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Escapadas

Iguazú, tres días de agua a lo grande

¿Qué hacer durante 72 horas en Iguazú? Cataratas es el motivo del viaje… ¿y después? Un paseo por la selva, visitas a las aves, un acercamiento a los pueblos indígenas y algunas curiosidades para completar el recorrido.

Por Redacción Voy de Viaje.

El Parque Nacional Iguazú es el más visitado de la Argentina, una de las Siete Nuevas Maravillas Naturales del Mundo y el destino favorito de los extranjeros en nuestro país. Una propuesta para conocer en tres días lo mejor del “agua grande”.

DÍA UNO. La primera jornada hay que dedicarla al Parque Nacional del lado argentino, empezando por sus dos circuitos tradicionales: el Superior (con espectaculares vistas al ras de los saltos) y el Inferior (que lleva al pie de las cascadas para apreciar su majestuosidad “desde abajo”). Hay un tercer circuito nuevo por los riachos del río Iguazú Superior, que permite completar el círculo del Circuito Superior. 

A ellos se suma el Sendero Verde, muy fácil de transitar, que empieza en las cercanías de la Estación Central del Tren Ecológico de la Selva y desemboca en la Estación Cataratas. Atención a los coatíes: aquí los hay en cantidad, y son bien audaces con los bolsos de los turistas. También es común ver monos caí y urracas.

La yapa. Se pueden reponer fuerzas y pasar un rato divertido en el IceBar Iguazú, un bar de hielo para sentir un auténtico shock térmico y tomar un trago rodeado de hielo y en vasos de agua congelada. Es imposible resistir más de 30 minutos a -10ºC, pero tiene la ventaja de que se puede visitar después del Parque Nacional: abre de tarde y cierra a la medianoche.

DÍA DOS. Hay que cruzar la frontera para irse a ver las Cataratas “del lado de enfrente”. La discusión sobre qué lado es mejor no tiene solución: si la parte argentina ofrece una impresionante experiencia “de primera mano” para salpicarse con el agua misma en su furiosa caída, la vista panorámica brasileña es el complemento ideal.

Hay un solo circuito, que pasa enfrente de las Cataratas y tiene unos 1.200 metros de extensión, de modo que la visita es mucho más corta. El camino conduce a un mirador cercano a la Garganta del Diablo. Para volver a subir hay un ascensor panorámico y vidriado que evita el esfuerzo y lleva hacia los buses para volver al ingreso. También aquí se pueden hacer senderos por la selva o excursiones combinadas en vehículo, a pie y en gomón hacia los saltos (a diferencia del lado argentino, aquí son aptas también para niños). 

La yapa. Si es uno de los cinco días de luna llena, como no se ha caminado tanto –el sendero brasileño es más corto– se puede hacer la excursión nocturna a la Garganta del Diablo, del lado argentino. Si no, quedándose del lado brasileño está el Parque das Aves, con más de 1.300 aves de 143 especies, y también existe la posibilidad de practicar arborismo, una linda actividad en grupo o individual dividida en tres sectores de altura. ¿Llueve y se está con chicos? En Foz do Iguaçu es una opción el museo de cera Dreamland.

DATOS. Información útil para una escapada a Iguazú.

DÍA TRES. Hay mucho por hacer todavía en Puerto Iguazú y los alrededores del Parque Nacional. Una opción es conocer la Aripuca, un emprendimiento ecoturístico que busca –mediante construcciones tradicionales a base de árboles rescatados– crear conciencia sobre los recursos naturales y difundir las tradiciones regionales.

Se puede complementar con Güirá Ogá, un refugio de animales silvestres rescatados que aquí son cuidados y luego se liberan. Es fácil llegar con el mismo colectivo que va al Parque Nacional. Y, si la idea es tomar contacto con la cultura tradicional local, es muy linda la visita a la aldea mbya guaraní Jasy Porá, donde los senderos se recorren con un miembro de la comunidad entre leyendas, demostraciones de trampas tradicionales para cazar y explicaciones sobre su modo de vida.

La yapa. Si hay ganas de shopping, se puede elegir el Duty Free situado en la frontera y conocer también el hito de la Triple Frontera entre la Argentina, Brasil y Paraguay. 

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