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El mundo miró al cielo desde San Juan

La provincia fue uno de los escenarios privilegiados para observar el eclipse con totalidad de sombra y mayor duración.

Por Cecilia Mansilla (Especial).

El fenómeno astronómico del año prometía ser un verdadero espectáculo, cuando el 2 de julio la Luna se interpusiera entre el Sol y la Tierra, y se volviera de noche en pleno día. Por eso, disfrutar de la totalidad de sombra del eclipse solar movilizó a miles de turistas nacionales y extranjeros, aficionados a la astronomía y profesionales de la materia en busca de los mejores lugares para la observación.

San Juan se ubicó en la franja de sombra total, ofreciendo puntos privilegiados para presenciar el fenómeno. Esta provincia es uno de los mejores sitios para realizar turismo astronómico, ya que, con casi 300 días de sol al año, tiene los cielos más diáfanos.

El escenario

Bella Vista, una pequeña localidad situada en el departamento Iglesia, en el noroeste de la provincia, se ubicó en la línea de máxima duración, lo que la convirtió en quizás el mejor lugar para la contemplación.

Por esos días, su tranquilidad se vio interrumpida por el arribo de turistas, que con mucha anticipación habían reservado alojamiento. Para recibirlos, el Gobierno de San Juan montó un predio de observación pública (hubo además otros en Mogna, Chucuma, San Agustín, Chimbas y Villa Nueva), aunque también hubo espacios privados.

Vivir el eclipse en Bella Vista fue una experiencia única e irrepetible.

El predio en las afueras de Bella Vista estaba muy bien organizado: estacionamiento, patio gastronómico, foodtrucks, cervezas, artesanías y productos regionales (como dulces, vinos orgánicos, aceites de oliva, alfajores, etc.), sector de avistaje con telescopios, escenario central con música y transmisión en vivo de las etapas del eclipse. Las actividades se desarrollaron en un marco paisajístico ideal, rodeado de vegetación y con la Cordillera de los Andes a lo lejos.

Al acceder al predio, una larga fila indicaba que allí entregaban anteojos para ver el eclipse con protección. También en el ingreso, unas letras corpóreas que marcaban el hashtag del evento: #EclipseSanJuan. Era el lugar para la postal del día.

Cuando se hizo de noche

La jornada se tornó calurosa, con un sol radiante. Los asistentes se acomodaron a lo largo del predio en sus reposeras, haciendo picnics, tomando mates y disfrutando de las propuestas de los foodtrucks.

Recorrer el predio era también conocer historias, y sin dudas el sector de avistaje de telescopios fue uno de los lugares donde se dieron más charlas.

Ahí estuvieron, por ejemplo, especialistas como el físico y docente jubilado de la Universidad Nacional de Salta Elvio Alanís, que llevó su propio telescopio; aficionados como Manuel, un comerciante de San Juan; y turistas como el francés Florian o una señora con la bandera rusa que aseguraba que había ido “por hobby”. También estaban los “mochileros astronómicos”, dos venezolanos que conjugan viajes y astronomía mientras recorren Sudamérica.

Minutos previos a la totalidad del eclipse, la temperatura comenzó a descender. Se empezó a percibir una sombra que no era la luz de un típico atardecer, sino una que hacía ver el ambiente grisáceo. El Sol estaba sobre la cordillera, y la sombra que avanzaba mientras la Luna se anteponía desdibujaba las cumbres nevadas de las montañas, que pasaban del blanco al azul.

La oscuridad era cada vez más evidente, y cuando el eclipse alcanzó la totalidad fue un instante mágico: el día se hizo noche por dos minutos y medio y hasta se pudieron ver las estrellas. El público estalló en aplausos; el anillo estaba ahí. A algunos incluso se les escaparon lágrimas.

Y es que ninguno de los presentes volverá a ver un evento similar, porque recién se repetirá dentro de unos 300 años.  

Atardecer de un día eclipsado

Todavía se podían ver los últimos rayos de sol antes de que se ocultara detrás de la cordillera cuando se comenzaron a escuchar los acordes del primer tema que cantó Fernando Ruiz Díaz (ex Catupecu Machu, actual Vanthra). La gente disfrutó del acústico en pleno atardecer.

Ruiz Díaz grabó junto con estudiantes de la Escuela de Cine un video con imágenes captadas en la jornada, acompañado por imágenes de paisajes y música propia. Será utilizado para promocionar a la provincia como Capital del Turismo Astronómico.

Este evento mostró Argentina al mundo. Desde San Juan, el mundo miró al cielo.

 
 
 
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El pasado de la Tierra 

El Parque Provincial Ischigulasto, también conocido como “el Valle de la Luna”, permite conocer 2.500 años de historia en un mismo lugar. Se recomienda hacer el circuito de cinco estaciones para recorrer las geoformas, el museo de sitio y dejar volar la imaginación mientras se contemplan los coloridos cerros. La entrada al parque cuesta $ 450.

Contiguo a Ischigualasto, el Parque Nacional Talampaya, en La Rioja, es otra buena opción. Una travesía en 4x4 lleva a los visitantes por cañadones rojizos, que adquirieron distintas formas por la erosión del agua y el viento. Además, en pleno recorrido se pueden disfrutar productos regionales como aceitunas, pasas de uva y vino torrontés. Un plus: para llegar desde Jachal se recorre parte de la ruta 40. Entrada: $ 180. Excursión Experiencia Cañón de Shimpa Aventura 4x4: $ 1.570.

Otros lugares para realizar turismo astronómico 

-En el Parque Provincial Ischigualasto se puede hacer el Circuito con Luna Llena. Caminar por las grises arenillas iluminadas por la luz de la luna es lo más parecido a estar en la superficie lunar. Dicen que está tan claro en ese momento que hasta se podría leer un libro, además de disfrutar de un cielo lleno de estrellas.

-El Parque Nacional El Leoncito, ubicado en el departamento Calingasta, alberga dos estaciones astronómicas abiertas al público: el Complejo Astronómico El Leoncito (Casleo) y el Observatorio Astronómico Carlos Ulrico Cesco (Cesco). En el Casleo, además de un telescopio de 40 toneladas, se exhibe una colección de fotos del cometa Halley tomadas en 1986.

-En el Observatorio Félix Aguilar (instituto de investigación dependiente de la Universidad Nacional de San Juan) funciona un Telescopio Ecuatorial Steinheil. Ofrece un programa de visitas guidas y conferencias educativas. Está en avenida Benavidez 8175 Oeste, Chimbas.

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