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Escapadas

Salta premium

Advertencia: nota no apta para billeteras flacas. Si el lector gusta de soñar o programar un paseíto de alta gama por Cafayate, Colomé y Cachi, ensille nomas.

Por Gastón Ribba (Especial).

La economía es la ciencia más humana que existe. No aburrirá el cronista con definiciones y menos con supuestos. Ahora que las finanzas nacionales ponen brumas fronteras afuera, el viajero argentino vuelve a andar el país. No hay mal que por bien no venga. El que tiene posa sus ojos en exclusivas perlas, y el que no, sale con termo y reposera a despejar la mirada.

Salta es un cofre de joyas que hunden sus raíces más allá de los libros de historia. Es nuestra Lima allá en el Valle de Lerma. Invitado por Destino Argentina, una asociación privada que difunde nuestra oferta turística premium tranqueras adentro y afuera, este escriba pudo acceder a gotas de esa riqueza cultural.

DATOS ÚTILES. Información útil para pasear por Salta.

Puro lujo

Cafayate, para este cronista, era una promesa de muerte dulce en los versos de Horacio Guarany. Cantó para sus adentros Volver en vino mientras cruzaba la Quebrada de las Conchas hasta que, al entrar en el Anfiteatro, una falla entre las fallas, un músico andariego le cantó La montaña, de Luis Alberto Spinetta. Todas las músicas conducen a Salta, y hasta aquí la teoría y la poesía.

Vamos a suponer que el lector anda con la billetera gorda. El Grace Hotels de La Estancia de Cafayate es puro lujo. Tanto que la cadena sólo opera en destinos exclusivos de Grecia, África, Norteamérica y en La Dolfina de Adolfito Cambiasso. Ventanas a las viñas y a los terrenos que los pudientes pueden comprar con derecho a vino propio. Lindo Cafayate, pero lo bueno está más allá.

Pensado y sentido para la emoción

La Quebrada de las Flechas es pura potencia. Suelo marino milenario en verticales al cielo. El mejor lugar para darse una idea de la fuerza que elevó los Andes y la puerta a lo mejor del viaje.

La Bodega Colomé pone la vara muy alta. Posee el viñedo más elevado de mundo (3.111 msnm) y ofrece en degustación VIP su “1831” de seis fincas de entre 100 y 150 años, cocina de clase, un hotel boutique capaz de enamorar a las piedras y el Museo James Turrell de la Colección Donald Hess.

Mire, lector. Es muy difícil hablar de un lugar pensado y sentido para la emoción. Es uno de esos destinos que anulan el resto del viaje. Tres noches en Colomé con la experiencia del museo más sensorial disponible hoy en Argentina, calidez personal y profesional, excelentes vinos, mejor comida, confort y tranquilidad a granel, bien valen un viaje específico para los que ya tomaron contacto con Salta ciudad o el Noroeste.

La obra de James Turrell puede definirse como doma y folclore de la luz. No hay bastidores, no hay pigmentos, nada es material; sólo partículas de energía en el espacio. No se permite tomar fotografías porque todavía no se ha inventado la cámara que pueda captar la magia y tampoco se permite ingresar con niños porque la pérdida de la orientación y situación espacial puede ponerlos incómodos. Así de poderosa es la experiencia.

Este cronista fue testigo del inicio de un romance y se juega el caballo y la montura a que no hay mejor lugar en el país para que el amor haga de las suyas. Una conocedora del lugar llevó a un criollo medio engañado y, en menos de medio día, entre copas, paisaje y la hechicería científica de Turrell –astrónomo y matemático–, ya lo tenía de riendas. Los balcones a los viñedos, bordados con cuadros de lavanda bajo la luna, tienen un gualicho casi tan poderoso y prolongan el efecto.

 

La mejor época

La luna en los Valles Calchaquíes se asoma a eso de las cuatro de la tarde y se va al catre recién después de las nueve de la mañana. Ahí es cuando el viajero entiende a Yupanqui y brinda por él con la primera copa de la tarde o la última de la noche.

El clima es manso de día y arrecia por las tardecitas y las madrugadas y el mejor mes es marzo. Todo el sol en los adobes y todo el verde en los espalderos, los cerros vibrantes de colores después de las lluvias, los ríos llenos, el fruto del vino que espera la cosecha y olor a comino, pimientos y alfalfa en el aire. Agende.

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