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Escapadas

Trelew, millones de años por descubrir

Es el centro geográfico de la Comarca Península de Valdés, con varios atractivos propios y de los otros para disfrutar a pocos kilómetros, ya sea hacia la costa o tierra adentro.

Por Mario Rodriguez (Especial).

El larguísimo cogote del Patagotitán emerge como un periscopio sobre la meseta chubutense: la impresionante réplica del dinosaurio más grande del mundo –de 42 metros de largo y 76 toneladas– nos traslada en el tiempo. Y, en Trelew, el tiempo se cuenta en millones de años.

Invitados por el ENTRETUR (Ente Trelew Turístico) Voy de Viaje visitó la ciudad que cuenta con atractivos de lo más diverso.

El MEF (Museo Paleontológico Egidio Feruglio) es un centro de investigación científica y expone sus hallazgos, en una impactante muestra didáctica que nos lleva en su recorrido audiovisual desde los primeros habitantes de la Patagonia hasta el paleozoico. El fémur del Patagotitán hallado en la zona es el único fósil del MEF que se puede tocar, lo que permite experimentar la sensación de llevar 110 millones de años de historia en la mano. 

Toninas, elefantes y pingüinos

En el concurrido Puerto Rawson, a 25 kilómetros de Trelew, nos embarcamos para realizar el avistaje de las toninas overas. Este simpático delfín patagónico persigue a las embarcaciones dando saltos y zambullidas, representando un espectáculo natural para grandes, chicos y fotógrafos ansiosos por capturar alguna acrobacia. 

Fuera del agua, después de recorrer unos 50 kilómetros llegamos a la costa frente a la Isla Escondida. A este punto arriba, a partir de agosto, un importante número de elefantes marinos para reproducirse y mudar el pelaje. Se dividen en harenes, presididos por impresionantes machos que llegan a medir más de seis metros y pesar hasta cuatro toneladas, y está comprobado que estos animales son capaces de bucear hasta 1.500 metros en busca de alimento.

A 123 kilómetros de Trelew se encuentra el área natural protegida Punta Tombo, hogar de la mayor colonia de pingüinos de Magallanes del mundo. En el ingreso al predio se sitúa el Centro de Interpretación que ofrece, mediante maquetas, esculturas y reproducciones, la experiencia de los pingüinos en mar y tierra. Luego, y antes de iniciar el camino hacia la pingüinera, consejo de cronista: probar el choripán en lo de La Regina, perteneciente a la familia que cedió sus tierras para la creación de la reserva. Los pingüinos escarban sus nidos  bajo las matas achaparradas de la zona. En los senderos paralelos a la costa, perfectamente delimitados, es común cruzarse con los animalitos que van y vienen del mar, y la prioridad de paso es absolutamente de ellos. En un imponente entorno natural enmarcado por el mar turquesa, a partir de septiembre, más de 800.000 pingüinos patagónicos llegan para reproducirse y criar a sus pichones.  

Tierra adentro

Dándole la espalda al mar, iniciamos el recorrido por el fértil Valle Inferior del río Chubut. El paisaje cambia totalmente, con suaves ondulaciones verdes y varios canales de riego que permiten la producción de hortalizas, alfalfa y cerezos, entre otros cultivos.

Gaiman, a 15 kilómetros de Trelew, de innegables raíces galesas, cuenta entre otros atractivos con la primera casa del pueblo, conservada en su estado original. Construida en 1874 por David Roberts y su esposa Jemima Jones, nos permite conocer parte de la intimidad y costumbres de los primeros pobladores. Otros lugares para visitar: la hermosa y típica capilla Bethel, edificada en 1913, y el túnel del Ferrocarril Central Chubut, de 1914. Pero el ritual de té, acompañado por la famosa torta galesa y otras delicias, es el que acapara las preferencias de los visitantes.

A 20 kilómetros llegamos a Dolavon, “la ciudad de las norias”, una tranquila localidad atravesada por acequias de riego construidas por los galeses, que aún conserva las norias de la época. Allí se levantó en 1927 el primer molino harinero –hoy restaurado–, que provee la harina utilizada por el restaurante La Molienda para sus panes y pastas. Otro lugar muy interesante para descubrir es el edificio histórico de la Compañía Mercantil del Chubut.

Cruzando el puente sobre el río Chubut, a 16 kilómetros de Dolavon, aparece la comuna rural 28 de Julio, que con su denominación conmemora la fecha de llegada del Mimosa. Se trata de la embarcación en la que viajaban desde Liverpool más de 150 colonos galeses, quienes dieron lugar a los primeros poblados del Chubut.

En Trelew

La capilla Moriah, construida en Trelew en 1880, es la primera capilla protestante independiente de la zona y la única que tiene cementerio donde descansan los restos de muchos de los colonos llegados en el Mimosa; entre ellos Lewis Jones, fundador de la ciudad.

La historia del Hotel Touring Club comienza prácticamente con el pueblo. Si bien entre sus visitas destacadas está la del expresidente Julio Argentino Roca en 1899, unos años después llegarían los personajes que lo hicieron famoso: Butch Cassidy, Sundance Kid y Ethel Place, trío de reconocidos bandoleros norteamericanos. Una habitación temática sobre un patio interno del hotel incluye fotos, carteles con pedidos de captura y distintos elementos personales de los forajidos.

Bosque petrificado 

El origen de los restos de troncos petrificados del Bosque Florentino Ameghino se remonta en el tiempo 60 millones de años. En esa época, la Patagonia central estaba cubierta de grandes bosques y gozaba de un clima cálido y húmedo. Distintos estudios, hallazgos de restos de fósiles marinos y dientes de tiburón, y las ondulaciones marcadas en las rocas por el paso del mar, determinaron que el lugar era una playa marina cuya costa estaba a unos 40 kilómetros, cerca del actual dique Florentino Ameghino, por lo que se determinó que los árboles, hoy fosilizados, fueron arrancados por caudalosos ríos y arrastrados hasta este sitio. Una experiencia diferente y enriquecedora. Está ubicado a 100 kilómetros de Trelew y para visitarlo hay que contactarse previamente (bosquepetrificado.wordpress.com). 

 

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