Buscar Buscar Comentar Comentar Enviar por email Enviar por email Menu Menu Red de sitios Red de sitios Reloj Reloj Reloj Reloj Twitter Twitter WhatsApp WhatsApp Facebook Facebook Pinterest Pinterest Instagram Instagram Instagram Instagram Tumblr Tumblr Google+ Google+ Reproducir video Reproducir video Pausa Pausa Ver Ver Expandir Expandir Video Video Imagen Imagen Lista Lista Compartir Compartir Enviar Enviar Anterior Anterior Anterior Anterior Siguiente Siguiente Siguiente Siguiente Cerrar Cerrar Cerrar Cerrar Voy de Viaje Voy de Viaje En Familia En Familia En Pareja En Pareja Con Amigos Con Amigos Solos Solos En Avión En Avión En Auto En Auto Tips de Viaje Tips de Viaje Gastronomía Gastronomía Exóticos Exóticos Ciudades Ciudades Playas Playas Teens Teens Cuaderno de Viaje Cuaderno de Viaje Bus Bus Crucero Crucero Aventura Aventura
Escapadas

La perla negra de la Quebrada de Humahuaca

Como una tiara de perlas, los pueblos que integran la Quebrada de Humahuaca son uno de los tesoros de Jujuy. Destaca Purmamarca, fiel vigía del cerro de los Siete Colores.

Por Patricia Veltri (Especial).

Jujuy se divide en cuatro regiones bien diversas: valles, quebrada, puna y yungas. La Quebrada de Humahuaca es un valle montañoso que se extiende por 155 kilómetros de longitud y está atravesada por el río Grande. Comprende Volcán, Tumbaya, Purmamarca, Maimará, Tilcara, Huacalera, Urquía, Humahuaca, Tres Cruces y Santa Ana. El total es Patrimonio de la Humanidad y Paisaje Cultural. La altura supera los 2.000 metros sobre el nivel del mar y la zona apenas manifiesta la intervención del hombre en sus casas bajas de adobe que se mimetizan con el color de la tierra. Las montañas, en cambio, parecen pintadas en franjas horizontales formando guardas donde predominan los rojizos. La vegetación se caracteriza por cardones que alcanzan dimensiones para el asombro.

En ese contexto, Purmamarca asoma como un estallido multicolor que aportan los tejidos de teñidos estridentes en exhibición permanente. Alrededor de la plaza central, al aire libre, se ubican puestos de ventas de prendas de vestir en lana, como por pantuflas, mantas, adornos y amuletos del estilo de las muñecas quitapenas, que según la creencia popular deben guardarse bajo la almohada para que en los sueños ahuyenten los males del alma. También se ven artesanías realizadas en cardón que quedan con el aspecto de una madera blanda de color marrón claro.

Pueblo peatonal

En lengua aymara, pueblo originario, Purmamarca significa “pueblo de la tierra virgen”. Pese a sus 500 habitantes y ubicación, recibe turistas de todo el mundo que llegan por cuenta propia o en micros con grupos que arriban desde las siete de la mañana hasta la noche, en forma constante, día tras día. De allí que surgiera en 2016 la iniciativa de convertirlo en pueblo peatonal tomando como modelo a La Cumbrecita, localidad pionera del Valle de Calamuchita. Aunque no existe aún un estacionamiento obligatorio rentado –es libre en la periferia del pueblo–, el ancho de la calle de acceso está atravesado por una cadena agarrada en sus extremos a postes donde dice “peatonal”. 

Se trata de un pueblo que perfectamente se puede recorrer a pie. Sus atractivos principales quedan en torno a la plaza: los puestos de artesanías y souvenirs (que incluyen comestibles como queso de cabra y salame de llama); el Cabildo; la iglesia consagrada a Santa Rosa de Lima, que según un grabado en la fachada la original podría ser de año 1648, aunque la construcción actual dataría de 1778/1779; y un algarrobo de más de 600 años que guarda parte de la historia: allí el último cacique de los Purmamarcas, Viltipoco, recibió con un vaso de chicha (aguardiente de caña) al primer evangelizador español. Por las callecitas estrechas, subiendo unas escalinatas en la montaña, se accede a una vista panorámica del pueblo y a un ángulo de visión que se topa cara a cara con el cerro de los Siete Colores, como un broche de diamante que cierra la tiara de perlas.

DATOS. Información útil para visitar Purmamarca.

Tren Turístico Quebrada de Humahuaca

En el marco del Encuentro Federal de Calidad y Formación para una Gestión Turística Sustentable que tuvo lugar en San Salvador de Jujuy el 19 de mayo pasado, el ministro de Turismo de Jujuy, Carlos Oehler, anunció el proyecto del Tren Turístico Quebrada de Humahuaca. Se trata de recuperar el trazado que existía hasta su desaparición en la década de 1990.

Para ello ya están en ejecución las primeras obras desde la localidad de Volcán y se ven los carteles viales de anuncio y maquinaria a la vera de la ruta nacional 9 a la altura de Tumbaya. Según adelantó el ministro Oehler, el proyecto se divide en tres etapas. El primero iría de Volcán a Humahuaca; el segundo se prolongaría hasta La Quiaca y el tercero empalmaría con los ferrocarriles boliviano y peruano. “De este modo, alcanzada su totalidad, se trataría de una propuesta única que abarcaría tres Patrimonios de la Humanidad (Quebrada de Humahuaca; Salar de Uyuni, lago Titicaca, La Paz; Machu Picchu). Se trata de una inversión que alcanzaría los U$D 500 millones; recomponer el trazado desde Palpalá (13 kilómetros al sur de San Salvador) hasta Volcán, llevaría unos U$D 300 millones. El gobernador Gerardo Morales está en la búsqueda de los fondos necesarios y ya tenemos dos empresas internacionales de trenes de alta gama interesadas en licitar el servicio de prestación. Calculamos que hacia fines de 2018 el primer tramo del tren turístico de la Quebrada ya estará operativo desde Volcán hasta Humahuaca”, estimó Oehler.

Recuperados después del alud

En enero de 2017 un alud de diez metros de altura como un río impiadoso de barro, piedras y agua sepultó casas, sueños y vidas humanas y de animales en la localidad de Volcán. La ruta nacional 9 está totalmente despejada para transitar pese a que aún se ven piedras amontonadas a los costados. Sin embargo, hay casas que nunca volverán a recuperarse y otras todavía están en ese proceso.

En lo que era la estación del ferrocarril quedan vestigios de una vía muerta que espera ser recuperada y maquinaria arrumbada y oxidada. En el lateral de la fachada se lee una inscripción: Feria de Campesinos. Al sol, se secan madejas de lana de llama recién hilvanadas y lavadas a mano. Al mediodía de un día sábado el interior está deshabitado y con puestos a cada lado de un pasillo, donde se exhiben tejidos y artesanías. También hay un par de telares con labores iniciadas. Al fondo, un varón teje con dos agujas de bambú. Se llama Fabián, tiene 23 años, vio y vivió el alud. Recuerda y señala por la ventana hasta dónde llegó la furia de la naturaleza. “Me enseñó a tejer mi mamá. Estoy haciendo medias. Cada par tendría que llevarme 8 horas de trabajo y las vendemos a $ 100”, cuenta sin interrumpir las puntadas a ritmo constante. La feria abre todos los días desde las nueve de la mañana hasta las 18. Los artesanos son de esa zona y la venta es su sustento. Fabián pide mandar un mensaje: “Quiero agradecerles a los cordobeses. Mucha gente nos colaboró y mandó ayuda, pero un montón eran de Córdoba”.

Comentá esta nota

2016. Todos los derechos reservados.
La Voz.