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Escapadas

Un viaje a Oriente en Buenos Aires

El Barrio Chino, en Belgrano, es un paseo ideal de fin de semana. Puestos callejeros, tiendas de feng shui y templos budistas se concentran en este sector, donde también se imponen los “tours nutricionales”.

Por Bibiana Fulchieri (Especial).

En el barrio de Belgrano, de unos 140.000 habitantes, conviven viejos caserones de tejas, altas torres, barrancas parquizadas y, a la altura de Juramento y Arribeños, un monumental arco con capitel de pagoda, custodiado por leones de piedra y globos rojos, que da la bienvenida al Barrio Chino de la ciudad de Buenos Aires.

La característica principal de este pintoresco sitio es su conglomerado de puestos callejeros, supermercados, restaurantes, tiendas de feng shui, templos budistas y otros atractivos, que dejan al alcance de la mano –y del bolsillo– productos variopintos de Oriente. Aquí, la gastronomía es un importante llamador para los visitantes, ya que puede conseguirse a cada paso chop suey, chow fan, y chow mein; mucho jengibre, curry y vino de arroz.

MÁS DATOS. Información útil para recorrer el Barrio Chino en Buenos Aires

Este sector –ubicado entre las calles Arribeños, Juramento, Olazábal, Montañeses y alrededores– tiene una vida propia que resulta interesante visitar, y es recomendable volver para el Año Nuevo chino (en febrero), cuando enciende sus farolas a pleno, estalla en petardos y pasea sus dragones. En esos festejos confluyen las comunidades china, coreana, vietnamita, japonesa y tailandesa afincadas en Buenos Aires.

Visitas guiadas saludables 

Los fines de semana son ideales para conocer este barrio capitalino, que llama la atención por la posibilidad de realizar compras muy variadas. En este sentido, las calles más comerciales son Juramento y Arribeños.

Los supermercados son surtidos y tienen precios convenientes; las casas de objetos decorativos se distribuyen por doquier y ofrecen vistosas curiosidades; pero lo que resulta más atractivo para muchos visitantes es la enorme oferta de alimentos naturales. Son muchos los negocios de este rubro esparcidos por el Barrio Chino. Por eso, lo ideal es sumarse a las visitas guiadas que hacen los especialistas en nutrición, a través de caminatas por las calles donde están localizados estos comercios.

Hacen falta un par de horas para realizar este trayecto por el barrio, donde se puede encontrar a granel cereales integrales como el arroz yamaní, mijo, avena, cebada y maíz; también azúcares y endulzantes naturales; salsas de soja; tofu; umeboshi (un tipo de ciruela); kuzu (una raíz); aceites; variedades de té y fermentos. Además existen otros “pseudo-cereales” como el trigo sarraceno, el amaranto y la quínoa, que es considerada un alimento de alto valor biológico. Y, por supuesto, hay legumbres como lentejas, porotos aduki, porotos negros, garbanzos, habas y arvejas.

Diana Berinstein (contacto: 011-47889901) es una de las pioneras orientadoras en estos “tour nutricionales” y especialista en recomendar cuidados de la salud basados en la milenaria cultura china. “El Barrio Chino tiene una gran oferta de alimentos y me permite mostrar y contar para qué sirve cada uno, qué propiedades ofrecen y cuánto nos beneficia la alimentación serotonínica, que regula el apetito y nos posibilita estar más armonizados a lo largo del día”, explica. El paseo resulta por demás entretenido y al final se realizan las compras.

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