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Argentina

Delta de Tigre, naturaleza plena

Tonos verdes y azules enmarcan este reducto donde la naturaleza sienta sus reales. Propuestas turísticas y gastronómicas.

Por Carlos W. Albertoni (Especial).

Juncos y pajonales, ríos y arroyos, islas y pantanos. Siempre atractivo, el delta de Tigre es un reducto de omnipresente naturaleza, pleno de tonos verdes y azules, cautivo de amaneceres y ocasos que despiertan irremediables placeres. Con la ciudad de Tigre como punto de partida, adentrarse en sus rincones es una invitación al sosiego que ofrecen sus postales, al arrullo de aves en las tardes y grillos en las noches.

Distante apenas 30 kilómetros del centro de la Ciudad de Buenos Aires, Tigre está levantada sobre una isla ya que sus fronteras urbanas se recuestan sobre las márgenes de los ríos Reconquista, Tigre y Luján.

Su populoso Mercado de Frutos; las formas victorianas del Buenos Aires Rowing; el paseo de la Victorica, orillando las aguas del Luján, y su perfil de antiguas casonas, son las principales postales de la ciudad, desde cuya estación fluvial parten en forma continua las embarcaciones que se internan en el delta en busca de los innumerables remansos de naturaleza que ofrece la zona.

A veces a bordo de viejos lanchones isleños, otras en grandes catamaranes o modernas lanchas, el viaje hacia el interior del delta es siempre fascinante.

Muelles de madera aquí y allá; las playas de arenas de los recreos, montados sobre las costas; la moderada elegancia de las casas en las riberas, y los diminutos arroyos de tonos marrones, se suceden hacia las zonas más silenciosas del delta, ajenas ya en forma definitiva al vértigo de la ciudad de Tigre y su eco urbano.

Exclusividad en las islas. Ideal para el turismo de fin de semana, el delta de Tigre ofrece una enorme variedad de opciones para los amantes de la naturaleza y la quietud. Hay de todo un poco, desde lugares económicos y ciertamente populares para pasar el día, hasta hosterías exclusivas casi siempre levantadas en islotes ubicados en lugares apartados y dotadas invariablemente de impecables servicios.

Entre estos últimos, hay que destacar a Rumbo 90º, un espectacular lodge situado en el corazón mismo de la primera sección del delta, en la zona donde confluyen el canal del Este, el arroyo Tres Sargentos y el caudaloso río Urión. Concebido para huéspedes exigentes, el complejo posee siete suites, minuciosamente decoradas en un estilo isleño; un restaurante de cocina gourmet, cuyo menú cuenta con varios platos elaborados con materias primas del delta; gimnasio al aire libre, piscina climatizada, y un exclusivo spa, el único de primer nivel en la zona, para disfrutar de los placeres del cuerpo a la vista de la espectacular belleza que rodea al lugar.

Fatigar senderos que se internan en la selva cercana, remar en los riachos más próximos, practicar ski sobre las aguas del Urión o subirse a la adrenalina del wakeboard son también posibilidades que ofrece este lodge, habituado a recibir visitantes extranjeros que llegan hasta el Delta buscando un paraíso natural increíblemente cercano al ruido de las grandes ciudades.

Hay también otras varias alternativas para pasar el fin de semana en el delta, en cabañas siempre cálidas y lugares difíciles de olvidar. Alpenhaus, L’Marangatú, Puerto Carpincho, La Morada y Los Pecanes, son también parte de la oferta de hosterías.

Catamaranes y sabores. Obviamente, las excursiones fluviales constituyen el principal atractivo de la región del delta de Tigre. Con salida, en la mayoría de los casos, desde el puerto fluvial de la ciudad, las embarcaciones recorren la zona en viajes que pueden durar varias horas, de acuerdo al itinerario seguido.

Así, por ejemplo, adentrarse en el corazón de la región para llegar hasta el enorme Paraná de las Palmas puede demandar un par de horas, siguiendo principalmente el curso del Carapachay, río que une al Paraná con el Luján, en las márgenes de la ciudad de Tigre.

Bautizado así por las numerosas palmeras que marcan su perfil en ambas márgenes, el Paraná de las Palmas es la arteria más importante del delta y uno de los brazos abiertos de navegación de ultramar, cuyo cauce siguen los grandes barcos en su camino a los puertos del Litoral.

De gran caudal, llega a tener un kilómetro de ancho en la zona cercana al Carapachay, en donde es posible encontrar alojamientos en cabañas y sitios para comer o pasar el día.

A la hora de buscar otras opciones para navegar, una de las propuestas más interesantes es la que ofrece Catamaranes Interisleña, una de las empresas más tradicionales del delta, que posee tres servicios regulares con distintas duraciones.

Con tarifas que van desde los 30 pesos por persona, Catamaranes Interisleña cuenta con excursiones de 40 minutos, una hora y dos horas de duración, esta última un largo recorrido que permite navegar rincones de los ríos Tigre, Luján, Sarmiento, San Antonio e, incluso, el Canal de Vinculación, desde donde es posible ver a los lejos el contorno de la Ciudad de Buenos Aires.

Además, este último servicio ofrece comidas en su restaurante de a bordo, con un menú a precios promocionales que conjugan el placer de una buena mesa con las maravillas del entorno.

Largas navegaciones, caminatas en senderos rodeados de invasivo verde, juncos en las orillas, descanso en lujosas hosterías y vértigo en las lanchas, surfeando las aguas de los ríos. El delta de Tigre es un sueño tejido entre islas, un sitio ideal para adular a los sentidos, para mimarlos, para premiarlos y dejarlos dormirse en el deleite de la quietud.

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