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Chacarita, Caballito y Villa Crespo: mirá las nuevas propuestas turísticas de Buenos Aires

Los vecinos son los embajadores en Cien barrios porteños, una iniciativa que permite descubrir otra cara de la ciudad.

Los cien barrios porteños van abriendo su juego poco a poco. Orgullosos de su identidad, reciban locales y turistas con el afán de mostrar su historia y dejar en claro qué los hace únicos. Los propios vecinos son embajadores y es interesante ver cómo por momentos la capital de un país parece mantener las costumbres de un pueblo.

Llegamos a Chacarita, específicamente al cementerio. Llueve y está muy frío. La atmósfera es perfecta para recorrer buena parte de estas 95 hectáreas donde descansan músicos de la talla de Carlos Gardel, Gustavo Cerati y Gilda, o el pintor Benito Quinquela Martín, entre tantos otros. El origen de la Chacarita se remonta a 1871, cuando una epidemia de fiebre amarilla arrasó con la ciudad de Buenos Aires y obligó a las autoridades a construir un nuevo espacio porque no tenían abasto. Para conocer mitos y leyendas del lugar, es posible participar de las visitas guiadas que ofrecen los segundos y cuartos sábados del mes a las 10. 

Continuamos camino y, como queremos mimetizarnos con las costumbres del barrio, hacemos una parada en La Fuerza, una vermutería artesanal ubicada en la esquina de Dorrego y Charlone. Al entrar, entendemos que este es un lugar de amigos. Las mesas están servidas con picadas suculentas de olivas negras, jamón serrano y encurtidos. Todo acompañado por vermut rojo y / o blanco. De fondo, mucha charla. Una parada clave para estirar el horario de almuerzo.

Tomamos el colectivo y en pocos minutos llegamos a Caballito. Nos sorprendemos con el Patio de los Lecheros. Este lugar funciona como estación de tren a la cual llega a toda la producción también del interior del país. Desde 2016 se convirtió en un espacio que combina la proyección de películas, huerta urbana, minimercado y food trucks de reconocidos chefs. Es una propuesta para disfrutar en familia o con amigos al aire libre.

Reemplazamos nuestra sobremesa por otro paseo. En esta oportunidad nos damos el gusto de visitar un museo en movimiento: el Tranvía Histórico de Buenos Aires. Una experiencia que desde 1980 se mantiene vigente gracias a un grupo de amigos y amantes del tranvía. El recorrido de dos kilómetros tiene como punto de partida y de llegada la esquina de Emilio Mitre y José Bonifacio. El elegante coche de madera circula durante 20 minutos por la avenida Pedro Goyena, el barrio inglés y la avenida Rivadavia. Una actividad gratuita que deleita a grandes ya chicos. 

Y, como sabemos que Buenos Aires nunca duerme, decidimos terminar el día en el Microteatro de Villa Crespo. Este espacio particular ofrece obras de 15 minutos de duración, en una sala de 15 metros cuadrados para 15 personas, con una temática común que la duración de mes a mes. Además es posible disfrutar entre obra y obra de la alta cocina callejera que ofrece el Bar Quince, ubicado allí mismo. Este teatro junto con las demás salas independientes, el circuito oficial y el comercial, hacen de esta una de las ciudades con mayor oferta teatral del mundo.