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Escapadas

Motivos por los cuales recorrer San Telmo y hacer una caminata por cinco siglos

San Telmo es uno de los barrios más antiguos y tradicionales de Buenos Aires. Sede del casco histórico y de muchas tanguerías, su encanto cautiva a propios y a extraños.

Por Bibiana Fulchieri (Especial).

Para llegar al corazón de San Telmo, la plaza Dorrego, nada mejor que hacerlo caminando por su arteria más vital, Defensa. Desde esta calle le tomaremos el pulso al barrio más pequeño de la ciudad de Buenos Aires, uno de los más antiguos y emblemáticos a la hora de conocer la historia fundacional del Río de la Plata.

El mejor plan es tomar Defensa, a la altura sur de la Plaza de Mayo, y enfilar despacio por sus empedrados, con los cinco sentidos alerta y dispuestos al asombro permanente ante esa profusa amalgama de arquitectura, gastronomía, artesanías, baile, música, bohemia, antigüedades, arte y librerías.

Los domingos, esta calle -llamada así por haber servido de contención a las invasiones inglesas- se transforma en una peatonal de más de 10 cuadras, ocupada de acera a acera por puestos de artesanías diversas. A su vez, la franquean otras aceras igual de imperdibles para hacer un alto y admirar los monumentos históricos nacionales.

Los domingos, San Telmo es un verdadero hormiguero de gente. (Bibiana Fulchieri)

Como la casona Altos de Elorriaga, en Alsina, famosa por su esquina sin ochava y por ser una de las primeras construcciones de la ciudad con dos plantas. Muchas residencias que pertenecieron a familias tradicionales fueron abandonadas ante la amenaza de la fiebre amarilla, allá por 1871, dando lugar a los famosos conventillos de inmigrantes. La Basílica de San Francisco, la Parroquia de San Roque y la farmacia La Estrella completan el atractivo en cada ángulo.

Al llegar a la calle Belgrano, emerge el Convento de Santo Domingo con la Basílica Nuestra Señora del Rosario, construida en 1783. En su atrio yace el imponente Mausoleo del General Belgrano, del escultor italiano Ettore Ximenes.

Dos imperdibles: mercado y feria

Más adelante, sobre la calle Chile, se empieza a concentrar la mayor cantidad de paseantes que hacen cola para un ritual: fotografiarse en la escultura de Mafalda, sentados junto a ella en un banco y acompañada por Susanita y Felipe, los personajes inolvidables del dibujante Quino, quien fue un vecino del barrio.

La oferta gastronómica en esta zona es masiva. Hay platos para degustar al paso, como panes rellenos, churros, arepas y tacos. También se puede comer en los restoranes tradicionales de comida criolla (el imbatible bife de chorizo con fritas sigue liderando la lista de los más pedidos) o en sofisticados bistró de platos exóticos con carnes autóctonas de ñandú o jabalí. Las cervecerías artesanales y las muy de moda vermuterías completan la carta.

No se puede dejar de visitar el Mercado de San Telmo, que impresiona con su arquitectura. (Bibiana Fulchieri)

Dejando atrás esa esquina, otro lugar invita de manera muy tentadora a descubrir los orígenes de la ciudad. Previo pago de una entrada, se pueden explorar los túneles de un edificio del siglo XIX. Se trata de las ruinas de Zanjón de Granados y de la Casa Mínima, una maravilla de 2,5 metros de ancho y 13 metros de profundidad.

A la altura de Defensa y Carlos Calvo, el Mercado de San Telmo es la visita obligada del barrio. Se trata de un edificio de gran tamaño que data de 1891, construido por un arquitecto pionero, Juan Buschiazzo. No se puede abandonar el lugar sin antes hacer una pausa y mirar hacia el techo para contemplar la altura y el diseño de su cúpula de vidrio y metal. Los puestos de este mercado van desde productos frescos, comidas criollas, dulces y confituras típicas, hasta antigüedades y productos modernos.

El palacio de las antigüedades

El paso tranquilo y firme no debe detenerse hasta Plaza Dorrego, un espectáculo a cielo abierto que deja boquiabierto a todo visitante por la abundancia de antigüedades en porcelana, cristal, encajes, plata y cobre, libros, pinturas y fotografías. Lo que se esté buscando, seguro allí se encontrará.

De 10 a 17, los puestos ocupan la plaza por adentro y por afuera. Sobre las calles aledañas, el espacio se disputa con barcitos de picadas con cerveza o parrilladas con Malbec. Esa es la mejor ubicación para disfrutar de espectáculos callejeros, como los que protagonizan las parejas de milonga o los jóvenes bandoneonistas que se animan a un tango más osado.

Aquello que se busque, sin dudas en San Telmo se consigue. (Bibiana Fulchieri)

Estatuas vivientes, tarotistas, videntes, malambeadores, orquestas típicas y la comunidad afrodescendiente con sus llamadas de tambores completan la diversa oferta del lugar.

Esta feria tiene fama internacional. Nació en 1970, como propuesta del mítico arquitecto José María Peña, quien vio la necesidad de poner en valor a este barrio.

Datos útiles para una escapada a Buenos Aires

El tango, infaltable en el barrio que resguarda tanta historia. (Bibiana Fulchieri)

Cómo LLEGAR.

Córdoba-Buenos Aires, en micro, desde 1.800 a 3.600 pesos ida y vuelta. Vuelos low cost desde 1.600 pesos. Para llegar a San Telmo, desde Estación Plaza de Mayo, en la línea A del Subte. En colectivo, el 22 y 29.

Cuándo IR.

Cada época del año tiene su encanto especial. En otoño, la luz y el color de los árboles favorecen el entorno. Durante los días de semana es más tranquilo para visitar sitios históricos y ver el movimiento del barrio y sus habitantes. Los domingos, en la Feria de plaza Dorrego, es aconsejable transitar y comprar después de las 14. Antes, la multitud dificulta un poco el movimiento. Se aconseja cuidar los efectos personales.

Dónde COMER.

Hay una gran variedad de opciones para todos los gustos y presupuestos. En los barcitos de calle Chile hay menú de bife de chorizo con papas por 370 pesos. En el Mercado de San Telmo está El Hornero, que ofrece media docena de empanadas de carne por 330 pesos. En la tradicional pizzería Pepin, combo grande muzza y fainá a 600 pesos. Los lugares que están más de moda: Pulpería Quilapán, Los Infernales y Café San Juan, cuya especialidad son los tragos y su vermutería.

ALOJAMIENTO.

Hay una amplia variedad de hostels, desde los 800 pesos, y una gran gama de intermedios. Frente a la Plaza Dorrego, el selecto Anselmo Curio Collection by Hilton, a partir de los 7.062 pesos. Bohemia Buenos Aires Hotel, desde los 1.800 pesos.

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