niño»), una niña de seis («La niña del rayo») y una joven mujer de 15 («La doncella»)–, el ajuar propio de la ceremonia y el marco social, cultural y religioso que la rodea. Es un paseo imperdible y emocionante, que paraliza los sentidos al momento de observar de cerca a una de las momias.

 

Las calles que rodean a la plaza principal son clave para entender la arquitectura salteña, que todavía hoy recicla y exhibe motivos coloniales en construcciones contemporáneas. Los balcones limeños de manera labrada y las iglesias de colores diversos (se destaca la Iglesia Nuestra Señora de La Candelaria de La Viña) confluyen en una identidad propia que se refuerza con el orgullo salteño a flor de piel de guías, comerciantes y demás actores de la atención al público.

A cien metros de la plaza 9 de Julio, en la esquina de Córdoba y Caseros, la panorámica de la Basílica Menor y Convento de San Francisco es una de esas fotos que hay que sacar sí o sí. Con el campanario más alto de América del Sur (54 metros) y un estilo colonial conservado a la perfección –la iglesia data de 1625–, es uno de los mayores atractivos estéticos de la ciudad, cuyo circuito de turismo religioso se compara con el que ofrece Córdoba en su capital y alrededores.

Tres cuadras hacia el sur, el parque San Martín (en verdad un conjunto de 12 plazas interconectadas) es un pulmón verde cercano al centro histórico que reúne a turistas en su feria y su laguna.

 

Allí también se encuentra la base del teleférico que asciende hacia el cerro San Bernardo. Con 1.500 metros de altura, la “cima de la ciudad” es la gran atracción natural de Salta y propone su mejor vista panorámica. Para quienes contemplen actividad física más específica, la subida al cerro es un circuito habitual de corredores y ciclistas. El complejo permanece abierto entre las 9 y las 18.30. El paseo en el teleférico tiene un precio de $ 500 por persona (menores entre 6 y 12, $ 300; adultos mayores, $ 330) en cada tramo y una opción es hacerlo hacia el final de la tarde, para observar el cielo previo a la caída del sol.

Un rato más tarde, la noche salteña tiene dos opciones básicas para “no errarle”. Por un lado, la tradicional calle Balcarce, donde está la famosa peña del boliche Balderrama y donde incluso un martes a la noche uno puede encontrar músicos tocando clásicos del folklore argentino cada 20 metros. Allí el menú tendrá un par de obligados: tamales en chala, empanadas, humita, locro, quesillo de cabra y dulce de cayote.

 

Para quienes dispongan de un poco más de tiempo, la cercana San Lorenzo es una opción para contemplar sobre todo en los meses de verano, cuando se convierte en un destino habitual para muchos salteños. Allí, a sólo 10 kilómetros del centro de la capital hacia el noroeste, el clima del valle se convierte en selva montañosa. Apenas un condimento más que agrega sazón a una ciudad que se consolida como uno de los destinos nacionales de mayor crecimiento en los últimos años. Está claro que tiene con qué.

2016. Todos los derechos reservados.
La Voz.