Buscar Buscar Enviar por email Enviar por email Menu Menu Red de sitios Red de sitios Reloj Reloj Reloj Reloj Twitter Twitter WhatsApp WhatsApp Facebook Facebook Pinterest Pinterest Instagram Instagram Instagram Instagram Tumblr Tumblr Google+ Google+ Reproducir video Reproducir video Pausa Pausa Ver Ver Expandir Expandir Video Video Imagen Imagen Lista Lista Compartir Compartir Enviar Enviar Anterior Anterior Anterior Anterior Siguiente Siguiente Siguiente Siguiente Cerrar Cerrar Cerrar Cerrar Voy de Viaje Voy de Viaje En Familia En Familia En Pareja En Pareja Con Amigos Con Amigos Solos Solos En Avión En Avión En Auto En Auto Tips de Viaje Tips de Viaje Gastronomía Gastronomía Exóticos Exóticos Ciudades Ciudades Playas Playas Teens Teens Cuaderno de Viaje Cuaderno de Viaje Bus Bus Crucero Crucero Aventura Aventura
Argentina

La danza de los vencejos

Los efectos del sol muchas veces forman el arco iris en el torrente y ahí los espectadores enmudecen.

Por Redacción LAVOZ.

Acodada en el balcón del cuarto del Hotel Sheraton Iguazú, se observa el impresionante salto de 80 metros de alto denominado Garganta del Diablo. Su estrepitosa caída, cuyo sonido se expande a los cuatro vientos, provoca una niebla que es atravesada por vencejos (pájaros oscuros, parecidos a las golondrinas, con patas cortas y fuertes) que se tiran a los distintos saltos y atraviesan el torrente para alcanzar la pared de roca detrás de la cortina de agua, donde tienen su hábitat.

Los efectos del sol muchas veces forman el arco iris en el torrente y ahí los espectadores enmudecen.

Comienza a lloviznar y la espesura de la niebla hace difusos los contornos de la Garganta del Diablo que se puede visitar con el Tren Ecológico de las Cataratas. Se desciende en la Estación del mismo nombre donde comienza una caminata por la nueva pasarela, que avanza 1.100 metros sobre el río, hasta los amplios balcones ubicados al borde y al frente del salto, y permiten una gran aproximación. Invariablemente se termina mojado, pero con la satisfacción de haber vivido una fantástica experiencia.

Las noches de luna llena también se realizan paseos especiales donde la luz del plenilunio forma un arco iris nocturno.

En general las cataratas mueven entre 1.850 y 2.000 metros cúbicos de agua por segundo y en tiempos de copiosas lluvias, como en septiembre último, superaron los 9.000 metros cúbicos. Impresionante, pero no tanto como el récord de mediados de este año cuando cayeron casi 40 mil metros cúbicos por segundo.

El agua es la que asegura que en ese espacio de la selva subtropical misionera, cada día se renueve la conmovedora danza de los vencejos en las cataratas.

Circuito superior

El circuito tiene 650 metros de largo y avanza por un trazado de pasarelas ubicadas sobre el filo de las caídas de agua.

Desde esa posición se ve la magnitud de los torrentes y en panorámica, la herradura que forman los saltos que inician Dos Hermanas y terminan en el mirador del salto Mbiguá. Luego llega el turno de atravesar los saltos Chico Méndez, Ramírez, Bossetti, Adán y Eva, y Guardaparque Bernabé Méndez.

Sendero Verde

Un camino plano de casi 700 metros de largo comienza en cercanías al área de Información del parque y cierra en el acceso peatonal al andén de la Estación Cataratas del Tren Ecológico de la Selva. El recorrido atraviesa un bañado de la selva subtropical paranaense, con abundante variedad de flora y cuya cartelería informa de qué ejemplares se trata. Matiza la despreocupada caminata la presencia de aves, monos caí y coatíes.

Hay carteles que alertan sobre tocar a los coatíes, porque pese a la simpatía que despiertan, pueden morder.

Tampoco hay que alimentarlos porque se altera su dieta y la propensión del ser humano a ofrecerles galletas, papas fritas y demás vituallas, produjo una población de coatíes diabéticos (están registrados para su seguimiento con una pequeña cinta adhesiva en las orejas). La situación obligó a erradicar la venta de snacks del área servicios.

El resto del paseo es acompañado por alegres urracas paraguayas, teros y tordos.

Desde Brasil

El puente internacional Tancredo Neves une las ciudades de Puerto Iguazú y Foz do Iguaçu. De casi 500 metros de largo, atraviesa el río Iguazú y el tramo argentino tiene las barandas pintadas de color celeste y el brasileño, amarillo y verde.

Tras un rápido trámite migratorio por un corredor turístico (lo hacen los choferes de ómnibus) se llega al Estado de Paraná en el vecino país.

El paisaje muestra una zona de granjas donde se radicaron muchos inmigrantes europeos y luego comienza la urbanización con hoteles y restaurantes; el Museo de Cera y Helisul (la empresa de helicópteros que sobrevuelan las cataratas). 

El Parque Nacional Iguaçu, a 28 kilómetros de la ciudad de Foz do Iguaçú, protege flora y fauna del área paranaense y en muchos casos lo hace en común con su par argentino.

El sistema de visitas consta de un único circuito de pasarelas que enfrenta a los saltos y permiten una gran vista panorámica. El recorrido comienza en el Hotel Tropical das Cataratas, imponente construcción de estilo neocolonial con detalles mudéjar y se extiende por 1.200 metros donde hay varios escalones. Culmina en un ascensor que regresa al punto de partida o subir por una escalera de 130 escalones.

Un Centro de Visitantes con tiendas de recuerdos, sector gastronómico con restaurante internacional, fast-food y snack bar.

Para zanjar polémicas nacionalistas, Blanca, la guía, sostiene: “desde Brasil se tiene una visión totalizadora de las cataratas y del lado argentino se vive una experiencia sensorial desde dentro de las cataratas”.

Una recorrida y almuerzo en el coqueto Duty Free Shop Puerto Iguazú donde las tentaciones se multiplican. Precios muy convenientes en pesos argentinos para productos de free shop como en cualquier aeropuerto. 

2016. Todos los derechos reservados.
La Voz.