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Argentina

Nadar con lobos

Si al principio se plantean algunas dudas para participar, cuando los buzos se hacen al agua, el instructor da indicaciones que permiten atraer a los más pequeños de la colonia.

Por Redacción LAVOZ.

Una experiencia fascinante comienza en el centro de Puerto Madryn, donde el viajero en la playa se viste con un traje de neoprene, abrigo indispensable para sumergirse en el mar en estos meses.

Minutos después, una lancha de dos motores lo conduce hasta Punta Loma donde se asienta una colonia de lobos marinos de un pelo para interactuar con ellos.

Si al principio se plantean algunas dudas para participar, cuando los buzos se hacen al agua, el instructor da indicaciones que permiten atraer a los más pequeños de la colonia. Los lobitos se echan al mar y comienzan a sentirse atraídos por los forasteros. Para saciar su curiosidad, empiezan a nadar en torno de los enmascarados de trajes negros. Acaso no entiendan quiénes son los visitantes, pero les resulta llamativa su presencia. 

Esto permite que los buzos pueden interactuar con ellos, ya sea mirándolos en profundidad con snorkel, tocándoles el lomo y hasta recibiendo una caricia. No tiene comparación con otras experiencia pero es lo más parecido al vínculo que se genera con una mascota, pero en el agua y con un animal al que jamás podremos acercarnos en condiciones normales. 

Los niños que viven la experiencia se sienten como peces en el agua y los adultos no dejan de disimular la emoción de las lágrimas. La magia del contacto con animales se prolongará durante mucho tiempo.

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