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Monasterios: una alternativa para estas vacaciones

Los conventos, ubicados en varias provincias argentinas, se presentan como una opción al tradicional descanso, aunque dedicados totalmente a la oración y a los oficios.

Por Julieta Bilik (Especial).

La pandemia cambió la manera en la que entendemos y nos relacionamos con el mundo. Para muchos, la fe y la espiritualidad resultaron aliados claves para sobrellevar la incertidumbre y angustia que la propagación del coronavirus causó a nivel mundial. Es por eso que a la hora de pensar en sus vacaciones, muchos están buscando alternativas. Alojarse en un monasterio, retirado de la conglomeración, austero y dedicado a la oración, puede resultar una opción para aquellos que son creyentes y buscan recogimiento.

Dispersos en varias provincias argentinas, dependen de la Conferencia Episcopal y suelen ofrecer estadías de hasta cinco noches para lo que ellos definen turismo espiritual. Muy lejos de parecerse a hoteles o spas, son lugares dedicados al rezo en los que reina el silencio y la rutina. Ofrecen pocas plazas, por lo que hay que reservar con varios meses de anticipación, y al recibir huéspedes los invitan a participar de los oficios.

Para saber: Parque temático Brochero Santo 

Claudia Boente, quien trabaja desde hace varios años en la Subsecretaría de Desarrollo Estratégico del Ministerio de Turismo y Deportes y referente técnica en turismo religioso, define a los monasterios como sitios de encuentro profundo con Dios y con los demás. Y aclara que, por el momento, aunque la mayoría de las hospederías monacales están cerradas debido a las condiciones sanitarias, es posible que reabran en los meses de verano. Además, cuenta que casi todos los monasterios cuentan con pequeños locales en los que venden productos artesanales y oratorios públicos que se pueden visitar en paseos diurnos.

Abiertos a la comunidad

La Abadía del Niño Dios, a tres kilómetros de Victoria en Entre Ríos, fue el primer monasterio benedictino de Hispanoamérica y su fundación data de 1899. Es el único convento que está abierto todo el año y recibe hombres y mujeres, incluso para Año Nuevo y Navidad.

En Tucumán le piden al huésped que vaya dispuesto a un encuentro consigo mismo y con Dios. (Monasterio Cristo Rey)

Además de hospedería, la abadía es un centro de peregrinaciones donde confluyen visitantes de diversos lugares del país, especialmente los domingos, a quienes se brinda atención espiritual y religiosa y se ofrece una visita por las partes externas del monasterio a cargo de monjes y guías. Los que llegan son invitados a orar y, si es domingo, a participar de la misa que comienza a las 10.

También cuenta con una casa de retiro, además de un espacio de venta de miel, jalea real, quesos, polen, propóleos, dulce de leche y licor monacal único en Argentina realizado con una receta que data de hace cuatro siglos, avalada por la calidad que impone la espiritualidad de los monjes benedictinos, hecha de oración, silencio, paciencia y sabiduría.

El monasterio benedictino Santa María de Los Toldos, en Buenos Aires, tiene 24 habitaciones y según explican sus autoridades es un lugar apto para el silencio, la reflexión y la oración en el marco de una experiencia espiritual. Cada huésped dispone de una habitación con baño y la estadía no puede superar los seis días.

Para el mantenimiento y financiación de las diversas actividades de la comunidad monástica venden libros, medallas, material audiovisual y quesos.

Para el mantenimiento y financiación de las diversas actividades de la comunidad, en los monasterios venden libros, medallas, material audiovisual y alimentos, entre otras cosas. (Monasterio Santa María de Los Toldos)

Partiendo de leche producida en el tambo del monasterio, libre de brucelosis y tuberculosis y bajo estrictas normas de calidad e higiene, se elaboran quesos de pasta semidura y dura, saborizados y pategras sin sal.

En la localidad bonaerense de Azul se encuentra el monasterio trapense Nuestra Señora de Los Ángeles, formado por una comunidad de monjes contemplativos que dedican su vida a la oración, a la devoción de la Virgen María y al trabajo. Entre las tareas que desarrollan se incluyen la agricultura, la ganadería y la artesanía. Los monjes elaboran miel natural, té digestivo, alfajores, muebles para uso local y artículos religiosos que comercializan para lograr su sustento.

Cuenta también con hospedería. Se trata de una casa dividida en dos sectores independientes: cuatro habitaciones dobles para matrimonios y siete habitaciones simples para hombres o mujeres. Todas cuentan con calefacción, agua caliente, salas de estar, cocinas y comedores. El precio que cobran por día incluye la comida, aunque no cuenta con conexión a Internet ni se permite el ingreso de menores de 12 años. Los retiros que proponen son personales y sin conferencias establecidas. Cada huésped elige su propia forma de aprovechar el tiempo, siempre invitado a participar de la misa diaria y de los oficios litúrgicos.

Para agendar: las iglesias de la ciudad 

La Abadía de Santa Escolástica, en Victoria, Buenos Aires es una comunidad monástica que también abre sus puertas y ofrece encuentros, reflexiones o clases sobre temas bíblicos, litúrgicos y de espiritualidad. Su modalidad es la de un retiro espiritual en el que proponen a sus huéspedes vivir al ritmo de la vida monástica. El hospedaje cuenta con cuartos habitaciones individuales y baño privado. Reciben grupos de hasta 25 personas o, si la opción es pasar el día, hasta 30.

La abadía San Benito fue fundada en 1914 por la Abadía de Santo Domingo de Silos (Burgos, España) y estuvo en la ciudad de Buenos Aires hasta 1973, cuando inició su traslado a su actual ubicación, en el pueblo de Jáuregui, cerca de Luján. Si bien cuenta con albergue, ofrece muy pocas vacantes. Lo ideal es ir a pasar el día para conocer su oratorio abierto a visitas y la santería donde los monjes ofrecen sus productos monacales: dulces, miel y conservas.

El monasterio Cristo Rey, en El Siambón, Tucumán, es un monacato benedictino que, siguiendo la tradición evangélica, también recibe huéspedes y fieles en sus servicios litúrgicos diarios. Ellos explican que al huésped se le pide, ante todo, que vaya dispuesto a un encuentro consigo mismo y con Dios. Para ayudarlo en ese doble encuentro, el monasterio ofrece un clima de silencio y oración. No se le dan pláticas, propias de ejercicios espirituales, pero sí la posibilidad de un esclarecimiento en sus dudas y, por supuesto, la oportunidad del sacramento de la reconciliación. También se requiere puntualidad, llevar sábanas, toallas y elementos personales, incluido despertador y linterna por los posibles cortes de luz.

En Tucumán le piden al huésped que vaya dispuesto a un encuentro consigo mismo y con Dios. (Monasterio Cristo Rey)

Una característica del edificio, además de su emplazamiento rural, son las pinturas sobre piedra de Juan Antonio Ballester Peña, un destacado artista argentino reconocido por su producción de arte sacro.

El monasterio Nuestra Señora del Paraná, en la Aldea María Luisa, provincia de Entre Ríos, está integrado por monjas benedictinas y fue fundado en 1987. Cuenta con una santería y una dulcería y se abre al público para el rezo en las horas litúrgicas y para la eucaristía.

Datos útiles

Turismo religioso. En la nueva normalidad, los monasterios son para el turismo de fe una alternativa a las propuestas multitudinarias.

Abadías. La mayoría de las que existen en Argentina son de la orden de los benedictinos. Cada una tiene su particularidad, tanto en el servicio para el turista como en las características litúrgicas, pero todas se presentan como un ambiente austero dedicado a la oración.

Reservas. No existe un circuito de monasterios para turistas. Las visitas hay que organizarlas con información previa de cada convento o el asesoramiento de las autoridades nacionales.

Consultas. El Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación brinda asesoramiento en turismo religioso. E-mail: cboente@turismo.gob.ar.

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