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Mil opciones para disfrutar de la nieve en Ushuaia

La ciudad nos recibe con las últimas nevadas de la temporada. Si bien el cerro Castor concentra la atención en torno al esquí y el snowboard, hay muchas otras alternativas.

Por Mario Rodriguez (Especial).

Con un aterrizaje inusualmente tranquilo –suele sacudirse de lo lindo–, llegamos directamente desde Córdoba al Fin del Mundo. Ya en el centro, elijo el chocolate con churros “para llevar”, pasear y ver vidrieras. Los coloridos equipos para nieve y bajas temperaturas en los negocios y en las veredas indican que la temporada está viva. 

Nieve sin esquíes

Llanos del Castor, a 23 kilómetros de Ushuaia por la ruta 3, ofrece un combo de actividades para tomar contacto con la nieve. “Breve pero muy intenso”, dice la tana sobre el circuito al bajarse del trineo, mientras los perros piden otra vuelta. La moto de nieve es otro plato fuerte. El recorrido, más largo que el de los trineos con perros, atraviesa un tupido bosque entre curvas, subidas y bajadas.

Después llega la hora del trekking. Con raquetas para no enterrarnos en la nieve se hace una divertida caminata guiada que incluye docencia, juegos, guerra de bolas de nieve y armado de muñecos. Estos últimos son los preferidos de los brasileros.

DATOS ÚTILES. Información útil para una escapada a Ushuaia.

Para el final queda el verdadero plato fuerte: cordero fueguino –cuidado, que si lo confundís con el patagónico te quedás sin postre–. La previa a semejante banquete y para calentar el cuerpo es una sopa de verduras.

Dato al margen: una versión no confirmada cuenta que Di Caprio, en su paso por estas tierras durante la filmación de El Renacido, probó una sopa y le gustó tanto que su madre volvió al día siguiente y pidió la receta. Ni lerdos ni perezosos, hoy sus autores la ofrecen en la carta como “Sopa Di Caprio”, o algo por el estilo.

 
 
 
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Nieve con esquíes

El centro de esquí Cerro Castor, a 26 kilómetros de Ushuaia también por ruta 3, ofrece la mejor calidad de nieve y la temporada de esquí más larga de los centros invernales de Argentina, debido al clima y a su ubicación geográfica. De junio a octubre pueden utilizarse sus pistas, elegidas incluso por equipos de competición europeos en contratemporada para seguir con su entrenamiento. El centro cuenta con medios de elevación y maquinaria de última tecnología para la generación de nieve artificial.

En el complejo también hay instructores que dictan clases particulares y colectivas para todas las edades, guardería para bebés desde los tres meses y jardín de nieve para niños de hasta 6 años. Se suman además pista de patinaje, shopping de montaña, restaurantes y cabañas.

Cruce de los Andes

Con la excursión “Cruce de los Andes”, después de recorrer 60 kilómetros por la ruta 3 en una Defender 4x4 equipada con pico, pala y motosierra, llegamos al Paso Garibaldi, punto panorámico desde donde se ven los lagos Escondido (cuando está despejado) y Fagnano. Unos kilómetros más adelante abandonamos la ruta para iniciar un sinuoso recorrido por caminos que incluyen hielo, nieve y barro.

“Somos cuatro. Si nos encajamos, ella maneja y los tres hombres pechamos”, sentencia el piloto/guía. Pero no es necesario. Árboles caídos y diques de castores congelados se suman al paisaje hasta llegar al lago Fagnano.

Luego de recorrer parte de su costa, reingresamos al bosque, donde iniciamos el trekking que nos llevará hasta el refugio frente al lago Escondido. Después del asado, una pareja de zorros grises nos visita mientras el repetido toc-toc de los carpinteros gigantes acompaña el regreso.

 
 
 
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Una publicación compartida de Mario Rodriguez (@mariopescadofresco) el30 Ago, 2018 a las 4:00 PDT

Por el Beagle

Por la mañana nos embarcamos en un catamarán para recorrer el Canal de Beagle. El paseo desde la bahía de Ushuaia ofrece otra perspectiva de la ciudad con los Andes a sus espaldas. Después de un breve recorrido, la embarcación se detiene en la Isla de los Pájaros, donde se pueden avistar cormoranes reales, gaviotas, ostreros y palomas antárticas, entre otras especies.

El circuito nos lleva ahora hasta la Isla de los Lobos, con un importante asentamiento de lobos marinos de uno y dos pelos. El punto más lejano del viaje es el faro Les Eclaireurs –no confundir con el Faro del Fin del Mundo, que se encuentra en la Isla de los Estados–.

Allí emprendemos el retorno para desembarcar en la isla Karelo, antiguamente habitada por los yámanas, y a mí me cuesta imaginar un lugar más inhóspito para vivir. Iniciamos una caminata que se trunca por una repentina nevada. Lluvia, viento, nieve y sol nos acompañan en las tres horas del paseo; algo normal en el caprichoso clima de Ushuaia.

 
 
 
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Una publicación compartida de Mario Rodriguez (@mariopescadofresco) el28 Ago, 2018 a las 3:58 PDT

Temporada de 365 días

La visité anteriormente en verano. Le confieso en vuelo a mis compañeros de viaje que la nieve no es lo mío, que a los inmensos bosques los prefiero verdes y oscuros y que a los ríos me gusta verlos correr antes que congelados. Pero esta Ushuaia blanca, de árboles pelados y ríos quietos, derrumba cada uno de mis prejuicios.

Ushuaia siempre está de temporada. Cuando se termina la nieve y aumenta la temperatura, las motos se cambian por cuadris y los esquíes por calzado de trekking; los árboles se visten y los ríos corren. El Beagle y los corderos siempre están.

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